martes, 6 de agosto de 2019

Una vida cristiana equilibrada, sin extremos, sin excesos

El hombre es un ser que, en cualquier área de su vida, tiende a tomar partidos y a irse a extremos. Cuando nos dejamos llevar por nuestra mente, nuestras experiencias, nuestro pasado o nuestro dolor, buscamos evadir a toda costa ciertos pensamientos y ciertas verdades para tratar de sentirnos más cómodos, más dignos, más felices, o más perfectos. 

Hay un dicho común que dice que “todo en exceso es malo” y la Biblia tiene un ejemplo claro. La miel es buena y Dios nos dice que la comamos (Proverbios 24:13). Debemos comer lo que nos baste o sea suficiente, ya que el exceso de ella puede hastiar (Proverbios 25:16). No es bueno comer más miel de lo debido (Proverbios 25:27)



Fishing for Souls, por Adriaen Pietersz. van de Venne, 1614
La religión también tiene muchos ejemplos: fariseos vs. saduceos, católicos vs. protestantes, calvinistas vs. arminianos, bautistas vs. pentecostales, conservadores vs. liberales... y podríamos seguir, pero no tendríamos espacio para indagarlos todos y sus respectivas viceversas. En mi artículo "La Reforma que necesita el cristianismo" hice mención de las doctrinas que han causado mayor división en la historia del cristianismo, y cómo nos han dividido en denominaciones y grupos religiosos que, muchas veces, aunque supuestamente digan basarse en la misma Biblia, realmente a veces llevan por caminos muy distintos y hasta contrarios que sería imposible armonizar (como lo es en el caso del ecumenismo moderno). ¿Pero qué pasaría si, en muchos otros casos, realmente no fuesen caminos contrarios, sino extremos complementarios, como sugería en el artículo sobre los dos lados del mensaje de la Biblia?

Es indiscutible que en muchas iglesias cristianas, a menudo hay un énfasis en un lado de la realidad espiritual, más que en otra. Es común que en el cristianismo moderno se encuentren iglesias donde se pone más énfasis en lo más “positivo”, que en lo “negativo”. Es común ver congregaciones donde parece que la gente es feliz escuchando un evangelio rebajado o diluido con el agua de la opinión popular; donde nunca se desafía al público, y donde se busque que cada uno de los que asistan se sientan con la mayor comodidad posible. Muchos allí se centran más en ofrecer perdón, que en ofrecer santidad y justicia; se limitan a hablar de la obra que hizo Jesús en el pasado, sin atender a la obra que nosotros debemos hacer por Él en el presente, guiados por la justicia y la obediencia a Dios. 


En otras iglesias, por el contrario, el evangelio se presenta como si éste fuera la carga más dura y difícil de sobrellevar. El énfasis es en "todo lo malo", y muy poco de lo bueno: o sólamente en lo que bueno de ellos mismos, y en todo lo malo de los demás. No es raro escuchar de la existencia de lugares religiosos guiados por líderes legalistas y rigurosas doctrinas, reglas fariséicas y protocolos humanos que terminan haciendo que la gente allí se sienta casi todo reprendida y/o lastimada; donde muchos se sientan los más miserables del mundo, y les cueste trabajo al final creer que Dios pueda perdonarlos, por causa de sus errores. Muchos allí se sienten faltos de fe porque su religión, denominación o grupo religioso se limita a ver más el infierno, el pecado y el diablo mismo, que a encontrar el cielo, el amor y al Espíritu Santo obrando en la Tierra en la vida de los creyentes.

La Palabra en su consejo completo no es desequilibrada ni se queda en un extremo u otro; son sus intérpretes y maestros los que tienen (o tenemos) el peligro de caer en un desbalance si no la recordamos en su completitud equilibrada. No se pueden dejar de considerar las verdades bíblicas en su totalidad, sin comparar lo espiritual con lo espiritual, y es necesario hallar un equilibro de doctrinas para poder tener, conocer y practicar un Evangelio bíblico y conformarnos a nosotros y a otros como discípulos maduros en Cristo Jesús. Si el mensaje completo no se predicara, se estaría cayendo en el peligro de mutilar la palabra o de no representar el Evangelio verdadero como tal y de promover una imagen falsa de lo que realmente enseña la Palabra en general. Y la revelación en Apocalipsis 22:18-19 nos enseña del peligro de mutilar o adulterar el mensaje de las Escrituras.

Si un detalle o una parte esencial del mensaje se elimina, los posibles malentendidos serán muchísimos y el tropiezo para muchos será potencialmente grande. Si todo lo que se predica es el cielo, hay un error serio. Si todo lo que se predica es el infierno, hay un error serio. Y sin embargo, lamentablemente muchos creyentes tienen una tendencia a centrarse solamente en la parte "suave", y otros tienden a centrarse solamente en la parte "dura" del mensaje, cuando realmente siempre debemos buscar y predicar ambas partes y tener un balance doctrinal bíblicamente equilibrado. No queremos usar el nombre de Dios en vano, ni que el nombre de Dios sea blasfemado por culpa de nuestros actos (Romanos 2:24).

