viernes, 13 de octubre de 2017

Parábola del Gran Rey

Parábola del Gran Rey

Había una vez un Gran Rey que gobernaba con poder un Gran Reino en el cual había una perfecta abundancia de pan y tranquilidad. Vivían allí numerosas familias; cada una de ellas labraba la tierra y cultivaba su alimento, viviendo de forma próspera, teniendo a la mano todo lo que se necesitaba para vivir calmada y reposadamente a lado de su Rey.

Sucedió que, con el paso del tiempo, se acercó uno de sus enemigos misteriosos que, usurpó la tierra y con gran pompa y ejército grande, les ofreció a todos la oportunidad de gobernar cada uno su propio reino, a su propia manera, en tierras desconocidas que decía dominar y poseer. Ofreciéndoles grandes comodidades, gente a su servicio, y la oportunidad de gobernar sin tener que trabajar, engañó a todos los que allí vivían, quienes, tentados por la oferta de poder y una riqueza mayor, salieron y siguieron al hombre misterioso, quien les llevó a una tierra oscura y siniestra donde, al llegar, fueron hechos esclavos y puestos en servidumbre, obligados a trabajar duramente para aquél que les había prometido tantas comodidades que nunca pudieron ver.

Viendo el Gran Rey lo que había acontecido, se enojó mucho contra su enemigo y lamentó la traición de aquellas familias que le habían dejado después de todo lo que les había dado; mas sabiendo que el precio de la traición en cualquier reino era la mismísima prisión y la muerte por transgredir la más alta ley, ideó un plan para traer a aquellas familias de aquella tierra oscura a la que habían sido llevados.

No queriendo enviar a ninguno a prisión, decidió primero enviar a su amado hijo único, como mensajero, para anunciar a todas esas familias que el Gran Rey les daba a todos la oportunidad de regresar y comenzar a vivir de nuevo en el Gran Reino. El hijo, al llegar, alzó su voz y entregó este mensaje, pero las familias, al verlo, tuvieron muy distintas y opuestas reacciones

Algunas de ellas, arrepentidas de su traición, lloraron y corrieron, escapando como pudieron de camino hacia el Gran Reino del que habían venido. Otras, temiendo que el hombre misterioso las atrapara al tratar de escapar, se quedaron allí sin moverse con miedo y aflicción. Otras más, no creyendo al hijo y temiendo que fuera una trampa para enviarlos a prisión, se burlaron de él y no hicieron caso de su advertencia, a pesar de que las primeras familias les trataban de disuadir a que confiaran en que el Gran Rey tendría misericordia y les permitiría entrar si hacían caso al mensaje del hijo. Pero al ver el enemigo que había entrado el hijo a esa tierra oscura, ordenó que le tomaran y azotaran en presencia de todos hasta matarle.

Al llegar las familias arrepentidas de regreso al gran Reino, grande fue su sorpresa al encontrar al hijo con vida ante sus ojos. Dando cuenta de todas estas cosas y dando el Hijo testimonio de que ellas le habían escuchado, se les permitió entrar. el Gran Rey reunió a un gran ejército de aliados y se levantó en contra de su enemigo para capturarlo junto a aquellas familias que le habían traicionado y habían rechazado la advertencia de su hijo.

Llegando el Gran Rey a la tierra oscura con su ejército, tomó a sus enemigos y a las familias traidoras y los echó a todos a una prisión de por vida; mientras que a aquellas familias que creyeron el mensaje del hijo y regresaron, se les perdonó la vida y se les dio la oportunidad de volver a vivir junto al Rey y a su hijo, en un nuevo reino donde ninguno volvió a desviarse o a conocer la aflicción jamás. La gloria del nuevo reino fue tal que aquellas familias volvieran a vivir en reposo y en bonanza cual nunca hubo en ningún reino antiguo jamás. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario