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sábado, 14 de noviembre de 2015

Lección 2 - Escuela del Pionero - ¿Religión o Jesús?

Jesús dijo a los fariseos:  "¿Por qué vosotros también quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición?.... invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a éstas" (Marcos 7:13). "Dejando el mandamiento de Dios, vosotros se aferran a la tradición de los hombres. También les decía: 'Hábilmente violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición" (Marcos 7:8-9). 

Hay una maravillosa canción del cantante cristiano Jason Upton que habla de el tema que trataremos a continuación:


"El Señor es mi Pastor; no temeré ningún mal. 
Tú eres mi Pastor, Dios, no temeré ningún mal...
Tú eres mi refugio, Tú eres mi refugio Oh Dios...
No mi propia fuerza; no mi propia habilidad
no mi propio mecanismo de defensa; estoy confiando en Ti,
estoy confiando en Ti, estoy confiando en Ti.

No en mami, no en papi, ni en el hermano mayor o en la hermana.
Estoy confiando en Ti; n
o en mi pastor, o apóstol, profeta o sacerdote predicador
ni en ningún otro hombre 
Sólo estoy confiando, confiando, confiando EN TI. 
Tú eres mi Pastor, Tú eres mi Pastor,
Tú eres mi refugio, Tú eres mi refugio Oh Dios..."


Comparto un resúmen para compartir:


La Escuela del Pionero
Lección 2: ¿Religión o Jesús?

2.1. Introducción
En esta lección se hablará de la religión en contraste a aquello con lo que Jesús vino. Mucho de los que hacemos en las iglesias el día de hoy tiene mucho que ver con la religión, pero no tiene que ver con la enseñanza de Jesús o con lo que Jesús vino. Muchos cristianos, domingo tras domingo, se visten y se preparan para ir a ese lugar santo: a una iglesia a hacer actividades religiosa, y también se ve eso en otras religiones: se visten y se preparan para ir a ese lugar especial para actividades religiosas especiales. Sin embargo, Jesús no vino a enseñar eso.  Él vino a construir un nuevo cuerpo: tú y yo. Nosotros le pertenecemos a Jesús y somos el templo que se llena del Espíritu Santo. Todos somos sacerdotes y estamos ungidos por él y él quiere que seamos parte de eso cada día de nuestra vida. Vamos a tratar esto en esa enseñanza y creemos que esta enseñanza bíblica puede compartir libertad para que lleguemos esa vida que leemos en el Libro de los Hechos. Que Dios te bendiga.

2.2. ¿Has perdido tu primer amor?
En la primera lección aprendimos acerca de la historia de la iglesia. El Espíritu Santo ha estado trabajando en mucha gente y muchos se han sorprendido con lo que aprendiendo. Jesús sigue edificando su Iglesia. Jesús sigue trabajando en mucha gente alrededor del mundo y creemos que estamos ante La Reforma Final y que pronto veremos esto expandiéndose a todo el mundo, porque Dios ha estado trabajando a lo largo de la historia y sigue trabajando el día de hoy. Compartamos el mensaje y dejemos que la gente se reavive con fuego para poder vivir la vida que leemos en la Biblia. Mucha gente está muriendo lentamente dentro de las cajas, dentro de las iglesias; pero Jesús quiere reformar Su iglesia; está en el corazón de Jesús porque Jesús nos ha llamado a hacer discípulos y no es difícil darse cuenta de que el sistema, en la manera en que lo hemos estado haciendo nosotros, no es efectivo a la hora de hacer discípulos: es por eso que hay gente que se ha estado sentado en la Iglesia por muchos años pero todavía no sabe cómo servir a Dios, como orar por los enfermos o como expulsar a los demonios y llevar gente hacia Cristo.  

De alguna manera, muchos están allí porque no saben cómo servir dentro de la caja; simplemente se sientan y ven a otras personas hacerlo, y se están muriendo lentamente porque cada uno de nosotros está llamado a servir a Dios: cada uno de nosotros está llamado a ser utilizado por Dios, y si nos sentamos y escuchamos y no hacemos nada,  entonces la vida se está yendo lentamente de nosotros y necesitamos esa reforma porque hay muchas personas que una vez sintieron un fuego por Dios, pero se enfriaron y ahora se están muriendo espiritualmente y muchos tienen ya han muerto.

Muchos caen o se apartan de la fe, pero apartarse de Dios no es lo mismo que apartarse de la iglesia. Apartarse de Dios es dejar el primer amor, de manera que, aún se puede seguir yendo a la iglesia, levantar la mano o hacer las cosas que has hecho por muchos años, pero si el amor por Dios se ha ido, el primer amor se ha ido. Si el amor por orar y el amor por la Palabra de Dios se han ido, has caído de la fe o te has apartado, y esto es lo que vamos a aprender esta lección.

2.3. Un testimonio breve
Conocemos de gente que había caído y se había enfriado; gente que a pesar de estar yendo a la iglesia, había muerto espiritualmente. Pero cuando se empezó a trabajar en ellos de nuevo y a entrenarlos para ser discípulos de Jesús, volvió a sentir el fuego una vez más. Este el caso de un joven de Dinamarca que fue entrenado personalmente en la calle y que su vida fue cambiada totalmente; y su testimonio es que él se había estado sentando en la iglesia muchos, muchos, muchos años, e iba los miércoles y los domingos, y leía su Biblia dos veces al año, pero de pronto comenzó una reforma en él y empezó a salir a las calles y aprendió cómo sanar a los enfermos, y esto de alguna manera cambió algo de él. Ahora su vida ha cambiado totalmente y él ve milagros todos los días; pero no sólo son los milagros que ve en la calle; su vida personal con Dios ha cambiado: él contaba que por muchísimos años sólo había podido llorar un par de veces desde la muerte de su madre u otros miembros de su familia. Pero las últimas dos semanas ha estado llorando todo el tiempo; ha estado llorando al leer la Biblia, la cual lee todos los días, y ahora ha estado llorando todo el tiempo.

Y las personas que le rodean están en shock. Ahora él está compartiendo su testimonio en la iglesia y está llevando a otras personas a la calle. Hoy y mañana va a llevar al pastor con él a la calle porque de alguna manera lo que pasó con él cambió a toda la iglesia. De repente el fuego entró en la iglesia y la gente vio que podemos hacer algo. La gente vio que no tenemos que esperar: que ya lo tenemos, que sólo tenemos que ir.

La hermana que le entrenó tiene el mismo testimonio: alguien que iba a la iglesia desde hace muchos años pero que estaba espiritualmente pasiva; no había más vida aparte de eso. Pero de repente ella salió a la calle y se entrenó y vio que Jesús puede obrar y repentinamente, el mes pasado, ha llevado a más gente a Cristo, ha bautizado a gente con el Espíritu Santo: ha bautizado a gente en agua, y su vida ha cambiado totalmente. Y la gente a su alrededor les dice lo mismo: ¿qué pasó contigo?

No estamos hablando de incrédulos o de gente que no fuera cristiana. ¡No! Estas dos personas ya eran cristianas y ya tenían una tradición en el cristianismo, pero de alguna manera eran cristianos que se habían quedado sentados en la iglesia por muchos años. Y ahora las personas de su iglesia les preguntan qué les está pasando, ‘yo quiero esto’, dicen; y de repente se dan cuenta de que lo que pasa es que habían dejado su primer amor, porque la luz entra y la oscuridad desaparece. Pero esta clase de testimonios se está extendiendo. Y son acerca de gente que había estado allí en la iglesia por muchos años, pero cuando llega la Vida de repente de forma tan fuerte y radical, todo el mundo a su alrededor se empieza a preguntar qué les está pasando. Eso es lo que está ocurriendo ahora.

Hace como un año alguien me dio una palabra profética. Alguien vio como un barril con mucho fuego dentro; pero luego alguien puso una tapa encima del fuego y ese fuego empezó a extinguirse y apagarse. Luego alguien lo tomó y de pronto el fuego regresó otra vez. Y pensamos que es una buena imagen de lo que Dios está haciendo. Que, cuando cambiamos algunas de las cosas que veremos, ese fuego va a venir de nuevo.          
     
En la última lección muchos recobraron un hambre por la palabra de Dios, porque ahora quieren profundizar en la palabra de Dios y ver de qué se trata todo. En muchos es como si fuese justo lo que esperaban, pero se ha creado un hambre, y esto es lo que Dios está haciendo, así que estamos felices de la respuesta que ha habido respecto a lo que Dios está haciendo.

2.4. Respondiendo a la crítica
Por su puesto que han habido respuestas críticas. Siempre pasa eso porque, de nuevo, la gente tiene puestos diferentes lentes religiosos como aprendimos la última vez. Si lees esta enseñanza y tienes unos grandes lentes religiosos puestos encima de ti, pues claro que vas a tener problemas con algo. Si tienes otro tipo de lentes religiosos puestos encima, vas a tener problemas con otra cosa. Y si tienes aún otro tipo de lentes religiosos puestos encima, seguro que vas a tener problemas con esta otra cosa.