Para evitar dar mal testimonio y ser de tropiezo a otros, la obra de Cristo y la Palabra de Dios deben ser cosas proclamadas y aceptadas en su completitud, simultáneamente, y nada de la verdad eterna deberá de silenciarse si queremos ser cristianos maduros y buenos siervos en Él en vez de ser hallados como mentirosos o falsos maestros. Hay muchas doctrinas y prácticas en la iglesia, pero ambos lados de la Palabra deben ser predicados y comprendidos juntamente porque Jesús, que es nuestro ejemplo a seguir, es tanto Cordero como León, no sólo uno de ellos.



Por esto compartimos en esta ocasión los 30 puntos de equilibrio que a nuestra consideración o interpretación, debemos encontrar en la vida cristiana, como seguidores de Jesús, como embajadores de Cristo en la tierra, como líderes de nuestras iglesias, servidores, predicadores, ministros, misioneros y maestros de la Palabra. Si sientes que algo está faltando recordar, practicar, creer o predicar, esperamos que Dios te muestre, te recuerde o te enseñe lo que necesites y sea su voluntad y los comentarios son bienvenidos.


30 puntos de equilibrio en la vida cristiana

LO SUAVE O FÁCIL LO DURO O DIFÍCIL
1 Tener presente que Dios es amor, y conocerlo como el Dios amoroso y compasivo que es. Tener presente que Dios es justicia, y conocerlo como el Dios justo y santo que es.
2 Recordar el amor de Dios, confiando en su perdón Recordar la santidad de Dios, obedeciendo su palabra
3 Predicar la gracia y la misericordia de Dios hacia el hombre, lo cual incrementa nuestro gozo y afirma nuestro gozo como hijos de Dios Predicar el juicio y la ira de Dios contra el pecado, lo cual nos lleva al arrepentimiento con la tristeza de Dios, y nos recuerda nuestro deber de seguirle y no seguir pecando para no ser igual que como fuimos
4 Confiar en que su gracia perfecta perdona nuestros errores Permanecer en su llamado irrevocable, siempre siendo fieles a Él
5 Ser libres de la enfermedad, hablando del poder de Dios, las señales, prodigios y milagros que Él prometió que puede hacer a través de la fe y la certeza de sus promesas Ser libres del pecado, hablando del llamado de Dios, de las cadenas, de toda maldad de las adicciones que Él puede romper a través del arrepentimiento y la obediencia
6 Procurar la sanación física, el bienestar del cuerpo, el bienestar terrenal Procurar la sanidad espiritual, el bienestar del alma, el bienestar eterno
7 Recibir sus bendiciones terrenales con gratitud Buscar sus bendiciones espirituales con esfuerzo
8 Recordar nuestros derechos como hijos de Dios que hemos recibido las promesas de tener todo lo que necesitemos Recordar nuestros deberes como siervos de Dios que hemos recibido las órdenes de guardar todas sus enseñanzas
9 Aprender de sus enseñanzas continuamente y recibir diariamente palabra que venga de lo alto Compartir sus enseñanzas continuamente y dar diariamente la palabra que venga de lo alto
10 Hablar de su verdad (declarar nuestra confianza en ella) Hacer su verdad (ponerla por obra)
11 Predicar en base a su palabra Actuar en base a su palabra
12 Leer o escuchar de su verdad en la Biblia Hablar o escribir de su verdad en la vida diaria
13 Recordar que Él nos ama Recordar que Él ama a los demás
14 Ser humilde ante Él Ser humilde ante el prójimo
15 Ser sincero ante Él Ser sincero hacia el prójimo
16 Crecer en conocimiento, estudiando sus palabras Crecer en obediencia, imitando sus obras y dando buen fruto
17 Creer por fe (teniendo una correcta doctrina o teoría) Actuar por fe (teniendo una correcta práctica o actitud)
18 Hablar con Dios en la oración Escuchar a Dios en la oración
19 Recordar que Él nos ha elegido Recordar que Él también nos da a escoger
20 Recibir gustosamente todas las bendiciones de su parte Dar gustosamente nuestras bendiciones de su parte
21 Predicar las palabras de la cruz de Cristo Hacer las obras de caridad que mandó Cristo
22 Darle pan a los hambrientos y sedientos Darle la Palabra de Dios a los hambrientos y sedientos
23 Recibir la Palabra de Dios Enseñar la Palabra de Dios
24 Mantener una relación personal con Jesucristo Ayudar a otros a ser discípulos de Jesucristo
25 Recordar sus promesas de salvación por gracia a través de la fe Recordar sus advertencias de juicio por causa del pecado e incredulidad
26 Recordar que Él recompensará a sus redimidos y siervos Recordar que Él castigará a los pecadores y desobedientes
27 Orar por uno mismo conforme a la voluntad de Dios Orar por los demás conforme a la voluntad de Dios
28 Buscar a Dios en tiempos malos o en tribulaciones Buscar a Dios en tiempos buenos y en momentos agradables
29 Buscar a Dios en nuestras “grandes” decisiones Buscar a Dios en nuestras “pequeñas” decisiones
30 Escudriñar las Escrituras y creer en las enseñanzas de la Biblia, aprendiendo de su significado y conociendo cada vez más Pedir la guía del Espíritu Santo y esperar en su revelación, aprendiendo a escuchar su voz y obedeciendo cada vez mejor
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