jueves, 12 de junio de 2014

Dejar de pecar es un DEBER cristiano


"...Vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, 
y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros
para no escucharos...
"
(Isaías 59:2)



DEJAR DE PECAR ES UN DEBER CRISTIANO

Hoy en día, una gran cantidad de iglesias, maestros y líderes religiosos promueven la sucia mentira de que "nadie puede dejar de pecar", y de que eso de dejar de pecar sólo será posible hasta hayamos ido al cielo. Para justificarse a sí mismos, llegan a citar versículos bíblicos como Romanos 3:10 o 1 Juan 1:8, usándolos fuera de contexto y tergiversándolos como para insinuar que no importa si los creyentes siguen pecando. Desde su torcido punto de vista, tales personas dicen que los creyentes pueden seguir pecando deliberadamente, y sin importar esto, irán al cielo sólo por haber dicho de labios que creen en Jesús. Muchos creyentes confundidos llegan a creer la mentira de esas falsas enseñanzas sin indagar en lo que el mismísimo Cristo y el mensaje bíblico expresan acerca del tema.

Si es que, para empezar, alguno se pregunta ¿qué es pecado?, la Biblia enseña claramente que toda la maldad o injusticia es pecado (1 Juan 5:17), y que, por lo tanto, pecar es cometer maldades o injusticias, las cuales Dios detesta porque dañan al ser humano y a su alma. En este sentido, todo pecado es desobediencia a Dios y transgresión de su ley moral (1 Juan 3:4). Por ello, no pecar es una de las cosas que busca toda persona que verdaderamente ama a Cristo o toda persona que verdaderamente practica el cristianismo. Porque todo lo que no proviene de la verdadera fe, es pecado (Romanos 14:23). ¿Qué cristiano, en su sana fe, podría atreverse a decir que el verdadero creyente en Cristo tiene permiso de seguir cometiendo maldades e injusticias o seguir desobedeciendo a Dios? o ¿qué maestro afirmará que una persona puede seguir cometiendo maldades o injusticias y a pesar de todo ir al cielo? ¿Quién se atreve a decir que los creyentes no pueden dejar de caminar en la iniquidad, (si el Evangelio expresamente manda a que los cristianos nos alejemos de todo pecado, de toda maldad, de toda inmoralidad, de toda iniquidad)? Porque está escrito: "Apártese de la iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo"  (2 Timoteo 2:19)

El Evangelio enseña claramente que la persona que viva sin santidad, no podrá ver a Dios (Hebreos 12:14) y que Cristo viene por una Iglesia que es sin mancha, ni arruga (Efesios 5:27). En las Escrituras, por lo tanto, dejar de pecar no es una simple sugerencia sino que se enseña como un deber cristiano y un paso esencial para llegar a tener una verdadera relación personal con Dios. Es precisamente el pecado lo que nos separa de Dios, y Jesucristo no murió en la cruz para que la gente continúe caminando en sus pecados. Cristo murió en la cruz para que los humanos fuéramos librados de la potestad y la esclavitud del pecado y sus terribles consecuencias y la deuda que teníamos con Dios. Él quiere que seamos libres del pecado, muertos al pecado, y vivamos según el Espíritu de Dios, de acuerdo a las enseñanzas de Cristo, de acuerdo a la voluntad de Dios.

Apartarse del pecado y volverse a los caminos de Dios ES precisamente la muestra del arrepentimiento verdadero, y el arrepentimiento practicado en sí, por lo cual es lo primero que los profetas y el Señor Jesucristo predicaron al comienzo de su ministerio. 


Para aquél lo quiera verificar, aquí se recopilan una serie de versículos bíblicos en donde se enseña claramente que todo creyente verdadero debe dejar de pecar y abandonar voluntariamente toda la maldad. Esta verdad es expresa a lo largo de toda la Biblia. Es necesario entender que, aunque digamos que creamos en Dios (como decían los fariseos) si no llegamos a experimentar el verdadero arrepentimiento, y si desobedecemos las enseñanzas de Jesús, pereceremos conjuntamente con los demás pecadores (Lucas 13:32 Tesalonicenses 1:8).

45 Versículos Bíblicos que enseñan
que debemos y podemos dejar de pecar:

Palabras de Jesucristo:

1. "En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado." [Juan 8:34]


2. "...No peques más, para que no te venga alguna cosa peor" [Juan 5:14]


3. "...Vete; y desde ahora no peques más" [Juan 8:11]


4. El Apóstol Pablo, en su carta a los cristianos que vivían en Roma, escribió que los cristianos bautizados debían considerarse muertos al pecado:

"¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte? Por lo tanto, hemos sido sepultados con Él, por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una nueva vida. Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de Su resurrección. Sabemos esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado." [Romanos 6:1-7]

5. "Así también ustedes, considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Por tanto, no reine el pecado en su cuerpo mortal para que ustedes no obedezcan a sus lujurias; ni presenten los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia." [Romanos 6:11-13]

6. A los cristianos en Corintios, escribió: "No os engañéis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Despertad a justicia, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo." [1 Corintios 15:34]

7. Pedro escribió lo mismo: "¿Qué gloria es, si pecando vosotros, sois abofeteados, y lo sufrís? Pero si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios. El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados. Pues vosotros andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas. Porque para esto fuisteis llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas: El cual no hizo pecado; ni fue hallado engaño en su boca: Quien cuando le maldecían no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquél que juzga justamente: Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por las heridas del cual habéis sido sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas." [1 Pedro 2:20-25. RV. (Véase la TLA, y BLPH)]

8. Pablo escribió cómo los romanos que se habían convertido en cristianos, debieron renunciar a sus pecados y hacerse obedientes a la justicia de Dios en Cristo: "¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! ¿No saben ustedes que cuando se presentan como esclavos a alguien para obedecerle, son esclavos de aquél a quien obedecen, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?  Pero gracias a Dios, que aunque ustedes eran esclavos del pecado, se hicieron obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fueron entregados, y habiendo sido libertados del pecado, ustedes se han hecho siervos de la justicia. Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de su carne. Porque de la manera que ustedes presentaron sus miembros como esclavos de la impureza y de la iniquidad, para iniquidad, así ahora presenten sus miembros como esclavos a la justicia, para santificación." [Romanos 6:15-19]

9. El pecado conduce a sus esclavos a la muerte. Cristo conduce a sus siervos a la vida: "Porque cuando ustedes eran esclavos del pecado, eran libres en cuanto a la justicia. ¿Qué fruto tenían entonces en aquellas cosas de las cuales ahora se avergüenzan? Porque el fin de esas cosas es muerte. Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tienen por su fruto la santificación, y como resultado la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." [Romanos 6:20-23]

10. Juan nos exhorta también a no pecar y obedecer los mandatos de Jesucristo: "Y éste es el mensaje que oímos de Él, y os anunciamos; que Dios es luz, y en Él no hay ningunas tinieblas. Si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

11. "Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, no os engañe ninguno; el que hace justicia, es justo, como él también es justo. El que hace  pecado, es del diablo, porque el diablo  peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para que deshaga las obras del diablo. Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo; cualquiera que no hace justicia, y que no ama a su Hermano, no es de Dios."[1 Juan 3:6-9]

12. "Bien sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca. 19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero yace en maldad. 20 Pero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento; para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesús, el Cristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna." [1 Juan 5:18-20]

13. En su segunda carta, Pedro explicó que los falsos maestros enseñan a seguir pecando y, aunque conocieron acerca de la verdad, continuaron pecando, por lo cual, serán juzgados: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus caminos perniciosos, y por causa de ellos el camino de la verdad será blasfemado; y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme.
Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, a ser reservados para el juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, la octava persona, pregonero de justicia, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y principalmente a aquellos que siguen la carne en la concupiscencia de inmundicia, y menosprecian toda autoridad. Atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores. Mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. Pero éstos, como bestias brutas naturalmente nacidas para presa y destrucción, hablan mal de cosas que no entienden, y perecerán en su propia corrupción, y recibirán la recompensa de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar del placer en pleno día. Éstos son suciedades y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus engaños. Tienen los ojos llenos de adulterio, y no pueden dejar de pecar. Seducen a las almas inestables, tienen un corazón ejercitado en la codicia; son hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, el cual amó la paga de la maldad. Mas fue reprendido por su iniquidad; una asna muda, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. 
Éstos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tempestad; para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre. Porque hablando palabras arrogantes de vanidad, seducen con las concupiscencias de la carne mediante lascivias a los que verdaderamente habían escapado de los que viven en error; les prometen libertad, mientras que ellos mismos esclavos de corrupción. pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido. Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condición postrera viene a ser peor que la primera. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.” [2 Pedro 2:1-22] (Ver en RV 1909)
Jesucristo tiene el poder de mantenernos sin pecado y hacernos vivir en santidad:
14. "Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesús, el Cristo; como os decían: Que en el tiempo postrero habría burladores, que andarían según sus malvados deseos. Estos son los que hacen divisiones, son como animales, no teniendo el Espíritu. Mas vosotros, oh amados, edificaos a vosotros mismos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo. 21Conservaos a vosotros mismos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesús, el Cristo, para vida eterna.22Y recibid a los unos en piedad, discerniendo. 23Mas haced salvos a los otros con temor, arrebatándolos del fuego; mas con esto aborreciendo aun hasta la ropa que es contaminada de tocamiento de carne. 24 A Aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin pecado, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría, 25al Dios único sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén." [Judas 1:17-25]

15. "...No temáis; que por probaros vino Dios, y porque su temor esté en vuestra presencia para que no pequéis." [Éxodo 20:20]

16. "En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, entre sangre y sangre, entre ley y precepto, estatutos y derechos, habéis de amonestarles que no pequen contra el Señor, porque no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo así no pecaréis." [2 Crónicas 19:10]

17. Dios no está dispuesto a escuchar a los que practican el pecado. Como escribió el profeta Isaías: "No traigan más sus vanas ofrendas, El incienso Me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡No tolero iniquidad y asamblea solemne! Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece Mi alma. Se han vuelto una carga para Mí, Estoy cansado de soportarlas. Cuando extiendan sus manos, esconderé Mis ojos de ustedes. Sí, aunque multipliquen las oraciones, No escucharé. Sus manos están llenas de sangre. 
Lávense, límpiense, Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos. Cesen de hacer el mal. Aprendan a hacer el bien, Busquen la justicia, Reprendan al opresor, Defiendan al huérfano, Aboguen por la viuda. Vengan entonces, y razonemos," Dice el SEÑOR, "Aunque sus pecados sean como la grana, Como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, Como blanca lana quedarán. Si ustedes quieren y obedecen, Comerán lo mejor de la tierra. Pero si rehúsan y se rebelan, Por la espada serán devorados." Ciertamente, la boca del SEÑOR ha hablado." [Isaías 1:13-20]

18. “He aquí que no es acortada la mano del SEÑOR para salvar, ni es agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho cubrir su rostro de vosotros, para no oírlos. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos, de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, y vuestra lengua habla maldad.” [Isaías 59:1-3]

19. Como escribió Juan el Apóstol: "Y sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a éste oye." [Juan 9:31]

20. Debemos apartarnos incluso de las cosas que causan pecados: "Apartaos ahora de las tiendas de estos impíos hombres, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis por ventura en todos sus pecados." [Números 16:26]

21. "El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; mas el que endurece su corazón, caerá en mal." [Proverbios 28:13]

22. Los creyentes que continúan pecando voluntariamente, desechan en la práctica el sacrificio de Jesucristo, y, por ello, serán juzgados con un mayor castigo: "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado, sino una horrenda expectación de juicio y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Si el que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere sin ninguna misericordia. 
¿De cuánto mayor castigo pensáis que será digno, el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo." [Hebreos 10:26-31]

23. "...Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad es salvo; ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? Por tanto, los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden a Él sus almas, como a fiel Creador, haciendo el bien." [1 Pedro 4:17-18]
Cristo regresará por aquellos que ya no tienen relación con el pecado y juzgará a los que no obedecen sus enseñanzas:

24. "Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan." [Hebreos 9:28]

25. "...el Señor Jesús [será] revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús..." [2 Tesalonicenses 1:8]

26. Cristo vino para que no permanezcamos en pecado, y si no obedecemos, seremos juzgados por las Palabras que ha hablado Cristo: " Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final." [Juan 12:47-48]

27. El temor del SEÑOR es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino Y la boca perversa, yo aborrezco (Proverbios 8:13)

28. “Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis” (Éxodo 20:20).

29. “Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Yahvé” (Salmos 4:4-5).

30. “Y les mandó, diciendo: Procederéis asimismo con temor de Yahvé, con verdad, con corazón íntegro. En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, en causas de sangre, entre ley y precepto, estatutos y decretos, les amonestaréis que no pequen contra Yahvé, para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo así no pecaréis” (2 Crónicas 19:9-10).    

31. Dios nos ha llamado a ser santos porque Él es Santo (Lev 11:44-45; 1 Pedro 1:16). Jesucristo anduvo sin pecado en la Tierra y nosotros estamos llamados a vivir sin pecado porque “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo” (1ª Juan 2:6). Él es nuestro ejemplo a seguir y Él anduvo sin pecado en cuanto “nunca cometió maldad ni hubo engaño en su boca” (Isaías 53:9; 1 Pedro 2:22).     

32. El hecho de que la carne es débil no es pretexto para admitir el pecado en nuestras vidas. “Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24). “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

33. Romanos 8:10-13 dice: “1 No hay condenación para los que están en Cristo Jesús: para los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Pues lo que la Ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4 para que el requisito de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5 Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. 7 La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la Ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, 8 y los que están en la carne no pueden agradar a Dios. 9 Sin embargo, ustedes no están en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de El… Pero si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes. 12Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne. 13 Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne (del cuerpo), vivirán. 14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios” (Rom. 8:10-14).

34. “Considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. 6Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca. 9No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, 10y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó…” (Colosenses 3:5-9)

35. “Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, 20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, 21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. El fruto del Espíritu en la conducta cristiana 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, 23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gálatas 5:16).

36. 4Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte. 6Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra" (Romanos 7:4).

37. 1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; 2 y andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. 3 Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; 4 ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. 5 Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6 Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. 7 Por tanto, no seáis partícipes con ellos; 8 porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz 9 (porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad), 10 examinando qué es lo que agrada al Señor. 11 Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas” (Efesios 5:1-10)

38. “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. 8Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos” (Gálatas 6:7-9)

39. "Todo el que permanece en El, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. 7 Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como Él es justo. 8El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo..." (1 Juan 3:6)

40. “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” 1 Juan 3:10

41. “Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de los espinos, ni se recolectan uvas de las zarzas. De la misma manera, todo árbol bueno produce frutos buenos, pero el árbol malo produce frutos malos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así pues, por sus frutos los conocerán. Porque no es buen árbol el que hace malos frutos; ni es árbol malo el que hace buenos frutos” (Mateo 7:15-20. Lucas 6:43-45).)

42. “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna” (Rom. 6:22)

43. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:11)

44. “Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma” (Ezequiel 3:21)


45. “que en todas las cosas sois enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; 6con lo cual el testimonio del Cristo ha sido confirmado en vosotros, 7de tal manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación del Señor nuestro, Jesús, el Cristo; 8el cual también os confirmará que permanezcáis sin pecado hasta el fin, hasta en el día de nuestro Señor Jesús, el Cristo. 9Fiel es Dios, por el cual sois llamados a la confraternidad de su Hijo, Jesús, el Cristo, Señor nuestro” (1 Cor. 1:4).


50 comentarios de cristianismo radical:

1. "Aquellos que profesan religiosamente el nombre de Cristo, deben apartarse de TODA INIQUIDAD. Deberían dejar de lado toda pesadez; deberían huir de toda apariencia de maldad. Hebreos 12:12, Tesalonicenses 5:22. Hay muchos que están dispuestos a deshacerse de algunos pecados, de algunos placeres, de algunas ganancias injustas, con tal de que puedan ser salvos, pero el vender todo, el ceder todo, el deshacerse de todo, es un capítulo muy duro. Y sin embargo el Señor Jesús está aquí, diciéndonos del mismo modo "Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo." (Lucas 14:33).
Cristo, por estas palabras, requiere más de aquellos que son suyos, que olvidaran toda su iniquidad: Por tanto es seguro que eso incluye a cada pecado. No menos que la obediencia universal probará que un hombre es sincero. Un corazón dividido es culpable. Oseas 10:2. Aquél que no abandona cada pecado, es "parcial en la ley," y no tiene respeto por todos los mandamientos de Dios. Donde hay reservas, no puede haber verdadero amor a Cristo: aquél que esconde cualquier pecado dentro de su pecho, o que lo mantendrá, como dice la frase, es, bajo su propia lengua, un enemigo secreto de Jesucristo. Job 20:13; Juan 14:21-24. 
No ama a Cristo aquél que no guarda sus palabras. Poner un pie entre dos cosas es inútil; y ningún hombre puede servir a dos amos o señores. Cristo es un señor, y el pecado ciertamente es un señor, y son señores tan opuestos, que aquél que de inmediato se una a uno de ellos, ante el otro será contado como su enemigo. Si algo del pecado se consintiese, Cristo se encontrará siendo rechazado. ¿Qué hombre se consideraría a sí mismo como amado de su esposa, si sabe que ella está de adúltera con otro? "No te prostituirás, ni serás de otro hombre", dijo él, "y yo seré para ti" (Oseas 3:3)... 
Si el pecado es ese enemigo del Señor Jesucristo, por tanto, como los reyes mandan a que los traidores sean entregados a justicia, de la misma manera, Cristo manda a que nos apartemos de la iniquidad. "Aparta toda la iniquidad," es una buena oración, y asimismo: "resistir hasta la sangre, luchando contra el pecado" es una buena batalla; y aquél que pone "todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo" obtiene una espléndida victoria. Oseas 14:2; Hebreos 12:4; Corintios 10:5."
~ John Bunyan  (1628–1688)

2. “La verdadera profecía busca que los cristianos se alejen del pecado... Ten cuidado con cualquier mensaje que rompa la convicción de pecado, que produzca un espíritu que no es vigilante, que facilite tu espalda suavemente y susurre: "Todo está bien." ¡Todos estos tranquilizantes son falsos evangelios!...
En el siglo 18, otro evangelio fue presentado con el nombre de antinomianismo, que significa, “contra la ley.” Este evangelio está con nosotros hoy en día, y es más fuerte que antes. Socava el temor de Dios al sugerir que una vez que crees, puedes pecar y nunca ser condenado, porque Jesús lo ha cubierto todo... La doctrina de antinomianismo sigue siendo predicada hoy en día, y el movimiento carismático está tragándose el anzuelo. Escucha el resto de esta doctrina: 
“Un creyente puede estar seguro del perdón tan pronto como comete un pecado, aunque sea adulterio o asesinato. Dios ya no está disgustado aunque un creyente peque a menudo. No hay pecado que un creyente pueda cometer que puede causarle dolor—por lo tanto, no hay razón para temerle al pecado. El pecado está muerto y no tiene más terror. Si les decimos a los creyentes que debe andar en santidad y hacer buenas obras o Dios se enojara con ellos, estamos abusando las Escrituras. Entonces estamos mintiendo en la cara de Dios. Dios ha hecho todo en Cristo--¡no hay nada que temer!”
Es como si los cristianos que aceptan esta doctrina estuvieran sentados en una fosa oscura, esperando que Jesús aparezca. Están diciendo: “Señor, tu sabes dónde estoy. Si me amas, ven y sácame de aquí.” ¡No! ¡La Biblia nos manda a resistir al diablo y él huirá de ti!...
No puede haber devoción a Cristo sin caminar en santidad.” 
~ David Wilkerson (1931 –2011)
1 de enero de 1986

3. "La entrada al infierno es amplia. Si deseas ir para allá, puedes cometer cualquier pecado; ya sea orgullo, envidia, contienda, adulterio, inmundicia, o cualquier otro pecado. Al infierno no le molesta que haya mucho pecado, le molesta que haya muy poco. Si quieres ir al infierno, puedes pecar deliberadamente. El infierno no te sacará porque peques demasiado; está listo para recibir al principal de los pecadores. Jamás se niega a dejar pasar a alguien. Les da la bienvenida a todos los que van para allá. Si prefieres ir para allá y sufrir la ira de Dios, permíteme decir que puedes pecar deliberadamente y hacer cualquier cosa que desee tu corazón.
Pero si es de otra forma, te suplico que te deshagas de los pecados al creer en el Señor JesúsLos pecados de la mano, así como los pecados de los ojos y de los pies, deben cesar. ¿Estás dispuesto, tú, pecador, a dejar de pecar? ¿O piensas cometer ese pecado que premeditaste cómo hacer hace una hora? Déjame advertirte que seas cuidadoso, no sea que termines yendo al infierno. El Señor recibirá al pecador que está dispuesto a olvidar completamente el pecado y volverse a Él."
~ Watchman Nee  (1903–1972) 

4. "No podemos ser justificados una vez más mientras continuemos pecando. Para ser justificados, nuestra redención debe ser tan completa como nuestra caída.... Muchos de los que dicen ser religiosos dicen que Dios no los ve realmente como son [pecadores], sino como son en Cristo: (como si fuera posible estar verdaderamente en Cristo y no ser nuevas criaturas). Nadie es una nueva criatura sino se ha quitado sus viejos vestidos, y si en lugar de esto, permanece envuelto en la corrupción del viejo hombre. Si los que pecan fueran justificados, entonces éstos estarían en paz con Dios, quien dijo: No hay paz para los malvados... 
Somos engañados si creemos que podemos consentir nuestros deseos mundanos y aun así ser justificados; esto socava el propósito de la aparición de Cristo entre nosotros: destruir las obras del diablo y quitar los pecados del mundo. En lugar de ello, los satisfaccionistas e imputadores de nuestros días quisieran que creamos que Cristo vino a ser lo opuesto: a darles satisfacción en sus pecados y, por medio de justicia imputada por Cristo, aparentar que son santos mientras se les permite permanecer pecaminosos en sí mismos. Sin embargo, Cristo vino a llevarse el pecado y a destruir las obras del diablo (que no estaban en él, sino en nosotros). Es, por lo tanto, innegablemente verdadero que aquellos de quienes no se han ido, y en quienes las obras del diablo están sin destruirse, no tienen entendimiento (a pesar de sus propias pretenciones) del propósito ni de los productos de la misión de Cristo. "
~ William Penn  (1644–1718)

5. "Aquél que es, por lo tanto, nacido de Dios, no peca por causa de ningún pecado habitual; porque todo pecado habitual, es pecado que reina: más el pecado no puede reinar en aquél que cree. Tampoco por medio de pecado voluntario, y él lo aborrece como si fuera veneno mortífero. Ni tampoco por ningún deseo pecaminoso, porque él desea continuamente lo santo y la perfecta voluntad de Dios; y cualquier tendencia hacia un deseo impuro, él, por la gracia de Dios, la ahoga en cuenta ésta comienza. Ni tampoco peca por causa de flaquezas, sean de acto, de obra, o de pensamiento, porque sus flaquezas no tienen concurrencia en su voluntad, y sin ésta, no serían propiamente pecados. Por lo tanto, aquél que es nacido de Dios "no peca": y aunque uno no puede decir que no ha pecado, no obstante, ahora puede decir que uno no peca."
~ John Wesley (1703–1791),

6. "Nuestra semejanza [con Cristo] es moral y espiritual: en la medida en que recibamos su imagen mientras practicamos sus obras, y luego, como Cristo vivió en comunión constante con Dios [Padre], porque él hizo siempre las cosas que agradaban a Dios, así andamos en luz, porque Dios está en la luz, cuando nos entregamos en obediencia a la voluntad divina.
Si andas en pecado; no podrás caminar con Dios. Si eres obediente, entonces todas las nubes se disiparán, y tu luz brillará más y más resplandeciente hasta el día perfecto. Pecar hará que dejes la comunión con Dios, o la comunión con Dios hará que dejes  de pecar: una de las dos cosas deben ocurrir. Si te abstienes del pecado y te haces obediente, llevarás la imagen de lo celestial, y todos los días tendrás una relación con lo celestial."
~ Charles Spurgeon  (1834–1892)

7. "Las palabras del Apóstol inspirado son: "¡De ninguna manera! Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?"; en donde afirma que la gracia de Dios abundante en el evangelio, está tan lejos de ser un fomento al pecado, que ésta destruye el poder del pecado y se lleva la inclinación hacia él, en tanto ésta impera. El lenguaje es muy fuerte: "Nosotros que estamos muertos al pecado." Parece ubicar nuestra mente en una brecha totalmente efectiva en relación entre el hombre muerto y los objetos a los que antiguamente se relacionaba su vida: ahora son nada para él, nada para ellos; ya no los ama, ni los necesita, ni los usa. De este modo, en la proporción de gracia de Dios ofrecida por medio de Cristo en el Evangelio es recibida y aplicada, el pecado es mortificado en el corazón... 
El pecado debe haber recibido un golpe mortal, el amor hacia el pecado debe haber sido necesariamente destruido, antes de que el perdón de esta forma pueda buscarse u obtenerse, de manera que el Apóstol pueda decir bien "¿Cómo es que nosotros, que estamos muertos al pecado, pudiéramos seguir viviendo en él?"... Además de ese sentido de obligación y pureza de la ley de Dios, que debe preparar el camino para que el pecador acepte la justicia de Cristo, hay un descubrimiento de la maldad del pecado y de su abominable naturaleza en cada parte de este "misterio de piedad, de Dios manifestado en la carne," y la verdad en la que está fundado; de modo que entre más se crea en esto, y entre más se atienda y se recuerde, más deberá el creyente estar determinado a odiar y a aborrecer todo inicuo y falso camino; cada nueva visión que tenga sobre el evangelio de su salvación, cada acto de confianza y entrega hacia éste, deberá incrementar su horror ante el pecado, y motivarlo a volar lejos de él..."
~ William Wilberforce (1759–1833)