Alguien escribió diciendo que no era bíblico decir que lo que dijimos acerca del edificio de las Iglesias. Queremos aclarar eso porque, cuando hablamos de la iglesia en la ocasión pasada, dijimos que el primer edificios de iglesia que se apareció fue durante el periodo de la Iglesia Católica, y que durante ese periodo y antes en el Libro de los Hechos, no habían edificios de iglesia. Alguien dijo que eso no era cierto y que no era bíblico porque en el Libro de los Hechos ellos tenían la sinagoga y Pablo iba a predicar allí. Lo que debemos entender, sin embargo, es que cuando leemos el Libro de los Hechos a veces menciona mucho acerca de los judíos porque ésa era la época.

De manera que, Pablo iba a la sinagoga porque ese era un lugar judío: eso no significa que cuando iban a otros países donde no había judíos ellos construían nuevas sinagogas; ¡no!, porque esa no fue la enseñanza con la que vino Jesús. Así que, si Pablo iba a la sinagoga uno no puede comparar eso con nosotros yendo al edificio de la iglesia de hoy en día. ¿Dónde tenían el partimiento de pan? ¿Dónde tenían comunión? Hacían eso en las casas. ¿Por qué no tenían comunión en las sinagogas? ¡Porque no podían hacer eso!, porque la sinagoga no era la hermandad cristiana; la sinagoga era la hermandad judía: el Antiguo Pacto, y allí no había partimiento de pan porque eso vino después, con Jesús, y era algo propio del Nuevo Pacto y algo que hacían en las casas.

Así que, Pablo estuvo predicando en la sinagoga; sí, él hizo eso, pero lo que él quería era que la gente entendiera que Jesús era el Cristo, y quería que la gente se arrepintiera y algunas veces lo echaban y otras veces había gente que decía, 'Yo te creo', quiero ir contigo, y después seguían a Cristo y salían de la sinagoga y se fueron iban con él. Así que, la sinagoga no es la iglesia. Asimismo, cuando ellos se reunían en el templo, alrededor del templo, algunos asumen que eso era una reunión cristiana o una iglesia, pero el templo era en donde ellos proclamaban a Jesús, en donde predicaban, donde ellos sanaban a los enfermos, también donde ellos estaban juntos, pero no a manera de una reunión de la iglesia donde tenían el partimiento de pan; era como si los cristianos de hoy fueran a reunirse a un mercado a compartir de Jesús y a proclamar la palabra de Dios, y la gente fuera sanada y salva. De manera que cuando lees la Biblia hay quitarse los lentes religiosos para ver qué es lo que está diciendo la palabra.

Otra cosa: alguien me dijo sobre el asunto del bautismo de infantes que yo estaba equivocado porque en la Biblia sí se bautizaron bebés y nos daban como ejemplo lo que se lee en el Libro de los Hechos, de cómo toda la familia fue bautizada. Queremos aclarar que el bautismo de infantes comenzó cerca del año 200, según la historia, y no fue sino hasta Constantino que se aceptó como una doctrina. Pero en el Libro de los Hechos no bautizaban a los infantes, a los bebés; queremos citar rápidamente el capítulo 16, donde leemos sobre el carcelero y su casa: que todos de alguna manera fueron bautizados. La gente, de alguna manera, quiere agregarle algo al texto para que pueda encajar en sus doctrinas, y así es como quieren poner en el texto que los bebés de esa casa fueron bautizados; pero eso no es lo que leemos; si leemos el Libro de los Hechos Capítulo 16 allí podemos leer lo que dice: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y todos los de tu casa", y luego compartieron la Palabra con él y con todos los que estaban viviendo en esa casa, y más adelante leemos que todos fueron bautizados. Si tan solo se quitan los lentes religiosos, se darán cuenta que dice que todos ellos se regocijaron de haber creído en Jesús. ¿Cuándo fue la última vez que vieron a un bebé regocijarse de haber llegado a la fe? ¿Se ha visto eso? Claro que no. Todos los que se necesitaban bautizar fueron bautizados, pero los bebés no necesitan ser bautizados y nunca se dice que en esa familia hubiese habido bebés.

2.5. Una fe simple
Muy a menudo decimos que algo no es bíblico y hay gente que es muy sabionda y tiene mucha doctrina y es muy pronta para llegar a decir 'eso no es bíblico', pero así le hacen porque agregan cosas al texto para que pueda encajar con sus tradiciones; y esto es solo un ejemplo. A menudo cuando se lee el Libro de los Hechos se olvida que estaban en un lugar judío; y entonces algunos toman la sinagoga y la hacen algo que no era, y cuando leen sobre el bautismo le ponen algo extra al texto porque quieren que encaje con las tradiciones propias. Pero de alguna manera debemos hacer las cosas más simples; necesitamos quitarnos los lentes y tan solo leer lo que dice la Biblia y leerlo tal cual y creerlo: no traten de cambiarle palabras para que se ajuste a su teología, más bien cambien su teología para se ajuste a lo que dice la Biblia.

Esa es la clase de fe que necesitamos; simple fe al leer la Palabra: obedecer la Palabra. Como el hombre que leímos que ha cambiado totalmente y se ha reavivado el fuego, porque empezó a hacerlo; porque fue a orar por la gente y eso es muy simple, lean Lucas 10:9, Jesús dijo, 'Vayan, sanen a los enfermos y prediquen el Evangelio'; es muy simple; cualquiera podría hacerlo. Así de simple es la palabra de Dios, no tenemos que hacerlo algo difícil.

Jesús no vino con una religión en la que tengamos que pasar siete años estudiando para entender lo que Él estaba diciendo. ¡No! Él vino con una vida simple; hasta los niños podrían entenderlo; a menudo, los niños lo entienden con mucho mayor facilidad porque tenemos un problema. Tomamos muchas cosas y las hacemos difíciles en vez de hacerlas de manera simple.

Como en la última lección, revisaremos un poco de historia de la iglesia. Tenemos el Libro de los Hechos: cristianismo de avivamiento; y como leemos en la Biblia, Jesús es el mismo hoy, pero muchas cosas fueron cambiadas por la gente durante ese período de historia eclesiástica, y en la actualidad se ha estado edificando en base a la iglesia luterana o en base a la Iglesia católica, pero debemos entender que el día de hoy, a pesar de que todo se vea como ese sistema, realmente necesitamos ver una reforma porque Jesús nos ha mandado a hacer discípulos. Jesús nos ha mandado a equipar y a entrenar a la gente, y a menudo la manera en que hacemos las cosas en iglesia de hoy no está equipando ni capacitando a la gente; la gente está sentada y está escuchando de alguien que lo hace, pero necesitamos cambiar ese enfoque y volver a entrenar y equipar a la gente. Necesitamos dejar de ver a Jesús en una caja y permitir que Él sea parte de nuestra vida diaria…

2.6. El Templo
Jesús todavía anda haciendo cosas en la Tierra. Yo soy el cuerpo de Cristo, tú eres el cuerpo de Cristo; y Jesús todavía sigue sanando a gente el día de hoy; en Israel y en todo el mundo. ¿Por qué? Porque Él no ha cambiado. Nosotros somos su cuerpo. Esta es la vida cristiana normal. El Templo de Jerusalén fue destruido en el pasado, pero aquí estamos nosotros. El Templo está ahora aquí. Tú y yo somos el templo del Espíritu Santo porque el Espíritu Santo está dentro de nosotros.

Nosotros somos el templo; el Espíritu Santo se revela en nosotros; Nosotros somos el cuerpo de Cristo y ese entendimiento es capaz de hacer que mucha gente se libere cuando empiecen a tenderlo. De alguna manera, con nuestros lentes religiosos, en nuestro camino a las reuniones religiosas, muchas personas han tenido la impresión de que el templo es algo a lo que tú vas. Pero tú eres el templo; tú eres el cuerpo; muchos no lo entienden; no lo ven. 

2.7. La Iglesia
Queremos mostrarles aquello con lo que Jesús vino; y queremos provocarles como lo hicimos la última vez, así que esperamos que estén listos. En primer lugar, hay que mostrar cuál es el uso común que se le da a las diferentes palabras como "iglesia" y esas cosas. Por supuesto, siempre hay gente de la iglesia que entiende la diferencia, pero veamos cual es la percepción común cuando uno dice "iglesia".

La iglesia. ¿Qué es la iglesia? Para mucha gente, la iglesia es un templo, un lugar en el que se realizan actividades religiosas, de adoración, etcétera; y esta es la mentalidad común. Si le dices "iglesia" a la gente, lo primero que le viene a la mente a la gente es algún edificio al que se va a hacer actividades religiosas. Pero esto está muy alejado de la comprensión que tenían los primeros discípulos. "Iglesia" no tiene nada que ver con un lugar santo. Jesús vino a destruir esa mentalidad para poder edificar un cuerpo. Él quiere edificar un cuerpo. El templo ya no está allí ahora, porque el templo está aquí ahora. Nosotros somos el templo de Dios.

