viernes, 19 de septiembre de 2014

El Diezmo de Abraham y Jacob

Continuando con el estudio sobre los "Diezmos y Ofrendas según la Biblia" quisiera compartir el este estudio y llamar la atención a este hecho:

Abraham y Jacob no diezmaron por obligación


Algunos falsos maestros, en un desesperado intento de justificar la doctrina del diezmo moderno, tuercen las Escrituras y dicen que Abraham y Jacob “diezmaron” como se diezma actualmente, y que, por lo tanto, los cristianos deberían diezmar.

Para recurrir a este débil argumento, sin embargo, primero debe revisarse el contexto bíblico y los pasajes completos que hablan al respecto, en los cuales encontramos el verdadero significado, la naturaleza, y el sentido de estos diezmos.

Los relatos se ubican antes de los tiempos de la ley Mosaica, en el Libro de Génesis, donde se afirma que Abraham dio un diezmo a un sacerdote que era rey, y que Jacob prometió dar sus futuros diezmos a Dios.   ¿Qué más dice la Biblia?...

1.    El diezmo de Abraham era un botín de lo que no le pertenecía

Esta historia se ubica en el tiempo en que se libró una batalla entre cinco reyes (de Sodoma, Gomorra, Admá, Seboím y Bela) y otros cuatro reyes (de Elam, Goím, Sinar y Elasar). Accidentalmente, los reyes de Sodoma y Gomorra habían quedado atrapados en unos pozos, y los otros tres reyes de su bando habían escapado, por lo cual, los cuatro reyes del segundo bando habían salido victoriosos y saqueado la ciudad de Sodoma y Gomorra (Génesis 14:8-11).

El sobrino de Abraham, que vivía en Sodoma, fue uno de los cautivos llevado como prisionero de guerra por esos cuatro reyes. Abraham, al enterarse de esto, reunió a 318 hombres para dar una emboscada por la noche contra los cuatro reyes, a quienes replegó hasta el norte de Damasco (Génesis 14:12-15).  De esta forma, Abraham liberó a Lot, recuperó las pertenencias de éste, liberó a los demás prisioneros, y se quedó con el botín de las cosas que los cuatro reyes habían robado de las ciudades de Sodoma y Gomorra (Génesis 14:16).

Después de esta pelea, Abraham se dirigió a un valle donde encontró a un hombre llamado Melquisedec, que era sacerdote del Dios Verdadero, y a la vez, Rey de Salem. Melquisedec le ofreció pan y vino a Abraham, y, enseguida, Abraham, le dio a Melquisedec un “diezmo de todo” (Génesis 14:20) lo que llevaba. Este diezmo representaba las mejores porciones de los despojos que había obtenido en la batalla para liberar a Lot (Hebreos 7:2, Hebreos 7:4).

Esta es la única vez que la Biblia registra un diezmo en toda la vida de Abraham. En este contexto, la palabra ‘diezmo’ evidentemente se refiere a «las mejores porciones» de todas las cosas que se habían obtenido en el botín; seguramente la mejor décima parte de lo que llevaba.

Sin embargo, Abraham no estaba satisfecho quedándose con el botín. Por el contrario, se quería deshacer de estas cosas que no le pertenecían. Sabemos esto con certeza porque enseguida se nos dice que Abraham prometió a Dios que no se quedaría con una sola cosa que no fuera de él.

Cuando el rey de Sodoma, después de salir del pozo, llegó al valle, Abraham le dijo que le daría «todo» el botín, exceptuando lo que sus acompañantes ya habían consumido, y lo que pertenecía a tres de ellos; y lo expresan las Escrituras así:

Y el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas y toma para ti los bienes. Y Abram dijo al rey de Sodoma: He jurado al Señor, Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra, que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: “Yo enriquecí a Abram.” Nada tomaré, excepto lo que los jóvenes han comido y la parte de los hombres que fueron conmigo: Aner, Escol y Mamre. Ellos tomarán su parte.” (Génesis 14:21-24).

2.   El diezmo de Jacob era una promesa que él hizo a Dios

Otro relato que menciona el diezmo es sobre la vida de Jacob, quien acababa de tener un sueño en donde vio una escalera al cielo, y vio a Dios prometiendo a él y a su descendencia la tierra que había prometido a sus padres (Génesis 28:13–15).

Después de esto, el hombre hizo una promesa o voto que a él le nació sin que nadie se lo impusiera: dar a Dios las mejores cosas de su futuro...
Jacob hizo voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi Padre, Jehová será mi Dios.  Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” (Génesis 28:16–22)
Esta es la primera ocasión en la que la Biblia registra un voto a Dios. Es la única ocasión en la que se habla de diezmos en la vida de Jacob. Las escrituras tampoco mencionan cómo fueron sus diezmos, ni cada cuando los dio, ni a quién se los dio.

Conclusiones

Los diezmos que se mencionan en la vida de Abraham y Jacob, como hemos visto, no tienen nada que ver con los diezmos de la ley Israelita. Abraham se estaba deshaciendo de un botín de guerra, mientras que Jacob estaba haciendo un voto o promesa a Dios.

Estos son los únicos dos momentos en que la Biblia habla de diezmos durante la vida de estos hombres. La palabra "diezmo" en estos registros es usada fuera del contexto de la ley de Israel, y las traducciones de la Biblia la ocupan como sinónimo de la mejor porción, o las mejores porciones de las cosas en cuestión.

Si algún líder religioso (pastor asalariado o sacerdote) trata de escudarse en estos relatos para justificar la práctica del diezmo moderno o para sugerir que los cristianos tenemos la “obligación” de darles dinero a sus iglesias “para no robarle a Dios”, debemos saber que usar estos relatos no es para hacer una justificación bíblica, sino de una manipulación de la Biblia, tal como la hizo Satanás cuando manipulaba las Escrituras y quería tentar a Jesús. 

A diferencia de los diezmos establecidos en la ley israelita, los diezmos de Abraham y Jacob nunca fueron mandamientos de Dios, sino actos completamente libres que nacieron como gestos voluntarios por parte de estos siervos de Dios.

Si estos diezmos no eran obligaciones establecidas por Dios, ¿quién se atreve a decir que el cristiano tiene la obligación de dar el diez por ciento de nuestro dinero a los líderes religiosos? Y si Abraham dio un diezmo una sola vez en su vida, ¿quién dice que al ir a una iglesia hay que dar “diezmos” cada mes, cada semana, o cada vez que se asiste al culto? Y si Abraham se deshacía de cosas que no le pertenecían, ¿quién dice que los líderes religiosos deben quedarse con dinero que no les pertenece? 

¡No nos dejemos engañar hermanos!, y si el diablo viene imponiendo sus doctrinas manipulativas, respondamos como Jesús: 
¡Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás!” (Mateo 4:10).

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