8. "Las Escrituras atribuyen la Gracia Divina, a aquel que, regenerado, trabaja no solo para 'querer', sino también para «hacer» (Fil. 2:13), que, por medio de su poder, nuestro viejo hombre es crucificado, y el cuerpo del pecado es destruido o enervado, de modo que no debamos obedecer los deseos de ésta; que, a través de la gracia, el regenerado esté verdaderamente muerto al pecado, y sea levantado otra vez para caminar en vida nueva, en la que no sirva al pecado, sino a Dios, ni que sus miembros se adhieran como instrumentos de injusticia para el pecado, sino como instrumentos de justicia para Dios (Rom. 6:2-13), que por medio de la eficacia del Espíritu, mortifiquen las obras de la carne (5:13), y que la gracia no solo de fuerza regeneradora para resistir al mundo, a Satanás, a la carne, sino, asimismo, poder para ganar la victoria sobre ellos (Efesios 6:11-18, Santiago 4:4-8; 1 Juan 4:4, etc.).
Pero aquella opinión moderna que atribuye a la gracia el único efecto regenerador de "querer", y no de lograr hacer, dice que es muy débil como para crucificar al viejo hombre, para destruir el cuerpo de pecado, o conquistar la carne, el mundo, y a Satanás. De acuerdo con esa opinión, se dice que el hombre ''regenerado'' obedece al pecado y a sus lujurias, y camina según los deseos de la carne, aunque dice que hace esto, en oposición a la consciencia y con una voluntad forzada. . . 
Aquellos que se excusan en ese capítulo, y que, enganchados en el pecado, sienten una resistencia de la voluntad y un remordimiento de consciencia en el acto del pecado, concluyen que ellos cometen pecado "no por un acto completamente consciente de la voluntad", y que, por lo tanto, el solo hecho mismo de que ellos cometan pecado es un signo de regeneración.
Tal conclusión es tanto injuriosa a la gracia, como dañina a la buena moral... El pecado no es evitado por el hombre que se adhiere a tales opiniones como esta, y su perpetuación tampoco produce un profundo pesar en él con su Autor. "
~ Jacobus Arminius  (1560–1609)


9. "Un hombre que peca, dejará de orar. Un hombre que ora, dejará de pecar."
~ Leonard Ravenhill  (1907–1994),

10. "Algunas personas insisten en que el arrepentimiento y el perdón deben ser un asunto paulatino y larguísimo [o interminable], pero no estoy de acuerdo en que necesariamente tenga que ser así. Creo que el mejor arrepentimiento es volverse hacia Dios y lejos de nuestro pecado, ¡y no hacerlo nunca más! Ese es el mejor arrepentimiento en el mundo entero."
~ A. W. Tozer (1897- 1963),

11. "Juan enseña que podemos guardarnos de pecar. "El que permanece en Cristo, no peca". Aunque haya pecado en nuestra naturaleza, el permanecer en Cristo, en quien no hay pecado, en verdad nos libra de la potestad del pecado y nos hace capaces de caminar día a día para vivir para agradar a Dios."
~ Andrew Murray (1828-1917),


12. "Para aquel que verdaderamente se arrepiente, el pecado se ve muy diferente de lo que se ve por los ojos del que no se ha arrepentido. En lugar de verse como algo deseable o fascinante, parece odioso y detestable. 
[El verdaderamente arrepentido] está asombrado de haber llegado a desear algo como eso... Si tú estás dispuesto a renunciar al pecado, estás dispuesto a comprometerte a hacerlo y dispuesto a que se sepa que lo has hecho. Pero si te resistes a la convicción y todavía amas tus pecados, ni aún todos tus convicciones te ayudarán sino que te hundirán más en el infierno por aferrarte a ellos."
~ Charles G. Finney  (1792–1875)

13. "Si decimos que no tenemos pecado, o, si decimos que no hemos pecado, somos engañados y somos mentirosos. Sin embargo, esto no dice que no podemos dejar de pecar. De hecho, en los siguientes versos, Juan dice la razón por la cual escribió su carta: de modo que "no pequemos" (versículo 2:1). Imaginemos eso. ¿Cómo podría Juan escribirnos con el propósito de no pecar, y al mismo tiempo, sugerir que no podemos pecar? Él no dice que no podemos pecar, sino que todos "hemos" pecado y "hemos" sido destituidos (Romanos 3:23). Sí, he pecado, pero por la sangre de Cristo y la doctrina que nos liberta y libera del pecado, he dejado de cometer pecados que me llevan a la muerte y quiero enseñarte cómo hacer lo mismo, según lo que ésta escrito en la Biblia. Alabado sea Dios, ¡Haleluyah!...
Los versículos arriba no deberían dejar ninguna duda en tu mente de que los cristianos pueden y deben dejar de pecar, a menos de que no creas o estés cegado por Satanás (2 Corintios 4:3-4)... 
Indudablemente, el Apóstol Juan no nos dice que no podemos dejar de pecar en la primera página de su carta, y que podemos dejar de pecar, en la segunda, tercera, y quinta página de su carta (1 Juan 5:18). Por tanto, cualquiera que cite 1 Juan 1:8-10 de manera que sugiera que no podemos dejar de pecar, está ciego y no tiene la verdad viviendo dentro de sí. Podríamos interpretar cualquier otro verso de una forma en la que nuestra interpretación viole otros versos en la misma carta o en diferentes cartas. Claramente, los cristianos pueden dejar de pecar y deben dejar de hacerlo si es que han nacido de Dios."
~ Alan P. Ballou,

14. "Esos pasajes, entendidos e impresos en la carta [de Pablo], no sólo enseñan que todas las almas regeneradas vencen y viven sin el pecado, sino también que el pecado es imposible para ellas... Vencer al pecado es la regla con todo aquel que es nacido de Dios."
~ Charles G. Finney  (1792–1875)

15. "Si por arrepentimiento no entendemos otra cosa sino tristeza, entonces éste tendría su temporada y no se haría en todo momento. Pero si con arrepentimiento, entendemos un cambio de vida, al cual la tristeza le es únicamente instrumental y de preparación, entonces siempre es nuestro deber arrepentirnos. Esto es, si haces algo, cualquier cosa que sea, esto debe ser bueno: de modo que permanezcamos en la bondad, dispuestos a no pecar, a no amar el pecado, a proceder o permanecer en inocencia por elección y por deleite, por costumbre y por resolución, son acciones de arrepentimiento habitual..."
~ Jeremy Taylor (1613-1667)


16. "Cualquiera que permanece en la fe de Cristo, ha renunciado interiormente a todo pecado voluntario y conocido, ha declarado la guerra contra éste, está luchando y trabajando contra éste, puede sentir el pecado como un enemigo, pero no lo corteja como amigo, él es siervo de Cristo y ha cesado de ser esclavo de Satanás. Y Cristo, a quien sirve, no le autorizará ser llevado bajo el poder del tirano al que ha dejado. Las palabras de nuestro Señor al Apóstol Pedro nos pueden instruir aquí. (Lucas 22: 31)... Pedro había escogido a Cristo como su porción, en la seguridad o en el peligro, en la vida o en la muerte. Y Cristo, que lo conocía que era sincero, lo llevó bajo su cuidado. Sin embargo, esto no lo previno de caer en una grave transgresión, el negar a Su Señor tres veces en la hora del juicio. Pero ¿se concedió a sí mismo a éste pecado? ¿Se sintió bien bajo éste? ¿Lo repitió o continuó en él?  Golpeada su consciencia, "salió y lloró amargamente"; y dedicó el recuerdo de sus días al deber activo, celoso de un Apóstol. Y con todo esto, la prueba de que permaneció en Cristo es que no permaneció en el pecado. Cualquiera que peca voluntariamente y habitualmente, no le ha visto ni lo ha conocido. Esta señal, y sólo esta, se nos enseña a observar para entender tanto a nosotros mismos como a otros."
 John Bird Sumner (1780–1862)

