viernes, 15 de diciembre de 2017

Mi lucha con EL TIEMPO

El tiempo

Mi lucha con el tiempo

¡EL TIEMPO...! ¡EL TIEMPO...! ¡He luchado tanto por entender y administrar el tiempo! Después de la lucha contra el pecado, quizá ha sido la mayor lucha de mi vida. He tenido error tras error y he fallado una y otra vez y se lo he atribuido al tiempo.

Cometí el error de vivir en el pasado, pero se me escurrió de las manos el presente y el futuro me tomó por sorpresa, y hallé aflicción. Cometí el error de querer planear todo el futuro, pero él mismo me trajo cosas que no vi venir y no podía controlar, y hallé aflicción. No logré mis deseos para el futuro, descuidé mi presente, y al perderme de ambos, hallé aflicción. Cometí el error de vivir el momento sin prever el futuro, y hallé aflicción de no acordarme de las cosas buenas que me ayudaron a estar en donde estaba, y el futuro me volvió a sorprender. Cometí el error de postergar la necesidad del presente, y hallé aflicción. Cometí el error de olvidar porqué fallé en mi pasado, y al volver a caer en los mismos errores, hallé aflicción. 

Entonces me airé contra el tiempo. Le dije abruptamente, 'Ojalá no existieras'. Hice del tiempo mi enemigo, cuando debió haber sido un amigo. Le tuve rencor, porque no le entendía. Pero debí agradecerle a Dios por tenerlo y debí aprender a amarle en vez de negarle amargamente.

(1) Porque DEBÍ haberme acordarme de dónde había caído (Ap. 2:5), y HABÍA QUE acordarme de lo que he recibido y oído (Dt. 8:2); TENÍA QUE recordar que sin Cristo no tenía esperanza, y estaba excluído de Su promesa y separado de Dios y sin Dios (Ef. 2:11-12); pero al mismo tiempo TENÍA QUE dejar las cosas antigüas de mi vida vieja y NO DEBÍ vivir en el pasado (Is. 43:18). 

(2). TENGO QUE vivir cada momento con todo el corazón para Dios (Col. 3:23), y todo lo que haga en el presente, ya sea de palabra o de obra, TENGO QUE hacerlo como para el Señor, dando gracias siempre (Col. 3:17); mas NO DEBO quedarme dormido en el presente para no ser insensatos (Mat. 25:1-13); TENGO QUE orar en el presente y velar en todo momento, para escapar de los males que vendrán en el futuro (Luc. 21:36); TENGO QUE ser fiel ahora en lo pequeño (Lc. 16:10), y DEBO sembrar el bien ahora, porque así, cosecharé el bien de mañana (Gál. 6:7-9). NO DEBO postergar lo necesario ni dejar el bien para el futuro, para no vivir con un mal presente (Lc. 12:45). HE DE hacer el bien que se puede en la oportunidad del aquí y ahora (St. 4:17), mas NO DEBO atarearme obsesionados en las actividades terrenales de nuestro presente (Luc. 10:38-42). Hoy debo invocar el nombre del Señor para ser librado (Ro. 10:13), y obedecer su voz de corazón, para no estar endurecido (He. 3:15).

(3) NO DEBÍ jactarme de los planes que tenía para el futuro (St. 4:13-14). NO DEBO obsesionarme con lo que quiero hacer en el futuro, porque no sé todo lo que vendrá (Prov. 27:1). NO DEBO afanarme en preocupaciones sobre los problemas del mañana, porque a cada día le basta su propio mal (Mt. 6:34). En el verano, como la hormiga, TENGO QUE preparar el alimento que se recogerá en el invierno (Prov. 6:6-8). DEBO juntar las provisiones necesarias para el tiempo de escasez que vendrá (Gn. 41). TENGO QUE preparar ahora el aceite que necesitaré, para estar firme en la necesidad del futuro (Mat. 25:1-3)