Sin embargo, con la manera en la que hacemos las actividades religiosas el día de hoy formamos otra mentalidad porque no sólo aprendemos lo que escuchamos; aprendemos por lo que vemos, de manera que puedes entrar a una iglesia durante muchos años y puedes oír que decimos "la iglesia no es este lugar; la iglesia eres tú"; pero con nuestras vidas mostramos que realmente no lo hemos entendido. Por ejemplo, sé de muchas personas que se han reunido, se han juntado con amigos, se han sentado en casa y han hablado acerca de Jesús, compartiendo testimonios y hablando, y han conseguido cosas muy buenas a partir de eso. Pero no dirían que lo que lo que tuvieron allí fue la iglesia; más bien dirían, "no, sólo estábamos juntos, tuvimos comunión, pero no estábamos en la iglesia". Sin embargo, ¡sí era la iglesia! ¡Era tanto la iglesia como lo es el resto!, porque la iglesia no es meramente un lugar al que se ve, es algo que eres.

2.7. El sacerdocio
Cuando hablo o cuando digo "sacerdote", la mayoría de las personas piensa que un sacerdote es alguien que tiene una educación, un llamado especial, y la gente que acude a los sacerdotes y les pide que les hagan bautizos o comunión de alguna manera piensa que ellos se encuentran en medio entre nosotros y Dios, y esa mentalidad es muy opuesta a aquello que Jesús enseñó; y el día de hoy se construye en un fundamento que es demasiado opuesto al de las palabras de Jesús.

Si lees la Biblia te darás cuenta que había un sumo sacerdote, y eso es lo que es Jesucristo; y cuando usamos esa palabra se refiere al cuerpo de Cristo, al sacerdocio de Cristo. Todos somos sacerdotes (1 Pedro 2:9; 1 Pedro 2:4-8, Apocalipsis 1:4-6, 5:6-10, Hebreos), pero de alguna manera la Iglesia Católica llegó con un hombre en medio intermediario entre Dios y la gente, y de alguna manera ellos eligieron a unas cuantas personas selectas que sería sacerdotes y que "tienen una unción especia"; y trajeron esa idea de que aquellos que pueden bautizar y dirigir la comunión de alguna manera están entre Dios y la gente.

Durante la Reforma Protestante, Lutero de alguna manera mencionó la cuestión del sacerdocio de todos los creyentes; eso significaba que no necesitamos a un sacerdote que esté entre nosotros y Dios: tenemos a Jesucristo. Así que, Lutero señaló eso, que no necesitamos un sacerdote entre nosotros y Dios, pero él no lo cambió al punto de no necesitar de un sacerdote. Habló de que no necesitamos que un sacerdote se interponga entre nosotros y Dios, porque ahora podemos tener una relación con Dios, pero no lo reformó al punto de que todos fuéramos sacerdotes, de que todos pudiéramos bautizar; y la antigua mentalidad todavía está incrustada en mucha gente.

2.8. ¿Quién puede bautizar?
Recuerdo que hace no mucho tiempo había una mujer que me llamó y me dijo: "Tengo un hijo y él es muy bueno; conoció a Dios a través de algunas de las reuniones ; tiene 19 años y está totalmente lleno del fuego y ahora quiere ser bautizado, ¿puedo bautizarlo?". ¡Y le dije que sí! ¡Claro que puede! "Sí, ya sé que puedo, pero Tom, ¿se me permite bautizarlo? ¡Le dije que sí! Claro que puede, Jesús te ha mandado a salir y a hacer discípulos y a bautizar. Date cuenta. ¡Él te ha ordenado que lo hagas! "Sí, pero Tom, usted sabe, yo no soy como una sacerdote". ¡Pero no!; todos somos sacerdotes. Puedes hacerlos, le dije, tiene permiso de hacerlo... (Pero no lo hizo). ¿Por qué? Por sus lentes religiosos, porque de alguna se había creado una forma de pensar en la que pensaba que había alguna gente selecta y especial o ungida llamada para poder hacer eso y que nosotros los comunes no podemos hacerlo, pero Jesús detestaba esa enseñanza. Creo que Él estaba en contra de eso: Él lavó los pies de sus discípulos; quería mostrarnos que todos somos hermanos, que todos somos sacerdotes con un sólo sumo sacerdote: Jesucristo.

Pero todos los creyentes pueden bautizar. Todos pueden hacerlo; todos puede hacer el ministerio; no hay nada en el reino de Dios para personas que sean "especialmente llamadas" para el ministerio y no hay personas que no lo sean; esa mentalidad de alguna manera limita el crecimiento, de manera que el crecimiento actual se limita a la iglesia en una reunión con un sacerdote. Así que hoy, cuando la gente quiere recibir a Jesús, debido a que no hemos hecho discípulos y a que no los hemos entrenado, decimos, "Bien, vamos a llevarte a aquellas personas que pueden hacerlo". Yo también tuve esa mentalidad.

2.9. ¿Quién puede expulsar demonios?
Me acuerdo de la primera vez que expulsé un demonio. Comprendimos que Jesús quería ser parte de nuestra vida cotidiana y tuvimos una reunión en nuestra casa y de repente llegó una mujer que se postró y empezó a hacer ruido y a temblar y a gritar algo en inglés con una grave voz masculina. Y como yo nunca había visto algo así, recuerdo que yo estaba como. "Wooo, un demonio, un demonio"; y ella estaba gritando y lo que gritaba era: "¡Vete al infierno!" Y mientras ella estaba gritando, mi primer pensamiento fue: "Necesito un sacerdote" ¿Y por qué creí eso?  

Yo ya tenía al Espíritu Santo dentro de mí, yo ya era un sacerdote; no tenía educación, pero Dios me había llamado a ser sacerdote: fui ordenado, no por un sistema, sino por Dios. Porque cuando fui salvado por Jesús, fui llamado, fui ordenado, me convertí en un sacerdote, y recibí el Espíritu Santo, así que ya tenía todo, pero debido a mi forma de pensar, cuando eso sucedió, pensé que necesitaba a un sacerdote. Pero ¡No! Y me dije, "No necesito a un sacerdote. Sólo necesito aprender haciéndolo"; así que me acerqué a ella (porque no había ningún sacerdote; y nos alegra eso el día de hoy, porque no había nadie más que yo), así que, de alguna manera estaba obligado a hacerlo. Así que yo estaba como de, "¿Dónde está el sacerdote? ¡Oh no, sólo estoy yo! Ok. ¿Dónde estás?", y ella decía "¡Vete al infierno!", y yo le dije: "¿Quién eres?" Y decía "¡Vete al infierno!", y de pronto me enojé mucho así que le dije "¡No! ¡Tú vete al infierno!", y entonces la mujer fue liberada, sí, ¡en nombre de Jesús!

Y al ver eso, dije, "Wooo... ¡funciona!". Todavía funciona, pero esto es algo que, de alguna manera, en las iglesias, en muchas iglesias piensan que necesitas estar aprobado por un sistema religioso para hacer ministerio; pero en el Libro de los Hechos no era así; no eran 'ordenados'. Por supuesto que creo en un llamado, pero no es que sea para algunos pocos selectos, o el llamado de una organización; no. Tenemos un llamado por parte de Dios, cada uno de nosotros, estamos llamados a hacer un ministerio (servicio). Pero mucha gente piensa "Creo que si necesito hacer un ministerio, necesito construirme, necesito tener la educación adecuada, y luego concluir; y luego, cuando concluyen, tienen lentes religiosos puestos encima y piensan 'necesito hacer ministerio dentro de esa caja'. Pero Jesús no vino que la caja. Él vino queriendo ser parte de nuestra vida diaria; Él quiere ser una parte de nuestra vida todos los días.

2.10. El culto
Lo siguiente que queremos decir es en referente al servicio de adoración o culto. Cuando hablamos del servicio o del culto, en nuestra mentalidad tenemos la idea de un domingo, un lugar especial, un momento especial, con gente especial, haciendo cosas especiales, que otros no pueden hacer. Así que pensamos que la adoración es tiempo especial, lugar especial, donde gente especial hace cosas especiales que tú y yo y otras personas no podemos hacer; y esto está tan arraigado en nuestro pensamiento que vamos a la reunión y esperamos que Dios actúe allí; y es bueno hacerlo, pero ¿qué hay del lunes?, ¿qué hay del martes?, ¿qué hay del miércoles?, ¿qué hay de vivir cada día con Jesús? No se espera eso cuando estamos así; no se espera eso.

Fui a enviar un libro el día de ayer; estaba enviando unos libros, y frente a la oficina de correos había un muchacho allí de pie, y pensé, 'Lo conozco', porque hace dos meses lo llevé a la calle, y me junté con él unos cuantos días y lo entrené a él y a otros; la gente fue bautizada y salva, y él lo vio; él era un cristiano que había visto a otro cristiano venir a donde yo estaba, y vino a otra iglesia; pero me lo encontré ayer y yo le dije así como "Hey, vamos a tomar un café'; así que nos sentamos, tomamos un café y lo que hicimos allí fue ser la Iglesia: hablamos acerca de Jesús, yo lo discipulé, escuchamos testimonios, él me contó algo también, y estaba totalmente emocionado después de eso. Estuve hablando con él como por una hora y podía percibir que su vida ha cambiado totalmente en el último mes desde que fue entrenado para ser discípulo. Me agradeció mucho y dijo que las cosas habían cambiado todo, me dijo, 'Gracias porque tú quieres hacer discípulos; gracias por lo que me compartiste; por muchos años yo no hice discípulos en la vida porque mi mentalidad era que el discipulado era algo que sólo podías hacer si estabas ordenado como predicador, que para hacerlo de alguna manera tenías que ser un sacerdote, que tenía que ser en domingo y que tenía que ser en una reunión'. Y de alguna manera limitamos mucho a Dios con esa mentalidad.