17. "Pablo dice que tu y yo vamos a ser esclavos y a servir una u otra cosa. O seremos esclavos de la justicia de Dios, o seremos esclavos del pecado."
~ Richard Guthrie 
And Jesus Said 'Go Ahead Sin, I Got You Covered'... I Don't Think So! (2011)

18. "Simplemente no hay forma de que podamos ser, al mismo tiempo, siervos de Dios, y seguir bajo la influencia del pecado. O somos una cosa o somos la otra. Creer que uno puede ser las dos cosas es estar engañado por falsos profetas y falsos Jesuses."
~ Marie York

19."[Romanos 3:19, 21. 1 Juan 1:18] contempla a los hombres en su estado irregenerado. Presentan la innegable verdad de que ningún ser humano nace sin dar evidencia del pecado que obra en él, heredando la naturaleza humana, mala, de sus progenitores. Los textos [Lucas 6:45, 1 Juan 2:1, 1 Juan 3:6, 9] no contradicen en absoluto la citada verdad. Lo que sí muestran es el efecto de la gracia redentora de Dios sobre aquellos que llegan a adquirir la nueva naturaleza, el nacimiento de arriba (Jn. 3:7)...  
Así, la situación es que no hay ningún hombre sin pecado (cp. 1 Jn 1;8). Sin embargo, aquellos que han recibido la nueva vida en Cristo, son exhortados a no pecar (1 Jn. 2:1). Se afirma consiguientemente que el que "permanece" en Él (en el Señor), esto es, el que camina en comunión con él, "no continúa pecando" (1 Jun. 3:6). En el vers. 9 se dice, literalmente, que "cada uno que ha nacido de Dios no practica pecado". Evidentemente, aquí se contempla al creyente en su nueva naturaleza, al nacido de Dios: «no puede pecar, porque es nacido de Dios
...Toda la Biblia es una historia de glorificación de Dios en redención y juicio, buscando y salvando al pecador, transformando al impío en santo y al rebelde en obediente." ~ Haley-Escuain. Diccionario de Dificultades Y aparentes Contradicciones Bíblicas (1988)

20. "Puesto que hemos puesto justificación en la revelación de Jesucristo formado y traído a la luz en el corazón, hay que trabajar sus obras de justicia y producir los frutos del Espíritu. La cuestión es ¿hasta dónde puede prevalecer Él en nosotros, mientras estamos en esta vida, o nosotros, sobre los enemigos de nuestras almas, en y con su fortaleza? 
Los que abogan por la justificación de todo sin su voluntad, simplemente por justicia imputadora, negando la necesidad de estar revestidos de la justicia real e interna, afirman, en consecuencia, qué es "imposible" que un hombre, aunque sea "el mejor de los hombres, sea libre del pecado en esta vida, en la que,"  dicen ellos, "ningún hombre lo fue"; sino que, por el contrario, que ninguno puede "ni por sí mismo, ni por cualquier gracia recibida en esta vida, guardar los mandamientos de Dios a la perfección, sino que todo hombre rompe los mandamientos en pensamiento, palabra y obra."  ¡Oh, malvada afirmación contra el poder de la gracia de Dios!  
De ahí ellos también afirman, como fue observado, que las mejores de las acciones de los santos, sus oraciones, sus adoraciones, son impuras y contaminadas. Nosotros, por el contrario, aunque libremente reconocemos esto mismo del hombre natural, caído, en su primer estado, cualquiera que sea su profesión o pretensión, siempre y cuando él esté inconverso y no regenerado. Sin embargo, no creemos eso sobre aquellos en quienes Cristo viene a formarse y el nuevo hombre es engendrado y nacido de simiente incorruptible, puesto que el nacimiento y el hombre unido con Dios naturalmente hace la voluntad de Dios, de modo que es posible hasta ahora mantenerla, de modo que no seamos transgresores diarios de la ley de Dios. . . 
Agustín bien observó, en su Exposición sobre la Epístola de los Gálatas: "Una cosa es no pecar, y otra cosa es no tener pecado." Las palabras del Apóstol no son: "si decimos que no pecamos, o no cometemos pecado diariamente...", sino más bien: "si decimos que no tenemos pecado". Y entre estas dos cosas hay una diferencia manifiesta; porque respecto al hecho de que todos pecaron, como nosotros reconocemos libremente, se puede decir que en cierto modo que todos tenemos pecado... pero esto difiere de las tentaciones y provocaciones de éste, resistiéndonos como siervos de Dios, y no aferrándonos a los pecados del diablo que nos tientan...
Dondequiera que se continúa en el pecado, hay un grado de separación en cierto modo, viendo que todo pecado es contrario a Dios... Respecto a esto, Jerónimo de Estridón habla muy claramente (Lib. 2. Adver. Pelagium): También decimos esto, que un hombre puede no pecar si éste lo deseaen tiempo y lugar, según su debilidad corporal, mientras su mente lo intente... Nos es dado poder (para testificar, siendo ayudados por la Gracia de Dios), para elegir entre pecar o no pecar."...
Bienaventurados entonces los que creen en Él, quien es capaz y está dispuesto a libertar de todo pecado a todos los que vienen a Él  por medio de un verdadero arrepentimiento, y a no ser ser servidores del diablo por toda la vida como aquellos hombres lo hacen, sino, a buscar todos los días renunciar a la injusticia, y olvidar aquellas cosas que quedan detrás; "Sigan adelante hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús", y verán que su fe y confianza no es en vano, sino que, a su debido tiempo, los hará vencedores por medio de aquel en quien han creído; y así, el triunfo se establecerá como "pilar de la casa de Dios", de modo "que no salgan más" (Apocalipsis 3:12)."
~ Robert Barclay (1648-1690)
An Apology for the True Christian Divinity,
21. "Aquél que ha recibido la remisión de pecados,
no debe pecar nunca más, sino vivir en pureza."
~ Hermas de Roma (s. II d.C.)
Pastor de Hermas

22. "Ninguna persona que profesa tener fe, peca, y ninguno que tiene amor aborrece. "El árbol es manifestado por su fruto" (Mt. 12;33); así también los que profesan ser de Cristo se manifiestan por medios de sus acciones. Porque la obra no es una cuestión de profesar ahora, sino que se ve cuando uno se mantiene en el poder de la fe hasta el fin."
Ignacio de Antioquía  (ca. 50-117 d.C.)
Cartas de Ignacio Mártir, Lo Mejor de Los Padres Apostólicos

23. "El que hace pecado", es decir, el que voluntariamente escoge el pecado, y vive en el pecado, "es del diablo". Como la práctica de la justicia identifica a uno como hijo de Dios, así también la práctica del pecado identifica a uno como hijo del diablo. La conducta es índice, en los dos casos, del carácter, y éste determina el parentesco espiritual. Véase J. 8:44; Hch. 13:10. "Porque el diablo peca desde el principio"; siguiendo así la tendencia corrompida de su naturaleza... "Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer..." (mejor dicho), "para destruir las obras del diablo." Obra magna es ésta de Cristo. La obra del diablo es la de destruir, hasta donde fuere posible, la obra de Dios; Cristo vino para contrarrestar esta obra destructora, y para restaurar todo a su primera perfección, y en este combate desigual, el triunfo quedará con el más fuerte: "El que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo" (4:4)- Véase también Gén. 3:15. 
"Cualquiera que es nacido de Dios", y así ha sido hecho hijo de Dios. "No hace pecado": no vive en el pecado, no se deleita en la practica del pecado... "Porque su simiente está en él". el nacido de Dios participa de la misma naturaleza divina. El hijo participa de la misma naturaleza del padre que lo engendró. "Y no puede pecar"; aquí también la idea es que no puede llevar una vida de pecado: la tendencia general de su vida no será hacia el pecado. Porque es nacido de Dios; y, por lo mismo, como se ha dicho ya, participa de la misma naturaleza de Dios.... Insiste el autor en su división de los hombres en las dos clases: los hijos de Dios y los hijos del diablo. Para él, no hay terreno intermedio; e insiste también en señalar el distintivo de los dos. "Cualquiera que no hace justicia": el mismo elemento que es mencionado en el versículo 7, pero presentado aquí en forma negativa, y con la notable adición: "y que no ama a su hermano.... no es de Dios": modo enfático de decir: es hijo del diablo. Las explicaciones de este versículo aclaran bien la diferencia fundamental entre los hijos de Dios y los hijos del diablo."
~ A. B. Rudd, D. D.