4. NO DEBO ser engañado por la herencia que he recibido del pasado o por las posesiones que tengo en el presente (Lc. 12:21). Lo que hoy está en esta tierra, mañana ya no estará (Mt. 24:35; 1 Jn. 2:17). Mi tiempo es muy corto aquí en la Tierra (Job 7:7; Sal. 9:5). Todo aquí es pasajero (2 Cor. 4:18). TENGO QUE trabajar para la comida de la eternidad (Jn. 6:27) y TENGO QUE sembrar ahora para el Espíritu, no para la carne (Ga. 6:8). TENGO QUE tener en el presente la esperanza y certeza de las buenas promesas que Dios tiene para nuestro futuro (Heb. 11:1-3) y DEBO esperarlo todo (1 Cor. 13:7) sabiendo con fe que Dios me dará todo lo que necesite (Fi. 4:19) y me dará todas las peticiones que sean conforme a su nombre (Juan 14:13).

La Palabra de Dios permanecerá para siempre (Is. 40:8); CRISTO, que viene pronto, dará vida a los suyos en la eternidad (Jn. 3:16; 4:14; 10:28; Ro. 3:16; 1 Tim. 1:16), a todos los que hacen su voluntad permacerán para siempre (1 Jn. 2:17). Allí, un nuevo tiempo será para siempre (Ap. 21). El mal pasado por siempre quedará atrás (Ap. 21:4); el bien pleno del pasado se recordará por siempre (Ap. 5:12), el presente bueno por siempre se vivirá (Ap. 21:23-27), y el futuro bueno siempre se esperará y siempre vendrá.

Conocer y entender esto es una cosa. Vivirlo es el reto de mi vida. Reconozco que he tropezado mucho y que sin las obras de Dios y sin el amor de Dios, me ha sido imposible administrar mi tiempo con sabiduría. Pero algo claro sé: me caí, y Él me levantó; si me caigo, Él me levanta, y aún si cayera (cosa que quiero esforzarme por evitar) sé que Él me levantará. Para los hombres es imposible, pero para Dios, no hay nada imposible. Aunque he fallado un millón de veces, no me rendiré porque sé que todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Él es el mismo de ayer, hoy, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Mi testimonio del tiempo

Escuché una frase preciosa, 
Que “El pasado es historia”
que hay que decirle adiós
Que “El futuro, un misterio”
y “el presente, un regalo de Dios”

Yo vivía atrapado en el tiempo
Siempre pensando en el pasado,
y como éste llegó a ser muy duro
sentí la tristeza y la depresión

Cambié de estrategia, por pasatiempo
Y comencé a vivir en el futuro
Pero como éste no había pasado
sentí ansiedad y desesperación

Pregunté al Buen Señor,
“¿Dios, en qué parte del tiempo he de vivir?”
Y aunque Él me había respondido
Aferrado yo quise seguir

No entendí aquellas palabras 
Y no atendí a Sus palabras
Pero me hablaba la propia experiencia
Y gritaba la interna consciencia

Este día Dios me hizo ver
Que es en éste mismo momento
Éste el día que Dios ha hecho
El regalo que Él me ha puesto

En este momento que Él me ofrece
le debo obediencia y adoración
En esta mañana que Él florece
por Su fidelidad y por Su amor

El Señor me ha reprendido
me ha recordado mi mortalidad
Y ahora sé que en todo momento
Él es mi prioridad y moralidad
¡No he de vivir en el tiempo, 
He de vivir en el Señor!
Mientras aún yo tenga aliento
Sólo Él será mi porción

He de vivir obedeciéndolo
amándolo en lo sumo
Hablándole y adorándole
a cada paso, con cada uno

Hoy sé que es malo repasar 
las vanidades del propio pasado,
tanto como postergar
la obediencia que Él ha demandado

Lo mejor es confiar que el tiempo
está completamente en Sus manos
y tener fe en la Vida
que hoy Dios me ha dado:
en esa esperanza prometida
que tengo en Su Hijo Amado

Mi pasado, repleto de tristes vanidades, 
Mi futuro, retacado de planes improbables 
Mi presente, lleno de bendiciones y oportunidades

En Cristo, mi pasado está perdonado,
mi presente tiene un propósito
y mi futuro está asegurado


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