Y ahora entiendo que el discipulado es parte de la vida cuando te reúnes con la gente a hablar acerca de Jesús. Siendo discípulos podemos entrenarlos y aunque este hombre no venga a mi iglesia, tiene otro compañerismo y lo que está pasando con él es que ahora eso está afectando la comunión en la que está. Así que, estamos llamados a discipular a la gente, pero la gente se enfoca mucho en la iglesia en lugar de sólo hacer discípulos.

2.11. La unción del Espíritu Santo
Pero durante la historia, la iglesia se convirtió en algo que no era y el culto se convirtió en algo que no era y apuesto a que mucha gente ahora piensa que la unción del Espíritu Santo es para unas pocas personas selectas en un tiempo especial y lo retiene del Antiguo Testamento: se tiene el templo, y el sacerdote entraba, y el profeta del Antiguo Testamento era ungido por Dios y ungido por el profeta y en la actualidad en algunas denominaciones de la iglesia se tiene un montón de reuniones de unción donde la gente va para ser ungida, y así era la tradición de mi iglesia en la que fui salvo. Iba a una reunión, a otra conferencia, a otra, ¿por qué?, porque yo quería que un hombre de Dios impusiera las manos sobre mí para que así yo pudiera tener la unción.

Y ahora puedo ver que esa mentalidad ha destruido esa iglesia y esa denominación particular de alguna manera, porque ahora tenemos una gran cantidad de personas que van de una conferencia a una reunión, a otra, para recibir algo que ya tienen. Si uno es salvo, si estás lleno, bautizado con el Espíritu Santo, ya tienes la unción, porque en el Nuevo Testamento cuando se habla de la unción se refiere al Espíritu Santo, y cuando recibes al Espíritu Santo, tienes al mismo poder que resucitó a Jesús de entre los muertos, de manera que no necesitas una nueva unción, porque no hay una nueva unción así. Todas las veces en que se lee en el Libro de los Hechos o en las cartas acerca de la imposición de manos sobre las personas es algo que hace sólo una vez. Creo en la imposición de manos y en la oración por las personas para recibir el Espíritu Santo, pero eso es algo que se hace una sola vez, y una vez que ya lo tienes. Y ser lleno por el Espíritu Santo no es algo que se reciba desde afuera; es en lo más profundo de tu ser que se derrama cuando ocurre. Y cuando lo tienes, ya lo tienes, entonces vas a recibir y hay que dar, da y te será dado; no es una cuestión de dinero sino de vida.

Así que de alguna manera hoy se tiene una mentalidad en la que la gente piensa que “la iglesia es un edificio y que los sacerdotes son especialmente personas selectas, y que el culto tiene que ser en una reunión de domingo en un orden especial y que el Espíritu Santo es para unas pocas personas selectas entre las cuales nunca estoy yo”.

Así que la gente de alguna manera continúa con sus actividades religiosas, va a la iglesia para hacer actividades religiosas, a la reunión del domingo, están allí, y el predicar hace todas las cosas, ¿y el Espíritu Santo?, 'Sí, vamos a las reuniones dominicales y el domingo traeremos a alguien que ore por nosotros porque algún día esperamos que vamos a recibir algo para que podamos salir y servir a Dios.

2.12. Los dones
Veo muchos frutos de lo que estamos haciendo al entrenar a personas y tenemos una gran cantidad de testimonios de gente con la que trabajamos, en que, gente se salva y es librada de demonios, incluso en la vida cotidiana nunca hablamos de la unción, aquí no utilizamos esa palabra; nunca hablamos sobre el don; sólo lo vivimos; porque todos los dones se obtienen por medio de Jesucristo; lo tienes todo, los dones están ahí, pero hay alguien que puede decir, "Sí, pero no todos tienen el don de la sanación; no", pero lo que es necesario entender es que no necesitas el don de sanación o el don de la sanidad para poder sanar a los enfermos. ¿Qué? Que no es necesario el don.

Permítanme explicarlo: ¿Es todo el mundo un evangelista?; ¡No!; ¿pero pueden todos evangelizar? ¡Sí! ¿Son todos profetas? ¡No!; ¿Pero pueden todos profetizar? ¡Sí!; ¿¡Cómo es eso!? Pues bien, si leen Efesios 4:11, Dios habla de los dones que Él ha puesto en la iglesia; esos son para equipar a los santos para servir, así que no necesitas el don de la sanación para poder sanar a los enfermos. Estas son señales que seguirán a aquellos que creen. Si eres nacido de nuevo, ¡cree! Ve y actúa conforme a la palabra de Dios; pero si continúas haciendo esto mucho y luego de alguna manera equipas a otros a hacerlo, entonces se vuelve un don; eso es un don; así que no es como decir, "Oh, yo puedo sanar a los enfermos y tú no tienes el don", ¡No! Todos los creyentes pueden hacerlo. De alguna manera el don Dios me lo ha dado a través de equipar y entrenar a otras personas a hacerlo, y esto es lo que hago, no con mis palabras, sino con mis acciones, les digo: 'Vengan y síganme", y le muestro a la gente cómo hacerlo y luego ellos lo continúan haciéndolo porque no es cuestión de que yo imponga mis manos sobre ellos y ellos reciban algo que yo tengo. Algunas personas me contactan y me dicen, "Torben, yo quiero recibir lo que tú tienes". Pues bien, puedo orar por ti y tu puedes ser lleno del Espíritu Santo; puedo orar por ti y puedes ser librado de demonios; puedo orar por ti y puedes ser sanado; puedo orar por ti; pero si tú ya tienes el Espíritu Santo allí, entonces no hay más; ya lo tienes; lo tienes que hacer es vivirlo, porque todavía ronda esa mentalidad opuesta.

2.13. ‘¿Qué esperamos?’
Mi amigo Don de La Reforma Final E.U.A. se puso en contacto conmigo; vio mi video y fue él el que me invitó a ir allí, y recuerdo que, al principio, cuando se puso en contacto conmigo, me dijo "Tom, ven aquí, te necesito para ponerme en marcha. ¡Necesito ser equipado por ti! Quiero que me lleves a entrenarme en la calle", y le dije, está bien; pero tú puedes hacerlo. Más tarde me escribió diciendo, "Tom, quiero esperarte porque quiero hacer un video en el que lo hagas; tú entréname, así que estoy esperando por ti"; pero luego, algunos días más tarde, me escribió: "¡Tom! ¡Ya no podía seguirte esperando, así que salí ayer a la calle y la gente fue sanada y traje a otra persona conmigo y le enseñé y ahora ella está haciendo lo mismo!". Él ya no podía esperar más, y no tenía que esperar porque cuando llegué allí yo no llegué allí para imponer mis manos sobre él para darle una nueva unción, ¡no!, de alguna manera llegué simplemente a ayudarle, a discipularle, a entrenarle, a mostrarle lo que ya tenemos. Así que cuando leas esto no pienses de alguna manera, "estoy esperando una nueva unción", "estoy esperando algo nuevo". ¡No!, no tienes que pensar así, no tienes que esperar hasta que te llegue esa enseñanza de sanar a los enfermos. Lo puedes hacer desde antes. Lee el libro de los Hechos; la palabra de Jesús fue 'Vayan y háganlo'.

Es simple, lee y actúa en ello, lee y actuar en base a ello, y muchas veces, cuando se cambia esa mentalidad, a menudo la mentalidad religiosa se cambia y entonces empezamos a vivir el día a día. Sí, puedes ir a una iglesia el domingo, sí, puede haber de alguna manera alguien que predique; sí, puede hacerse un servicio o culto; sí, pueden hacerse esas cosas, pero no te limites a esas cosas: no te limites a que sólo hay un predicador o sacerdote, no limites a que tiene que estar allí, porque si lees en el Libro de los Hechos, ¿cuánto de lo que pasa en el Libro de los Hechos está sucediendo en reunión de la iglesia? No; lo que vemos es que un día es otro día en la vida, pero la vida cotidiana debería ser una vida cotidiana con Jesús. Y muchas personas no experimentan esa vida porque en su mentalidad, la iglesia es el lugar, los sacerdotes son pocos, la reunión de la iglesia sólo puede suceder allí, y nunca es suficiente con el Espíritu Santo.

2.14. La edificación de un Reino
Jesús no vino con una religión, no es parte de las palabras de Jesús. Jesús no vino a construir una nueva religión: Jesús vino a construir un Reino, un reino que es muy diferente a todas las demás religiones. Pero si nos fijamos en lo que estamos haciendo en el cuerpo de Cristo, en las iglesias, a menudo no es muy diferente a una reunión de la iglesia o a una mezquita donde se juntan y tienen el edificio y hacen actividades, pero Jesús vino con algo que era totalmente diferente. Él quiere ser la cabeza del cuerpo, Él quiere un cuerpo en el que se pueda obrar, no como a manera de membresía; sino como un cuerpo vivo que es amor y que es una familia, no sólo "miembros de". Así que, cuando hablamos de la iglesia, Jesús vino a edificar una nueva iglesia.