24. "La promesa divina de la fe es: "El pecado no tendrá dominio sobre ti". Pero con la promesa, viene el mandato: "Que ningún pecado reine sobre tu cuerpo mortal". El creyente que cree en la promesa con completa fe, tiene el poder de obedecer el mandamiento, y el pecado se guarda de ejercer su supremacía. La ignorancia de la promesa, o la incredulidad, o la falta de vigilancia, abre la puerta para que reine el pecado; de modo que la vida de muchos creyentes es un curso de continuo tropiezo y pecado. Pero cuando el creyente busca completa admisión en, y permanente morada en Jesús: Aquél que es Sin pecado, entonces la vida de Cristo le guarda de la trasgresión real. "En Él no hay pecado. Todo el que permanece en El, no peca". Jesús verdaderamente lo salva de su pecado, no por la remoción de su naturaleza pecaminosa, sino al preservarlo de ceder ante él."
~ Andrew Murray (1828-1917),
That You May Not Sin. The Wisdom Of Andrew Murray


25. "«El que practica el pecado es del diablo» [1 Juan 3:8]. Él era el padre del pecado, trajo el pecado al mundo, y lo mantiene en el mundo viviendo en los corazones de sus propios hijos, y así conduciéndolos a la transgresión; y persuadiendo a otros que no pueden ser salvos de sus pecados en esta vida, a fin de morar en sus corazones...
¡Que extrañamente retorcidos y ciegos por prejuicio y el sistema humano deben estar los hombres que, teniendo a la vista una evidencia como ésta, aún así se atreven a sostener que ningún hombre puede ser salvo de su pecado en esta vida, sino que éste habrá de cometer pecado diariamente, en pensamiento, palabra, y obra, como los teólogos de Westminster han asegurado!... Es una reserva miserable decir que "ellos no cometen tanto pecado como solían, y que no pecan habitualmente, sino ocasionalmente". ¡Ay de este sistema! ¿La gracia que los salvó parcialmente no podría haberlos salvado perfectamente? ¿El poder de Dios que los salvó del pecado habitual, no podría salvarlos del pecado ocasional o accidental? ¿Supondremos que el pecado, tan potente como puede llegar a ser, es tan poderoso como el Espíritu y la gracia de Cristo? Y no podríamos preguntar que, si fue por la gloria de Dios y su bondad que ellos fueron parcialmente salvos, ¿no hubiera sido más propio de la gloria de Dios y su bondad haberlos salvado completamente? Más la letra y el espíritu de la palabra de Dios y el diseño y el propósito de la venida de Cristo es para salvar a la gente de sus pecados. La perfección del sistema del Evangelio no es para permitir el pecado, sino para hacer una expiación de éste; no para tolerar el pecado, sino para destruirlo. Sin importar cuan inveterada sea la enfermedad del pecado, la gracia del Señor Jesús puede curarla completamente."
~ Adam Clarke (1762-1832)

26. "El que practica el pecado es del diablo [1 Juan 3:8]... Cuando Juan  profesó guardar los mandamientos de Dios, y hacer lo que es agradable a Su vista, él profesó lo que nuestros oponentes llaman perfección sin pecado, y lo que nosotros llamamos perfección cristiana. "
~ John William Fletcher (1729-1785)

27. "Sin importar con cuanta fuerza un hombre diga que la salvación del creyente que peca es segura, él mismo no tendrá el menor escrúpulo en reconocer que, si tal creyente pecara deliberadamente y habitualmente, y lo siguiera haciendo, éste será condenado... Sin embargo, estas personas no podrán negar que su fe no es siempre igual de fuerte, y que su seguridad de salvación a veces es atormentada con dudas o miedos. Ahora bien, ¿cuál es la causa de estas dudas o esta incertidumbre? ¿No es siempre a causa del pecado, más directamente o como consecuencia? 
De este modo, el pecado hace que la fe se vuelva dudosa, que es la misma cosa que ponerlos en un estado de miedo sobre el futuro estado. Verdaderamente, no es más cierto que nuestro redentor invita a todos los pecadores que están cansados y cargados a que vayan a él para encontrar descanso, de lo que es que los injustos no heredarán el reino de DiosDe modo que cada caso de pecado voluntario regresa al creyente (al menos en sus propios sentimientos) a un estado antiguo, hasta que otra vez sea restaurado por fe y arrepentimiento."
~ William Wilberforce (1759–1833)

28. "El mero hecho de sentir pena por tus pecados o confesarlos a Dios no te ayudará. Debes alejarte del pecado (arrepentirte), y tu fe debe estar solamente en Jesucristo."
~ Ray Comfort  (1949-)

29. "El entendimiento da mayor habilidad para desear hacer lo que Dios manda, que es amar a tu prójimo como a ti mismo y bendecir a aquellos que te maldicen. Mi razón para compartirte esto es ayudarte a despertar y ¡dejar de pecar ahora! No porque te condene, sino porque quiero lo mejor para tu vida, como lo hace el Padre. Él estableció en movimiento la ley de sembrar y cosechar, y ésta no puede cambiarse. Es por esto que no puedes sólo lloriquear en el momento que te confieses y arrepentirte para deshacerse de todos tus problemas... por su amor inconmensurable, él nos dice repetidamente en su Palabra que detengamos nuestros caminos pecaminosos, nos confesemos y nos arrepintamos para que él nos haga completos tan pronto como sea posible."

30. "Será imposible para ti ir al cielo, hasta que tu naturaleza sea cambiada, hasta que te deleites en oír la Palabra de Dios y hacer su voluntad, lo cual nunca podrás hacer mientras continúes viviendo en pecado conocido. Por tanto, deja que éste sea tu propósito serio; desarraigar de tu naturaleza, tan pronto como sea posible, todos tus hábitos malvados. Recuerda que sobre cada pecado que comete, el hombre tendrá que escuchar de nuevo de éste, ya sea en amargo arrepentimiento y juicios aquí, o en la otra vida en miseria interminable. Considera, por lo tanto, tus fallas particulares; decídete firmemente en contra de ellas, enójate contigo mismo cuando rompes tus resoluciones; haz nuevos compromisos de mejor obediencia; ora constantemente a Dios para que te ayude, para que Él, quien te ha mandado a no pecar, también te haga capaz de hacer Su voluntad."

~ Thomas Wilson (1663–1755)


31. "Sobre la confesión del pecado, con el deseo de obtener perdón, si los hombres viven vidas cristianas, no tendrán los mismos pecados como para confesarlos una segunda vez. La religión cristiana no se trata de pecar, y orar, y orar, y pecar. En verdad puedes reconocer que lo has hecho antes, pero cuando lo confiesas, mientras lo practicas una y otra vez: eso declara que no eres religioso, sino profano."
~ Benjamin Whichcote (1609–1683) 

32. “Dios ha prohibido el pecado, ¿y yo me complaceré en éste? ¿No debe ser su palabra mi regla? ¿Puedo ser verdadero ante Dios y aún transgredir sus preceptos? ¿Qué es el pecado sino "una transgresión de la ley"? Y ¿me atreveré a invadir los derechos de Dios, y negar su soberanía?. . . Por fe el creyente ve a Cristo crucificado a causa del pecado; y ¿cómo es que esto no podría hacerlo odiar el pecado, y aumentar su rabia e indignación contra éste?; ¿Cristo murió por mis pecados, y yo permitiré cualquier deseo para vivir, como para tener lugar con su muerte? Aparte de esto, esta Cena del Señor es una renovación solemne del pacto con Dios, y ningún hombre puede renovar pacto con Dios, sino aquél que solemnemente se ocupa de odiar y renunciar a todos los deseos de la carne. Por lo tanto, el cristiano usa y mejora cada ordenanza para continuar la prueba contra el pecado, para que así, pueda mortificarlo y destruirlo... Una vez que un hombre ha tomado verdaderamente el yugo de Cristo, el propósito e inclinación de su voluntad es no pecar nunca más.... Ningún hombre puede decir que odia el pecado al que no se opone; y aquél que no odia el pecado, su corazón no está recto con Dios."
Matthew Mead (c. 1630 – 1699) 

33. "Arrepentimiento significa dar la vuelta y olvidar todos tus pecados. Significa dejar de pecar. Si aún cometes un sólo pecado, sigues siendo un completo pecador. Debes por lo tanto arrepentirte o de otra forma irás al infierno. El arrepentimiento, en la forma práctica, es confesar y olvidar todos tus pecados. Mientras confiesas cualquier pecado ante Dios para que te perdone, debes olvidar tal pecado por el resto de tu vida (Proverbios 28:13)."
~ Lenuf Eninobor, 

