miércoles, 9 de agosto de 2017

El justo con dificultad se salva



"Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, mientras proseguía camino a Jerusalén. 23Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y El les dijo: 24Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y vosotros, estando fuera, comencéis a llamar a la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos', El respondiendo, os dirá: 'No sé de dónde sois'. Entonces comenzaréis a decir: ``Comimos y bebimos en tu presencia, y enseñaste en nuestras calles; Pero Él dirá: Os digo que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros echados fuera. 29Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30Y he aquí, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos" (Lucas 13:22-29).

"Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios? 18Y SI EL JUSTO CON DIFICULTAD SE SALVA, ¿QUE SERA DEL IMPIO Y DEL PECADOR? Por consiguiente, los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien" (1 Pedro 4:17-18).