jueves, 18 de mayo de 2017

Mensaje cristiano para las madres

Palabras de bendición y agradecimiento para las madres

Es una bendición poder dirigirles esta mañana nuestras palabras de agradecimiento a las madres; en el amor de Cristo, y en una posición a nombre de sus hijos, con un sentir de alegría por las vidas de cada una de ustedes. Damos gracias a Dios por este día, por permitirnos estar aquí en presencia de Él y por poder estar juntos, para honrar el valor que cada una de las madres tiene en el plan perfecto que Dios ha diseñado en la humanidad. Reciban estas palabras, como si fueran rosas a su corazón y reciban nuestro agradecimiento porque los hijos aquí presentes estamos agradecidos con Dios por la manera en que ustedes las madres han sido de bendición para nuestras vidas.

Cuando pensamos en la hermosa obra de Dios como nuestro Creador, vemos que Él ya estaba presente trabajando dentro ustedes desde el primer momento en que se hicieron madres. En los Salmos, David dice a Dios: “Tú formaste mis entrañas, Tú me hiciste en el vientre de mi madre” (Salmos 139:13). Isaías dijo“EL SEÑOR me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre mencionó mi nombre” (Isaías 49:1). Pablo, dijo en Gálatas: “Dios... me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia...” (Gálatas 1:15). Es imposible entender este misterio en su totalidad; pues Eclesiastés 11:5 dice “Como tú no comprendes cómo entra el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer embarazada, así mismo no comprenderás [toda] la obra de Dios quien hace todas las cosas” (Eclesiastés 11:5, RVA-2015). Lo que sabemos, es que Dios ya está obrando dentro de ustedes y formando sus hijos aún antes de que nosotros invoquemos su nombre.

Aunque hay pecado en el mundo, y hay una generación malvada, desviada y caída, que no bendice a su madre (Prov. 30:11); la menosprecia (Prov. 15:20); y no cuida de ella (Prov. 23:22), Dios en su plan perfecto nos dice que seamos así. Él nos dice: “Honra a tu padre Y A TU MADRE, como el Señor Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la Tierra que el Señor tu Dios te da(Éx. 20:12), Él NO nos da una sugerencia, sino el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:2; Mateo 15:4-6). Y nos muestra que en verdad, la voluntad de Dios hacia las madres es que todas sean HONRADAS. Esto es agradable al Señor: que las madres sean obedecidas por sus hijos (Colosenses 3:20); y esta es la advertencia a los hijos: que no hablemos mal de ellas, no las juzguemos y no demos a conocer sus debilidades (Lev. 18:07; Éx. 21:15-17) sino que nos levantemos y les demos bendición, hablando bien de ellas y alegrando sus corazones (Prov. 10:01; 23:25). Esto es lo que Dios nos manda a hacer siempre y lo queremos reconocer de forma especial el día de hoy. Queremos bendecirlas por sus años de trabajo y dedicación; y por el amor que tienen al Señor. Y Pablo dice “Trata a las ancianas como a tu propia madre” (1 Tim. 5:1) así que todos tenemos mamás a quién honrar.

Dios dice en la Escritura que la sabiduría de las madres nos ayuda a ser instruidos y corregidos (Prov. 29:15) y por ello mismo el Espíritu Santo nos exhorta a no dejar la enseñanza de nuestra madre” (Prov. 6:20); y a “no despreciar la dirección de nuestra madre, porque adorno de gracia serán a la cabeza, y collares al cuello” (Prov. 1:8). Así, el mismo Dios que hizo las flores del campo para embellecer el camino, es el mismo Dios que nos dio a las madres para embellecer nuestras vidas.

Damos gracias a Dios por el amor que Él ha puesto en nuestros corazones por ustedes nuestras madres; y en los corazones de ustedes por sus hijos. Damos gracias a Dios por el tiempo que Él nos ha permitido estar junto a ustedes y aprender de ustedes. Damos gracias a Dios por las buenas enseñanzas que hemos recibido de parte de ustedes. Damos gracias a Dios por el tiempo que nos ha permitido estar con nuestras madres y aprender de ellas las cosas que buenas aprendimos.
A todas las madres que aman a Dios, sus hijos nos queremos levantar y decirles: Benditas sean (Prov. 31:38). Apreciamos lo que han hecho por nosotros. GRACIAS, por consolarnos en tiempos difíciles. GRACIAS por construir su casa como mujeres sabias (Pr. 14:1-10). GRACIAS, por habernos perdonado setenta veces siete y por la gracia que han tenido para con nosotros. GRACIAS, por sus buenas enseñanzas, por su apoyo y su afecto cuando lo necesitábamos. GRACIAS, por reflejar el amor de Dios en sus corazones. GRACIAS, por su ejemplo de fe. GRACIAS, por los tiempos buenos y malos que han pasado con sus hijos. GRACIAS, por sus oraciones de intercesión por sus hijos. GRACIAS por enseñar a sus hijos a seguir a Dios, porque es el mejor que se puede enseñar. Gracias por tenernos, darnos de comer, ayudarnos en nuestros primeros pasos, criarnos, corregirnos cuando lo necesitábamos, instruirnos cuando no entendíamos, ayudarnos a salir adelante, y gracias por su amor cada vez que nos lo han dado.