Queremos revisar unos pasajes de la Biblia. En la 1a de Corintios 3, Pablo está diciendo: "¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo mora en ustedes?"; esta es la manera en que Pablo lo está diciendo: "¿acaso no saben?", ¿no saben que ustedes son el templo de Dios?"

¿Y que el Espíritu Santo mora en ustedes? Más adelante, en esa misma carta, en el capítulo 6, él dice que debemos "saber que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo", así que dice lo mismo una y otra vez. "¿No sabéis que vuestro cuerpo es el templo que es el templo de la Espíritu Santo?”. ¡Yo soy el templo! ¡Soy el templo de Dios! ¡Yo soy la Iglesia! Esto es algo que Jesús enseñó. "Yo soy el templo".

2.15. ¿Los pastores o el pastor?
Cuando Jesús habla del sacerdote, allí lo no tenemos. Si yo le pidiera a la gente: 'Ok', ¿leemos en la Biblia acerca de los sacerdotes?", muchos piensan en Efesios 4:11;  "que se han dado profetas, evangelistas, el pastor y los maestros", y la palabra  poimenas (el pastor) es palabra de donde se dicen luego pastores. Hoy en día hay un pastor en cada iglesia. El único lugar en la Biblia donde se lee así la palabra 'poimenas' es en Efesios 4:11; hay otros tres lugares en donde se encuentra, pero en cada una ocasión se refiere a Jesús. Él es el Pastor. Pero a partir de una palabra en Efesios 4:11 hemos construido todo un sistema eclesiástico; a partir de solo una palabra; y en ese contexto, no se lee las cosas que ellos hacían, como vimos antes. Como "evangelista" a menudo en muchas iglesias, se piensa que un evangelista es uno que sale y evangeliza. ¡No! Los evangelizan son los discípulos; evangelista es alguien de quien lees en Efesios 4:11, que equipan a los santos a salir y evangelizar. Pero en la mentalidad moderna, cuando escuchamos la palabra, inmediatamente leemos con lentes religiosos y pensamos que "el pastor" (poimenas) es un sacerdote que tiene una iglesia, que está ordenado por el sistema, que cuenta con una educación, que tiene un llamado especial, que hace esas cosas que lees en la Biblia. Nosotros somos los pastores cuidadores: todos somos sacerdotes.

Por supuesto que hay líderes en la Biblia, está también lo que es como el obispo o el diácono, pero, de nuevo, ¡era muy diferente en ese tiempo! En el Libro The Last Reformation ('La Última Reforma') se trata más al respecto de manera profunda, pero lo que ahora queremos decir es que necesitamos cambiar nuestra mentalidad. Necesitamos regresar al sacerdocio de todos los creyentes porque todos están llamados a servir, y si queremos ver frutos y si queremos ver que a las iglesias creciendo, necesitamos entender que todos son sacerdotes; que todos pueden bautizar, y que todos pueden hacer la comunión; todos. Todos puede hacerlo en teoría; no hay nada en la iglesia que se divida en laicos y ministerios; por supuesto que hay líderes a los que respetamos, pero los líderes no están "por encima" de nosotros, y los líderes no tienen "mayor autoridad" que nosotros en el reino; ¡no!, ellos están al mismo nivel que nosotros, para ayudar y para mostrar las cosas de la manera en que Jesús lo hizo. Cada uno somos sacerdotes, cada uno está llamado, cada uno puede bautizar y hacer todo lo que la Biblia diga, Jesús vino con esto. ¿Y qué pasa con el Espíritu Santo? Jesús nos enseña que el Espíritu Santo, el mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos, vive dentro de nosotros. Todos tenemos el mismo Espíritu Santo; la misma unción.

2.16. El Espíritu Santo es el mismo en los nuevos creyentes
Recuerdo que tuve una reunión en Polonia y realmente había tratado de enseñar esto en Polonia; traté mucho en Polonia donde es así y su mentalidad mata a la iglesia y hacen todo en base al lugar; pero tuve una reunión en Polonia y había una chica joven que fue salva y bautizada con el Espíritu Santo, y luego había un hombre por el que oré y se cayó, y se manifestó un demonio, y él iba a ser librado de un demonio, así que llevé a la chica que acababa de ser salva y le dije, 'ven conmigo', 'este es un demonio. Tú tienes el Espíritu Santo dentro de ti, así que, ahora, sólo quédate aquí y háblale a eso y ordénale que se vaya; puedes hacerlo. Y eso hice, y seguí orando por la gente y vi que uno de los ancianos de la iglesia fue a ella y le dijo algo, y ella se levantó y volvió a sentarse de nuevo, y me molesté mucho cuando vi eso así que de nuevo fui a ella y le dije 'Bien, estás conmigo, es mi reunión; hazlo y continúa'; y ella fue otra vez, pero una vez más ese hombre se le acercó y le dijo algo y ella se volvió a ir, así que me acerqué a él y le dije: ¿Qué es lo que está sucediendo aquí?, y él me dijo: "Bueno, es que esto es un demonio", y le dije "Sí", y él dijo "Y ella es nueva", y yo le dije, "Sí". Y él decía, "Ella nunca antes ha hecho esto", y le dije, "Sí; pero ella tiene el mismo Espíritu Santo que usted y yo, y ella nunca lo va a intentar si no dejamos que empiece a hacerlo, y ahora es un buen momento para empezar, y esta es mi reunión". Y es que eso me molestó mucho porque, de alguna manera, él estaba obstaculizando su aprendizaje y su crecimiento, porque su mentalidad era demasiado tradicional.

Así que le pedí a ella que viniera de nuevo, y le dije: "Esta es mi reunión, y voy a hablar con el pastor después"; así que la llevé de nuevo y le dije, "Ahora, ora y ordénale al demonio que se vaya". Y la siguiente persona por la que oré fue una mujer que vino y me dijo, "Oh, ¿puede orar por mí? Hace muchos años, desde hace 20 años que perdí algo. Cuando fui salva yo estaba llena de fuego; todo el tiempo estaba hablando de Dios y oraba por la gente, pero después, un líder en la iglesia vino a mí y me dijo que yo no podía hacer eso porque ser mujer y sus palabras de alguna manera me mataron y desde entonces el fuego se me fue". Yo estaba anonadado, pero he encontrado con esas cosas una, y otra y otra vez.

Hemos puesto a los líderes en un pedestal, en un lugar donde no deberían estar, y, con unas pocas palabras de alguna manera pueden matar ese entusiasmo y no debería pasar eso. Debemos respetar a todas las personas pero todos somos ministros; todos somos sacerdotes.

Así que, yo oré ella y ella fue librada y el fuego comenzó a regresar, y he visto eso una y otra vez. Así que, después fui con el pastor de esa iglesia y estuve junto a uno de los líderes del movimiento pentecostal de Polonia, y estábamos sentados en una cafetería y los miré y les dije: aquí tienen un problema; ustedes no están haciendo discípulos. ¿Por qué no dejan, por ejemplo, que todos bauticen?, ¿Por qué no dejan que la gente nueva bautice?, y el sacerdote, que es un buen amigo mío y que respeto como amigo, pero con quien tengo desacuerdo en su manera de ver las cosas, me dijo, "Sí, Torben, pero ellos no lo han hecho antes", y yo le dije, "No, y nunca lo harán si ustedes no dejan que ellos lo hagan", y él me decía, "Sí, pero no tenemos gente madura; tenemos una gran cantidad de personas que cometen un montón de errores", y ellos no estaban preparados para eso, y yo estaba diciéndoles algo como "Esas personas nunca van a estar listas si ustedes no les entrenan, si no les equipan, y dejan que ellas aprendan haciendo las cosas, y dejen que ellas lo hagan para que crezcan", y después de eso él me contestó algo muy increíble, que de alguna manera demostró lo mucho que tienen puestas sus gafas religiosas; me dijo, "Torben. ¿quién bautizó a Jesús?” no fue una mujer, no fue alguien más, fue Juan el Bautista, quien era un profeta, y Jesús esperó 30 años para poder ser bautizado, así que no debemos bautizar a la gente de inmediato". Y cuando lo escuché decir, honestamente, yo estaba escandalizado. ¿Cómo puede un hombre con un gran iglesia, en muchos aspectos muy inteligente, que ha leído la Biblia muchos años, decir algo como esto? ¡Uno no puede utilizar ese aspecto de Jesús diciendo que tenemos que esperar 30 años para ser bautizados!, y decir luego que la gente no debe ser bautizada inmediatamente; no se puede utilizar como ejemplo a Juan, que era especial, y además, la Biblia dice que el menor en el reino de los cielos es más grande que Juan.