34. "Lo contrario del arrepentimiento es la impiedad y una perniciosa perseverancia en el pecado."
~ Jacobus Arminius  (1560–1609)

35. "Nadie puede estar en Cristo si no es una nueva criatura, que no tenga honor, que se haya desvestido de los vestidos viejos, que no siga envuelta en las corrupciones del viejo hombre... Aquellos en quienes el pecado no se ha ido, y las obras del diablo no se han destruido, son desconocidos (sin importar su presunción,) ante el mismísimo fin y el propósito de la manifestación de Cristo."
~ George Whitehead (1636–1723)
The Light and Life of Christ Within


36. "¿De qué es lo que el hombre necesita reconciliación? ¿Qué es lo que lo ha separado de Dios? ¿Qué otra cosa, sino el pecado? ¿Estará entonces reconciliado con Dios el que está en el pecado?  Ciertamente no: aquel que lo permite y se separa de Dios, que siempre lo permita y sea separado, hasta que éste sea quitado del camino.
Los imputadores podrán llegar a decir que el pecado es removido por Cristo. Yo tengo por seguro que así lo es donde Cristo destruye las obras del diablo en el alma, y en ningún otro lado. Pero ¿cómo es que se remueve el pecado si éste aún permanece? Tal cosa es una grave ilusión, y es contada como una absurdidad tan vieja como la doctrina de la transubstanciación. Fue inventada como una forma fácil de llegar al cielo en el pecado, y así fue esta, y cada uno por igual, anulada por el propósito. Dios es una fuente de pureza incambiable, si no fuera así, el pecado no separaría al alma de Él o de su aprobación. Y ninguna sofistería posible, ninguna tergiversación, ningún retorcimiento o embarradura de mil maneras, podría jamás reconciliar un alma con aquél que continúa contaminado con, o bajo la potestad del pecado. 
Dios también podría haber permanecido en una completa unidad con Adán en su desobediencia y desvío, si ahora fuera reconciliado con cualquier otro hombre en el pecado: la misma imposibilidad que impidió una cosa, por siempre impedirá la otra. La muerte, la muerte inmediata, fue, espiritualmente, la consecuencia del pecado en Adán; esto lo separó de la presencia del Señor, y lo hizo un hombre errante en la tierra, y cada pecado de cada alma que está en su naturaleza original mortífera, o un pecado de muerto, ciertamente de una manera similar traerá muerte espiritual instantánea en el alma, y hará que el alma continúe bajo la muerte y el destierro de Dios, hasta que el pecado se removido, erradicado, destruido, o quitado... Toda alma que se alimente del árbol de la vida, vivirá para siempre, sus hojas son para la sanación de las naciones, pero éste crece en medio del paraíso, donde ninguna cosa impura puede acceder. Nada puede ir allí, sino aquello con lo que la espada flamante no tenga controversia, esto es, nadie sino aquellos que han conocido la simiente de la mujer, Cristo la vida y la luz del mundo, para herir la cabeza de la serpiente en ellos. Estos son salvos por la justicia de Cristo, y no hay mayor posibilidad de ser salvo por Cristo mientras el pecado viva en ellos y ellos en el pecado, de la que hubo para Adán, en rebelión, de comer del árbol de la vida; es una misma cosa en su mismísimas bases, y ahora existen todas las razones contra aquél que vive en el pecado.... Él murió, no para que pudiéramos pecar con impunidad, sino para que de ahora en adelante no sirvamos al pecado, ni vivamos para nosotros mismos, sino para aquél que murió por nosotros. A través de la misericordia de Dios en Cristo, tenemos, bajo la verdadera fe y arrepentimiento, remisión por los pecados de nuestro pasado, y esto se mantiene siempre y cuando en cualquier resbalón, desviación o corto alcance, hagamos uso de nuestra expiación por medio de fe verdadera y arrepentimiento sin fingimientos...
Nadie de nosotros, siendo hombre, tenemos cosa alguna con la cual pagar el precio por la remisión de los pecados; si la tenemos, la tenemos libremente, como un acto de gracia gratuita y perdón, pero ésta no es otorgada a aquellos que continúan pecando, crucificando de nuevo al hijo de Dios y vituperándolo. Son aquellos que "vienen", los que participan en las aguas de la vida, y no aquellos que "no vienen." Cristo hubiera podido reunir a todos los que eran rebeldes en Jerusalén (y universalmente Él es propiciación del pecado), pero ellos absolutamente no lo hicieron, por lo tanto, aunque Él estaba dispuesto para la propiciación de ellos, al igual que para la de todos los pecados de los hombres, sin embargo, ellos no se beneficiaron de éste, por lo que se convirtió en su condena. Porque Él no fuerza nuestra voluntad, como para destruir la libre decisión, sin la cual no podríamos ser criaturas "
~ Job Scott (1751-1793)
The Works of that Eminent Minister of the Gospel

37. "¿Busco dejar de pecar o he dejado de pecar? Ser nacido de Dios quiere decir que tengo poder sobrenatural de Dios para dejar de pecar. En la Biblia nunca se dice  ¿debe un cristiano pecar? La Biblia dice enfáticamente: un cristiano no debe pecar
El funcionamiento efectivo de la vida nacida de nuevo en nosotros, es que no cometamos pecado; no sólo que tenemos poder para no pecar, sino que hemos dejado de pecar. 1 Juan 3:9 no significa que no podemos pecar; significa que si obedecemos la vida de Dios en nosotros, no tenemos que pecar."
~ Oswald Chambers (1874–1917)
My utmost for His highest
(La evidencia del nuevo nacimiento)

38. "CRISTIANO: Soy consciente de mis muchos errores, y entiendo que una persona por su vida diaria puede anular sus buenos argumentos y persuasión. Sin embargo, fui cuidadoso de no dar a mi familia ninguna ocasión de caer en mi conducta indebida. No quería que se opusieran a venir conmigo. Pero a menudo me dijeron que yo era muy meticuloso, que me negaba a mí mismo cosas (por su causa) en las que ellos no veían ninguna maldad. Si vieron algo en mí que les dificultaba aceptar la verdad y venir conmigo, fue mi extremo cuidado de no pecar contra Dios ni hacer nada malo nunca más.

AMOR: De cierto, Caín odiaba a su hermano porque sus propias obras eran malas y las de su hermano eran justas. Si tu esposa y tus hijos se ofendieron contra ti a causa de eso, ellos mismos han probado ser insensibles ante la verdadera justicia, y tú has librado tu alma de la responsabilidad de su condenación."

~ John Buhnyan  (1628–1688)
El Progreso del Peregrino

39. "Jesús nos exhorta a "ir, y no pecar más." Él habla de arrepentimiento. La única manera en que verdaderamente podemos experimentar el asombroso amor y restauración de Dios, es cuando verdaderamente nos arrepentimos y nos volvemos contritos por nuestro pecado. Encogerse de hombros y decir "perdón, metí la pata, Dios, pero estoy feliz de que me ames de todas formas," no lo cambia. El arrepentimiento es un acto en el que nos humillamos, confesamos nuestro pecado, y determinamos en nuestro corazón a apartarnos de nuestro pecado de este día en adelante. El verdadero arrepentimiento significa literalmente apartarnos de nuestro pecado y caminar hacia la dirección opuesta."
Eric Ludy, Leslie Ludy
When God Writes Your Love Story (2009)

40. "Jesús llamó a su memoria el hecho de que el hombre [cojo] fue sanado con el fin de que él pudiera amonestarlo a no pecar otra vez. "No peques más". Con ésta expresión se implicó que la flaqueza de este hombre fue causada por el pecado, tal vez por el vicio de su juventud. Su crimen, o disipación, había puesto en él ésta larga y angustiosa debilidad. Jesús le enseñó que él conocía la causa de su enfermedad, y usó esta ocasión para advertirle en que no la repitiera.
Ningún hombre que se complace en el vicio puede decir cuáles serán sus consecuencias. Siempre debe terminar en lo malo, y no con poca frecuencia, resulta en la pérdida de salud, y en una enfermedad larga y dolorosa. Este siempre es el caso de la intemperancia, y de todos los placeres asquerosos. Tarde o temprano, el pecado resultará en miseria. "No peques más". No repitas el vicio. Haz tenido una experiencia costosa; y si ésta se repite, será peor. Una vez que un hombre es restaurado de los efectos del pecado, debería aprender a evadir la aparición de la maldad.
Debería rehuir del lugar de la tentación; no debería tocarlo, ni probarlo, ni manejarlo. Dios visita con mayor juicio a aquellos que han rescatados de los caminos del pecado, y regresa otra vez a él. El ebrio que ha sido reformado, y recae otra vez, se vuelve más bestial; el hombre que confiesa que ha experimentado un cambio de corazón, y luego consiente el pecado, se hunde más profundo en la contaminación, y rara vez es restaurado. La única forma segura en todos los casos es "no pecar más", no estar en el camino de la tentación, no exponernos a tocar o a acercarnos a aquello que vino a causar nuestra ruina. El hombre que ha estado sobrio, y es reformado, con tan solo probar del veneno otra vez, puede esperar sumergirse más profundo en la embriaguez y la contaminación. ''Una cosa peor''. Una enfermedad más grave, o los dolores del infierno. "El destino de los apóstatas es una cosa peor que treinta y ocho años de cojera" (Matthew Henry)."
~ Albert Barnes  (1798–1870)