PERDÓN por las veces que las hemos desobedecido y el tiempo que no las bendecíamos. PERDÓN, por haberles fallado tantas veces. PERDÓN, por no haberles entendido tantas veces. PERDÓN, por no haberlas escuchado tantas veces. Pero gracias a Dios que nos ha rescatado de donde caímos. Las amamos en el amor de Cristo y oramos a Dios que Él derrame sus bendiciones y su abundante paz en sus vidas. Que el amor de Dios siga resplandeciendo en sus vidas. ES NUESTRO DESEO y oración, que conozcan más y más el amor de Dios cada día y cada momento. ES NUESTRO DESEO y oración, que siempre descansen en el Señor. ES NUESTRO DESEO y oración, que tengan salud y bienestar así como prospera su alma.

Vístanse de las fuerza y dignidad que Dios les da, y rían, no teniendo miedo del futuro, sino confiando todas las cosas a Dios (Proverbios 31:25) Abran su boca con la sabiduría de Dios y su enseñanza de amabilidad en su lengua (Proverbios 31:26).

Sin importar sus circunstancias, RECUERDEN que si ustedes están en Cristo, no tiene porqué afanarse, pues el Señor tiene cuidado de cada una de ustedes y nunca las dejará.

Una madre que está sin Cristo, tendrá muchas penas y tristezas, pero RECUERDEN que las madres que están en Cristo serán más que vencedoras en Cristo que nos fortalece, tendrán consolación de todo y una paz que sobrepase todo entendimiento.

RECUERDEN de dónde les ha rescatado el Señor, a ustedes y a su familia; cómo Él las ha levantado y tengan compasión por las otras madres del mundo que sufren porque no conocen a Dios.

RECUERDEN que Dios las ama y Él las ha llamado a la maternidad, recibiendo herencia de parte del Dios Altísimo.

RECUERDEN seguir honrando a Dios con sus vidas en todo lo que hacen, y sigan siendo de ejemplo a sus hijos, nietos, sobrinos, y a todos, de una vida transformada por el amor de Cristo en el poder del Evangelio.

RECUERDEN que el ser madre es un llamado de Dios y que Él promete suplir todo lo necesario para el mismo.
RECUERDEN instruir a sus hijos en la palabra de DIOS para escoger el camino correcto; y cuando ellos crezcan, no se desviarán (Proverbios 22:6 4)

Como la madre de Juan y Jacobo, las mamás a menudo quieren que sus hijos sean los mejores y los más sobresalientes de todos. Pero RECUERDEN que el Señor Jesús nos enseña que la mejor forma de criar a sus hijos es enseñándoles a ser servidores de todos.

  • Sean como Josabet (2 Reyes 11) que se levantó para proteger a su hijo, y lo cuidó de la maldad del mundo escondiéndolo en la casa del Señor.
  • Sean como Ana, la madre de Samuel (1 Sam. 1) que incluso en sus tribulaciones derramaba su corazón ante Él y se aferraba a Él, y estaba dispuesta a dedicar a su propio hijo al servicio total de Dios.
  • Sean como Naomi que recibió a su nuera como hijastra, como si fuese unade su propia parentela (Ruth 1).
  • Sean como María quien dijo al ángel: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lc. 1:38)
  • Sean madres como Elizabeth, llenas del Espíritu Santo (Lucas 1:41)

Sean como Susana Wesley, que crió a uno de los predicadores más prominentes de la historia, y cuyo hijo dijo de ella: “He aprendido más acerca del cristianismo por causa de mi madre, que por todos los teólogos de Inglaterra”.

Confiando sus vidas en las manos de Dios, sigan creciendo en el amor del Señor y extiéndanse hacia adelante, teniendo la mira, no en las cosas del pasado, sino en las cosas venideras de arriba, y en el Reino eterno prometido por nuestro Padre Celestial.

Mientras prepara sus casas o trabajo, RECUERDEN que Dios no las ha llamado en vano. Y Jesús les está preparado un lugar de descanso a ustedes y a sus hijos (Juan 14:1-3).

Que Cristo viva a través de ustedes como madres, y levante una multitud de madres enamoradas de Él, que refleje su amor a través de su ejemplo, fe paciencia y compasión. En el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador, amén.




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