Pero en esa clase de cosas uno ve que esa mentalidad ha destruido a la iglesia y ahora este hombre se ha apagado y él está muy frustrado y se pregunta, '¿por qué la gente no crece?, ¿por qué no sucede algo en la iglesia? ¿Por qué estoy apagándome?, ¿por qué es tan difícil ser pastor?', y si le preguntaras a la gente en la iglesia, '¿quieres hacer lo que él está haciendo?', la gente te diría que no, 'Yo no quiero empezar una iglesia, porque esto es muy duro, para él es difícil'. Y eso es porque estamos edificándonos sobre un fundamento equivocado; es difícil porque el enfoque es erróneo. Sí, claro que hay líderes en la iglesia, y sí, claro que hay pastores, pero esas cosas son una función no una posición. Ser un pastor es una función. Ser un evangelista no es una posición; ser un profeta no es una posición; es una función. Cuando es una función en una iglesia, no está "encima de" las personas, sino a su lado: es para servir a la gente. Todo el mundo puede hacer el ministerio: por eso Jesús estaba en contra de gran parte de eso. Cuando se es salvo, se recibe el Espíritu Santo; uno ya no tiene que andar corriendo de una reunión a otra; si uno quiere crecer y llenarse, la Biblia dice lo que diría en Efesios 5, que hay ser llenados del Espíritu; pero uno no es llenado del Espíritu yendo a reuniones; uno obtiene lo que da; da y recibirás. Lo recibiste gratuitamente, dalo gratuitamente. Cuando empiezas a orar, cuando empiezas a dar del Espíritu Santo, entonces la vida empieza a manifestarse, ¡sí!, y luego sí que te vas a emocionar.

2.17. El culto: la reunión de adoración
Por ejemplo, acá en Dinamarca, se hacen campamentos bíblicos, y la gente de todas las iglesias principales tienen sus campamentos bíblicos en los que la gente va y escucha reuniones por una semana entera, y va a la reunión, y por supuesto que muchas cosas buenas ocurren; he visto a gente que regresa de ello y es fantástico, pero también hemos ido a conferencias o a reuniones musicales de música que no es cristiana con 10,000 jóvenes que no conocen a Jesús, que están tomando y celebrando, y que no conocen nada sobre Dios: hemos ido allí con gente nueva y con gente que ama a Jesús y les hemos hablado de Jesús y cada gente que ha estado con nosotros regresa a casa pensando, "Esto ha sido fantástico", escribiendo en Facebook que ha sido de lo mejor, "Fui cambiado, fui llenado de verdad", y los ves emocionados y siempre es así. Y para ser honesto, no he visto a mucha gente que después de ir a una reunión nuestra sea igual, pero sí he visto a mucha gente que cada vez se emociona más cuando da, cuando sirve, cuando están emocionados de hacerlo, porque esto es a lo que estamos llamados, cuando cambias esa mentalidad, eso es lo que experimentas.

Lo último que trataremos en esta ocasión es respecto a la reunión de adoración. El servicio de adoración es cuando te entregas a Dios como un sacrificio viviente y te vuelves las manos y los pies de Jesús; y esto es el lunes, el martes, el miércoles, el jueves, el viernes, para reunión de adoración también. Pero el culto no solo es esto; la adoración es para Dios cuando te entregas a Él y sales y eres esa misma iglesia; cuando te reúnes con gente y se sientas y conversas, también eres la iglesia; cuando vas a las calles y evangelizas y le hablas a la gente de Dios, eso también es de alguna manera adoración; es un servicio a Dios.

2.18. En síntesis…
Queremos concluir esta lección con esto: La religión, nuestro sistema, nos dice que la iglesia es un lugar especial al cual se van a hacer cosas especiales, con un sacerdote que es especial, con gente que hace cosas especiales allí, que tiene una educación, que ha sido aprobada por el sistema, y que de alguna manera, aquellos que pueden bautizar y que pueden dirigir la comunión, se interponen entre nosotros y Dios; y que la reunión de adoración tiene que ser un domingo y en un lugar especial en el que tienes que hacer cosas especiales porque cuando no haces esas cosas especiales, no puedes decir que es una reunión de adoración; y que el Espíritu Santo da una unción sólo para unas cuantas personas selectas. Esa era la mentalidad que tuve durante muchos años porque tenía la mentalidad de que mi vida era totalmente diferente de lo que había leído en el Libro de los Hechos y de lo que sé ahora.

Porque ahora sabemos que nosotros somos la iglesia -- tú y yo --; ahora entendemos que nosotros somos el templo -- tengo el Espíritu Santo dentro de mí; la unción, el mismo poder que resucitó a Jesús de entre los muertos, vive dentro de m; que no necesito centrarme en conseguir una gran cantidad de dones que ya están en Jesús, nosotros -- tú y yo -- somos sacerdotes, estamos llamados, podemos bautizar.

2.19. El Espíritu da libertad
Hace no mucho tiempo que estuve en Alemania y vi a mucha gente ser salva y bautizada, y no hace muchos días un sacerdote de Alemania me escribió una carta, diciéndome, "Torben, ¿qué autoridad le ha dado permiso de bautizar a las personas?", y él estaba en mi contra porque todo eso no había ocurrido allí en su iglesia. Pero Jesús nos ha dado la autoridad, porque Jesús nos ha llamado de la misma forma a usted y a mí. Nosotros, tú y yo, somos sacerdotes; nosotros -- tú y yo -- somos la iglesia; tenemos al Espíritu Santo. Y el culto es parte de la vida; algo hacemos día a día.  

Lo que queremos que hagas para la próxima semana hasta nuestra próxima lección es que, mientras sigues leyendo el Libro de los Hechos, intenta tomar las verdades que hemos visto, y trata de entenderlo; reafírmate, "Yo soy el templo de Dios, yo soy la Iglesia"; recuérdalo cuando estés de compras, en una fila, en un centro comercial,  que somos la iglesia y somos sacerdotes: "Yo soy un sacerdote"; para esa gente de aquí, "Yo soy un sacerdote", "yo soy la iglesia", "estoy llamado a compartir a esas personas y hacer reuniones de adoración"; De alguna manera, es como ofrecerte a ti mismo como un sacrificio vivo para Dios, y cuando nos convertimos en las manos y los pies de Jesús, de alguna manera lo adoramos; le honramos al decir eso; y entendamos que tenemos el mismo espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos. Esto es lo que queremos compartir este tiempo con usted; tome estas simples verdad: "Yo soy la iglesia; yo soy el templo; el Espíritu Santo está en mí; yo soy un sacerdote; yo he sido llamado por Dios; tengo un llamado de Dios; no tengo que esperar, también yo tengo el Espíritu Santo dentro de mí; para la unción, no tengo que ir de reunión en reunión para recibir algo nuevo; ya lo tengo; Jesús ya me ha mandado y me dice que hacer, así que lo leo y salgo a orar por los enfermos, a imponer las manos sobre los enfermos, y la gente quiere ser sanada. Yo soy el sacerdote, porque soy la iglesia, porque yo adoro a Dios entregando mi cuerpo a Él, lo hago"; hagamos eso y entonces veremos cosas asombrosas.

Sólo quiero decirles que lo que está ocurriendo ahora conmigo es una libertad, estoy relajado; yo también estuve trabajando como sacerdote; yo era un sacerdote en la forma tradicional y no estaba contento porque la gente no estaba creciendo, y yo estaba luchando y luchando tratando de hacer todo, pero me di cuenta de lo que era este modo de pensar y cambié; y ahora soy mucho más fructífero de lo que nunca lo fui antes; no puedo perder a la gente porque no poseo a la gente; así que no puedo perderla; pero no perdí a la gente porque cuando la gente vio que yo quería ayudarlos a ser libres y servirles de alguna manera, me respetaron, no porque fuesen miembros, no por lo que yo tenía, sino por amor; por causa de respeto.


Así que, lo que quiero decirles a ustedes que son predicadores, o ustedes que son líderes en la iglesia es que esto va a liberarles; esta enseñanza va a liberar a la iglesia de nuevo. Yo no estoy en contra de la Iglesia; no estoy en contra de la iglesia; pero esto es libertad. Recientemente escuché algunas estadísticas de algunos pastores, de que el 80% de los pastores en está luchando con el estrés en la vida diaria de la iglesia, así que mucha gente prefiere renunciar antes de tiempo; antes de convertirse en líderes o en pastores, a causa de su estrés el cual se pasa a la familia y causa problemas en la familia y en los hijos; a ustedes que están trabajando todo el tiempo y que están haciendo todas las cosas, de alguna manera es un trabajo infiel el seguir siendo sacerdotes de la antigua manera; pero Jesús no vino con un trabajo de infieles; sí; él nos llama a ser líderes, pero tenemos que hacerlo de la manera correcta; a su manera; sólo así se podrán producir frutos y sólo así podrá  experimentarse la libertad dentro de sí mismos.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Lección 1 - Escuela del Pionero - Saliendo de la Caja del Denominacionalismo

"Pero ante todo sepan esto: que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios" (2 Pedro 1:20)

No se puede poner a Dios en una caja. No importa cuánto lo intenten los líderes religiosos de la época moderna o cuántos lentes religiosos se pongan los creyentes para tratar de interpretar a Dios mirando a través de un cristal diferente del Espíritu Santo.