41. "Si se nos dice que dejemos de pecar, es porque podemos dejar de pecar. 
El pecado es algo que podemos y debemos resistir."
~ Alister E. McGrath (1953-)
Heresy (2009)

42. "El cristianismo se ocupa principalmente del pecado, que es el problema básico de la naturaleza humana. Identifica el pecado como una fuerza, un poder, que ejerce influencia sobre nosotros. Antes de poder dejar de pecar, su poder tiene que ser roto. Es como una enfermedad que nos hace cometemos pecados... 
A través de la muerte y la resurrección de Jesucristo, el poder del pecado es roto. La muerte de Cristo y la resurrección son como el medicamento que combate la enfermedad del pecado, eventualmente sanándonos de sus heridas. El Evangelio trata con la causa de los pecados: no sólo le dice a la gente que deje de pecar, sino que también trata el problema sobre lo que, para empezar, les hace querer pecar."
~ Alister E. McGrath  (1953-)
Explaining Your Faith (1989)

43. "Sin duda alguna, tu estilo de vida determina cuanto poder y eficacia tienen tus oraciones. No deberías vivir de cualquier forma y esperar que Cristo sufra todo de nuevo. Él ha sufrido de una vez por todas por todos nuestros pecados, y Él se levantó dándonos poder para dejar de pecar... 'Que todo aquél que invoque el nombre de Cristo de aparte de la iniquidad'. Es el deseo de Dios que todos nos sumerjamos totalmente en Sus palabras, ideas, conceptos, y entonces las hagamos. Al hacerlas, nos hacemos más como Cristo. No se engañen a sí mismos al solo escuchar a Su palabra; en lugar de ello, pónganla en práctica. Si escuchan la Palabra, pero no la ponen en práctica, son como gente que se mira al espejo y se ven tal y como son. Echan una mirada a sí mismos, y luego se van y olvidan de inmediato cómo se ven."
~ Pierre Q. Holmes
21 Keys to Effectual Prayer (2008)

44. "Para poder estar en Su presencia, debemos parar de pecar, porque el pecado rompe la relación con el Altísimo y somos retirados de Su presencia hasta que confesamos nuestro pecado. 1 Juan 1:7-9."
~ Ray C. Van Tassel

45. "Dios tiene buenos planes para cada uno de nosotros, pero nuestros pecados (iniquidades) evitan que los recibamos, según Jeremías 05:25 a continuación. Podemos ser perdonados, pero la cuestión es que todavía cosechamos lo que sembramos:
Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados detuvieron de vosotros el bien."
~ Alan P. Ballou
Stop Sinning and Be Healed (2014)

46. "Los cristianos no sólo pueden dejar de pecar por medio de Cristo, sino que los que no lo hagan serán eliminados del Reino al final, de acuerdo con las Palabras del Señor Jesús escritas en Mateo 13:40-43. Conoce la verdad tú mismo antes de que sea demasiado tarde. Jesús es la fuente de "salvación eterna" de aquellos que le obedecen (Hebreos 5:09). Busca ese versículo en tu Biblia y pregúntate por qué nunca habías oído de él antes... 
El pecado está conectado a la capacidad del diablo para interrumpir nuestras vidas (1 Juan 5:18). No sólo eso, sino que el pecado está también conectado a la enfermedad (Juan 5:14), y muchas otras cosas que cada creyente en la Biblia cristiana debe saber."
~ Alan P. Ballou,
How to Stop Sinning Any Type of Sin (2013)

47. "¿Estás en una iglesia muerta? ¿Es tu pastor un lobo vestido de oveja? ¿Está enseñando él una visión mundana de Jesús? ¿El "Jesús fácil"? ¿Enseña que sólo con aceptar a este "Jesús fácil" en tu corazón por medio de amor, este "Jesús sereno" no te enviará al infierno por tus pecados? Tal vez te enseñan que puedes continuar pecando porque la sangre de Jesús te cubre del pecado, tal vez te enseñan que no tenemos que odiar el pecado ni dejar de pecar, que es nuestra naturaleza (no hay forma de ayudarnos)? Podría continuar, ¡pero creo que ya captaste la idea! Si aún estás en esa iglesia, debes preguntarte ¿por qué no me he ido? ¿Amas más a Jesucristo o a tu "iglesia"?. Jesús murió la muerte más horrible por todos nosotros en la cruz, y la mayoría de las iglesias escupen en su cara con sus enseñanzas mundanas que niegan la vida sin pecado que hay Jesús."
~ James B. Hoffman

48. ".... Sean purificados y refinados en sus almas, por medio de la llenura del Espíritu, de modo que la luz de Dios, brillando en sus corazones, no sea capaz de descubrir una falta que el amor de Dios no haya aplacado. "Sed perfectos," y serán perfeccionados, esto es, perfectos: Sean justos como el Dios santo quiere que sean, como el Dios todopoderoso te puede hacer, y vivan como el Dios omnisuficiente los mantenga; porque solo Él, que hace el alma santa, la puede preservar en santidad. Nuestro bendito Señor parece haber tenido estas palabras puntualmente cuando dijo "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto." (Mat. 5:48). Pero ¿qué implica esto? La explicación, el ser salvos de toda potestad, culpa, y contaminación del pecado. Esta es solo la parte negativa que concierne a la salvación, pero también hay una parte positiva: ser hechos perfectos, ser hechos perfectos como nuestro Padre que es en los cielos es perfecto, ser llenados con la plenitud de Dios, tener a Cristo morando continuamente en el corazón por medio de la fe, y estar arraigados y bien fundados en el amor. Éste es el estado en el que el hombre fue creado, porque fue creado a imagen y semejanza de Dios. Este es el estado del cual el hombre cayó, porque rompió el mandato de Dios. Y este es el estado en el que cada alma humana que vaya a morar gloriosamente con Dios, sea levantada; porque Cristo fue encarnado y murió, para desechar el pecado por el sacrifico de sí mismo. ¡Que glorioso privilegio! y quién puede dudar la posibilidad de su logro, si se cree en la omnipotencia del amor de Dios, el mérito infinito de la sangre de la expiación, y el vigor omnipenetrante y omnipurificante del Espíritu Santo?"
~ Adam Clarke (1762-1832)
49. “No tienes ningún derecho a pecar. Si hay pecado en tu vida, tienes algo que es ilegal ante los ojos de Dios: le están dando la mano al diablo en tu vida… Sólo dos tipos. No blancos o negros, ricos o pobres, sino o aquellos que están muertos en el pecado o aquellas que están muertos al pecado”     ”          
                                                                                                                          ~ Leonard Ravenhill  (1907–1994)
50. "Jesús vino a salvarnos del pecado… Si tú continúas en el pecado - si vives en el pecado - realmente NO CONOCES A DIOS... Un cristiano es alguien que no continúa viviendo en el pecado, porque Jesús murió en la cruz y Él hizo TODO lo necesario para llevarse el pecado lejos de nosotros… Si estás viviendo en pecado, no eres nacido de nuevo; y te tienes que ARREPENTIR”.        

~ Torben Sondergaard,
La Escuela del Pionero (Saints or Sinners - The Pioneer School)


2 comentarios:

  1. Acá otra buena recolección de citas bíblicas:
    http://www.nopequesmas.com/no-peques-mas/2015/2/24/es-posible-vivir-sin-pecado

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  2. Que gusto ver esta gran y verdadera enseñanza, tenia mucho tiempo buscando algo asi, ya que yo pienzo lo mismo, pero hoy en dia ya les da mas miedo hablar de santidad que hablar de pecado.
    Gracias por su aportacion a mi vida espiritual.

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