Hay una maravillosa canción del cantante cristiano Wayne Watson que habla sobre el tema que trataremos a continuación: 


"Dios no va a permanecer en esa pequeña caja en que lo ponga, Oh, ¡vaya que no!
a Él no se le puede contener en una envoltura brillosa ideada para Él
Dios no va a quedarse en la pequeña caja en la que lo ponga....

Así que, vamos, díganme, ¿quién tiene todas las respuestas?
Dios no es ninguna marioneta en una cuerda, ¡No! ¡No!
Él no es ningún hombre que de saltitos en un carnaval
Así que, vamos: abramos las puertas, porque Él es el Rey Fuerte y Poderoso


En esta lección de estudio bíblico, el evangelista danés Torben Sondergaard del ministerio La Reforma Final nos llama a salir de la caja del denominacionalismo religioso, en el nombre de Jesús. 

Comparto una síntesis del video, para que a su vez ustedes la compartan:

1.1 Introducción.

En esta ocasión revisarás un poco de historia eclesiástica y serás capaz de ver que mucho de lo que los cristianos estamos haciendo hoy en día no está basado en la Palabra de Dios, sino que está construido en nuestra propia fundación: una fundación que fue establecida hace muchos años por la Iglesia Católica. El hecho de incluso en el cristianismo evangélico se trabaje de la misma manera que en el catolicismo hace que nuestra fundación parezca similar y eso causa que no seamos efectivos a la hora de hacer discípulos en la manera en que Jesús nos mandó.  

Hasta que no nos demos cuenta de ello y cambiemos nuestra manera de hacer las cosas, no vamos a poder ser efectivos en hacer discípulos de Cristo, pero para hacerlo, debemos romper con algunas de las tradiciones y empezar a vivir la vida cristiana normal, tal y como la leemos en el Libro de los Hechos: el cristianismo de reavivamiento que leemos en la Biblia. El denominacionalismo que se ve hoy en día no es la vida cristiana normal. La vida cristiana normal es lo que leemos en el Libro de los HechosSi continúas leyendo, te ayudaremos a tomar el primer paso a la vida de libertad que Dios tiene preparada para ti: la vida que leemos en el Libro de los Hechos de la Biblia.

Esta enseñanza llega para ti por parte del ministerio “La Reforma Final” del evangelista de Dinamarca, Torben Sondergaard. Contamos con muchos testimonies maravillosos sobre las cosas que Dios continua haciendo hoy en día, y pensamos que esta enseñanza puede ayudarte a entender aspectos de la vida que Dios planea para ti: la vida que todos anhelaríamos, la vida que leemos en el Libro de los Hechos.

En el corazón de esta enseñanza está el propósito de entrenar y equipar a la gente para ser discípulos de Jesucristo. Creemos que si cambiamos la manera en que estamos haciendo las cosas, la manera en que estamos enseñando, la manera en que estamos predicando el Evangelio, y la manera en que discipulamos a los creyentes, conformando todo a las enseñanzas que Cristo verdaderamete enseñó, podremos ser capaces de ver cosas maravillosas pasar, y no tiene que pasar mucho tiempo para que eso ocurra. 

1.2. Un breve testimonio que deseamos escuchar

Hace algunos días, alguien de Holanda viajó a Dinamarca para tomar unas vacaciones, y para conocer al evangelista Torben, para ir a la calle. Se trataba de una pareja que tiene con cuatro hijos, y todos vinieron juntos. Después de hablar un rato, fueron a la ciudad a la que vive la familia Sondergaard, y aprendieron a orar para sanar a los enfermos. Ellos querían vivir esa experiencia, y ninguno de ellos había hecho algo semejante anteriormente, pero lo que hicieron fue bastante simple. Está en la Palabra de Dios. Jesús les dijo a sus discípulos que lo siguieran y luego fue y tocó a la gente, no por medio de una escuela bíblica, sino en la vida diaria. Así que, siguiendo el ejemplo de Jesús, Torben llevó a la familia a la ciudad, y tomó unos 20 minutos encontrar a una persona por la cual orar. Una vez encontrada, la primera persona fue sanada, y continuó habiendo sanaciones. Una de las personas era de Islandia, y era miembro de un equipo de fútbol que había viajado a Dinamarca. Algunas de esas personas fueron sanadas, y luego se juntaron alrededor como unas 40 personas, por las cuales se oró. A la familia de Holanda sólo se le dijo que orara por ellas, y eso es lo que hicieron. Así que después de 20 a 40 minutos, allí estaban orando por un grupo de personas de las cuales muchas fueron sanadas, y se estima que unas 30 personas fueron sanadas. 

Algunas de las últimas personas por las que se oró había tenido dolor de migraña durante una año, y en ese momento fue sanada. Otra persona había tenido un accidente cuatro años antes, y había un hueso en su cuerpo que estaba fuera de su lugar, y había tenido dolor en su espalda durante cuatro años. La mujer sentía cómo el hueso estaba en un lugar en el que no debía de estar, pero Torben solo les dijo lo mismo: solamente oren por ella, así que la mujer puso sus manos encima y oró en el nombre de Jesús, y el hueso regresó a su lugar. El hueso ya no se palpaba fuera de lugar y el dolor se había ido. Y todas estas ocurrieron tan sólo en el transcurso de una hora. Les tomó 40 minutos aprender a sanar a los enfermos, y ahora la familia está de regreso en Holanda haciendo lo mismo, porque no es algo que tenga Torben: es algo que hace el Espíritu Santo que mora en nosotros. 

Esto es solo un ejemplo de cómo uno puede reunirse con otros hermanos y hacer discípulos en una forma diferente de la que estamos acostumbrados sentándonos en una iglesia y yendo a la escuela dominical y esa clase de cosas. Si bien esta enseñanza está también basada una escuela bíblica online, te darás cuenta de que es diferente. Esto no se trata de un montón de teología en tu cabeza. Se trata de una enseñanza práctica como la que recibió aquella pareja de Holanda. A ellos les cambió la vida y comenzaron a vivir esta vida en cuestión de cuarenta minutos. 

Hoy en día, ¿cuánta gente hay en las iglesias alrededor de todo el mundo que ha estado sentada durante diez, quince, o veinte años, anhelando vivir algo como esto? Pero no lo han hecho y siguen allí sentado y piensan que tan sólo por sentar y escuchar y pensar en ello va a pasar en algún momento. Para ser honestos, no va a pasar si seguimos haciendo lo que siempre hemos estado haciendo. Debemos tomar ese paso de fe, levantarnos y preguntarnos si lo que estamos haciendo realmente es la Palabra de Dios y si realmente estamos haciendo discípulos. 

1.3. Creemos que estamos en una Reforma Final

Creemos que estamos por ver La Reforma Final de la Iglesia. Se trata de una reforma para hacer discípulos de Jesús, porque si usamos las herramientas que Dios nos ha dado para hacer discípulos, de la forma en que Jesús nos llamó a hacerlos, estaremos haciendo lo que Él nos mandó a hacer y veremos que muchas cosas pasarán. Tenemos testimonios de personas que se han sentado en la iglesia, enfermas, casi toda su vida, o 20 o 40 años, de gente que de alguna manera nunca ha enviado a nadie a Cristo, nunca ha sanado enfermos, nunca ha expulsado un demonio, y nunca ha experimentado la vida sobrenatural, y que después de leer el Libro de Hechos se da cuenta de que esas cosas pueden ocurrir y en cuestión de una o dos horas, o un día, su vida sufre repentinamente un cambio dramático y después de esto continúan viviendo en esta novedad de vida. 

Se trata de personas cuyas vidas no lucían como lo que leemos en el Libro de Hechos, pero después de unas cuantas horas, sus vidas comenzaron a parecerse a lo que leemos en el Libro de los Hechos. Compartiremos muchos otros testimonios como esos más tarde en esta escuela bíblica pero el punto ahora es este: ¿Quieres ser usado por Dios? Para que Dios te use, puedes seguir leyendo. Pero si sólo quieres teología o si sólo quieres debatir, olvídate de esta escuela bíblica porque no es para ti. Porque, de alguna manera debemos llegar a entender que esto no se trata de tener la teología última, sino de realmente hacer las cosas simples de la manera en que Jesús lo hizo, y se trata de abrir nuestros ojos y quitarnos nuestros anteojos religiosos y de alguna manera, de volver a empezar desde el principio pionero.  

1.4. La vida cristiana normal

Vamos a revisar un poco de la historia eclesiástica o la historia de iglesia. En muchos aspectos, esto puede que no parezca emocionante, pero esta vez lo será porque te darás cuenta de porqué muchas cosas son como son el día de hoy en las iglesias alrededor del mundo, y te ayudará a romper con esas tradiciones y empezar a vivir la vida que anhelamos vivir: la vida que leemos en el Libro de los Hechos.

Primero debes saber que nos basamos en la Biblia. Pero, si quieres echar un vistazo en la Biblia para ver cómo luce la vida diaria de un cristiano, ¿dónde buscarías? ¿Te basarías en el Antiguo Testamento? – No; porque en el Antiguo Testamento todavía no encontramos a un cristiano discípulo de Jesús como tú y como yo, pues esa época fue antes de la cruz; fue antes de Jesús, y fue durante el Antiguo Pacto, y las cosas en aquél entonces eran muy diferentes de hoy en día. Pero a pesar de ello, de alguna manera muchas iglesias y muchos cristianos de hoy en día quieren vivir todavía en el Antiguo Testamento y en la mentalidad de sus tiempos.

Pero si no es en el Antiguo Testamento donde se ve cómo vive diariamente un discípulo, ¿entonces lo encontramos en los cuatro Evangelios? – No; tampoco es en los Evangelios porque los cuatro evangelios, por supuesto que se trata de la Palabra de Jesús, y es donde leemos lo que Jesús nos llama a hacer, y cómo Él envió a Sus discípulos y cómo Jesús vivió aquí y trabajó con sus discípulos en persona, y cómo murió en la cruz y resucitó. Pero en los cuatro evangelios no ves a discípulos como tú o como yo, porque el Espíritu Santo todavía no había sido derramado en la época de los cuatro evangelios, y en Jesús no había muerto todavía y resucitado, sino hasta el final de ellos. En los cuatro evangelios de alguna manera todavía hay aspectos del antiguo pacto.  

Y muchos cristianos el día de hoy de alguna manera se quedan en los cuatro evangelios y no entienden que no deberíamos quedarnos allí, sino que debemos leer el Libro de los Hechos, el siguiente libro que encontramos en la Biblia, porque en el Libro de los Hechos el Espíritu Santo fue derramado en la gente y entonces ellos empezaron a vivirlo. ¿Y qué leemos en el Libro de los Hechos? – Pues leemos acerca de personas que amaban a Dios, que amaban a Jesús y que estaban dispuesto a tomar la cruz y seguirlo a Él y muchos murieron como mártires. También leemos acerca de cómo el Espíritu Santo estaba construyendo Su iglesia y era como si el Espíritu Santo los estuviera guiando, cómo si Dios, de alguna manera, los estuviese usando para construir Su iglesia, y era como si el Espíritu Santo estuviera trabajando a través de todo el Libro de los Hechos en el que vemos cómo el Espíritu Santo los guiaba por medio de señor y les hablaba y de cómo ellos testificaban, y de cómo sanaban a los enfermos y echaban fuera demonios; y esto es lo que leemos en el Libro de los Hechos; y queremos decir que el Libro de los Hechos es la vida cristiana normal.

1.5. Dios es el mismo

A lo mejor tu has estado asistiendo a un establecimiento de iglesia en donde te sientas en la iglesia y miras a tu alrededor y te das cuenta de que todo los ves es diferente de lo que lees en el Libro de Hechos. Queremos decirte que lo que ves a tu alrededor es justo lo que vez, pero eso no es la vida cristiana normal en la manera en que debería ser, porque debería ser como lo que leemos en el Libro de los Hechos. Porque si te has sentado en una denominación en una iglesia y miras a tu alrededor de ti, te formas una imagen de cómo es ser cristiano. Pero si estás en otra iglesia en otra denominación, entonces ves otra imagen de lo que cómo es ser cristiano. Pero deberíamos hacer una pausa, y tomar solamente la Palabra e ir al Libro de los Hechos especialmente cuando se trata de ver lo que significa ser un discípulo y de cómo deberíamos vivir, y luego entender que esto mismo puede ser el día de hoy. Porque todos los cristianos dicen creer que Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre. Él no ha cambiado, y lo creemos cuando se trata de salvación, y lo creemos cuando se trata de muchas otras cosas.

¿Pero qué hay de la vida? ¿Qué hay del Espíritu Santo? ¿Qué hay de los milagros? Si Él no ha cambiado, entonces lo que leemos en el Libro de los Hechos es lo mismo hoy, porque si Él no ha cambiado, entonces el Espíritu Santo no ha cambiado. Y en el Libro de los Hechos no se trata tanto de los apóstoles, como te vas a dar cuenta: se trata del Espíritu Santo actuando en los primeros discípulos, y de cómo vivían ellos, y Él no ha cambiado. El Espíritu Santo no ha cambiado. 

Y por ello, nuestras vidas el día de hoy deberían lucir como las vidas se ven en el Libro de los Hechos. Y cuando empecemos a ver esto, empezaremos a ver algunas de las cosas que les vamos a compartir en este estudio bíblico.  Para ello es necesario empezar a romper con la rutina de nuestra vida diaria, y tomar un pasó de fe, y luego otro paso, y de pronto veremos pasar esas cosas que leemos aquí.

Contamos con testimonios muy sorprendentes sobre cómo Dios ha guiado a las personas a través de sueños, y de cómo el Espíritu Santo les ha hablado para guiarlos personalmente. Hemos visto a muchas personas ser salvada y llenada con el Espíritu Santo después de orar por ellas. De pronto el Espíritu Santo viene sobre ellos y ellos empiezan a hablar en lenguas, y la gente es librada de demonios. Esto de alguna manera fue el comienzo de una vida normal para Torben,  y muchos de ustedes han escuchado que esta vida ocurre, pero a menudo escuchamos que ocurre entre misioneros y cristianos de China o de África y en otras regiones, ¿pero qué hay del occidente?

Torben vive en Dinamarca, el cual es un país occidental, y queremos decirte que Jesús es el mismo en Occidente. Eso que leemos en el Libro de los Hechos, y esas historias de Oriente que escuchamos de cristianos en China, son cosas que también podemos ver aquí. ¿Por qué? Porque Jesús es el mismo. 

Espero que estén listos para recibir esta enseñanza porque, de alguna manera, esto los va a provocar. Desde el principio Torben deja claro que Dios le ha dado un don, y ese don es provocar a la gente. Dicho esto, queremos provocarte enseñándote y mostrándote algo que probablemente nunca antes has escuchado. Pero cuando lo escuches como algo nuevo, detente por un momento, piense y siente en tu corazón, y mira en la Palabra de Dios para ver si lo que estamos enseñando es algo verdadero. Y te sorprenderás porque mucho de lo que hemos estado haciendo en las iglesias hasta el día de hoy no ha sido la Palabra de Dios; más bien han sido tradiciones.

Ahora veremos un poco de historia de la iglesia y te mostraremos en qué fundamento hemos construido, y esto será una gran ayuda para romper con ello y también va a ser una enseñanza a la que nos vamos a estar refiriendo una y otra vez durante esta serie de 20 lecciones bíblicas. Esta enseñanza de ayudará a recibir lo que Jesús enseña. ¿Estás listo?

1.6. El Libro de los Hechos: Cristianismo de Reavivamiento (ca.30 d.C.)

El Libro de los Hechos muestra lo que es el cristianismo de reavivamiento tal y como lo leemos en la Biblia. El Libro de los Hechos muestra lo que debe ser una vida cristiana normal. Comienza con el Espíritu Santo y éste es derramado en otras personas y los primeros discípulos, y leemos cómo estaban viviendo ellos. En este estudio bíblico iremos a través del Libro de los Hechos y verás muchas cosas. El Libro de Hechos trata sobre unas cuantas personas que cambiaron al mundo porque el Espíritu Santo obraba en ellas, y son personas que influyeron al mundo entero. Fue la época del cristianismo primitivo.

1.7. La Iglesia Católica – (300 d.C.)

En el comienzo teníamos como un cristianismo de reavivamiento, pero pronto muchos fueron martirizados y murieron por su fe en Jesucristo. Luego algo pasó, porque alrededor del año 300 d.C. había un emperador llamado Constantino que cambió muchas cosas sobre la percepción del cristianismo. Antes, los cristianos estaban siendo perseguidos y muchos morían, pero el emperador Constantino se adjudicó concepciones del cristianismo y de alguna manera creó una religión de Estado (una religión estatal) a partir de ello. Y muchos creyeron que Constantino era cristiano y que hacía un buen trabajo en la iglesia, pero en realidad él fue responsable de causar un desorden y una confusión que pensaba que era buena. En esta época cambió muchas cosas en las cuales todavía se han estado construyendo las iglesias.

Con Constantino se da la formación de la Iglesia Católica, pero esto conllevó pagar un precio y muchas cosas cambiaron. Si le preguntaras a la gente qué piensa acerca de la Iglesia Católica, a la gente se le vendría a la mente un gran edificio de iglesia, un papa, un sacerdote, una misa en reuniones de iglesia dominicales, en todo ese ambiente alrededor de la Iglesia Católica. Pero, ¿dónde encontramos eso en Libro de los Hechos?: ¿dónde leemos sobre el papa?, ¿dónde encontramos al sacerdote?, ¿dónde vemos la reunión de iglesia en la forma en la que la imaginas?, ¿dónde encontramos el edificio de iglesia?, ¿dónde encontramos esa reunión dominical?

No encuentras esa clase de cosas en el Libro de los Hechos. Jesús de alguna manera vino a traer abajo ese templo con el fin de construir un nuevo templo hecho de piedras vivientes en las que el Espíritu Santo pudiera morar dentro de nosotros. Y Jesús vino y dijo: “no llaméis a nadie vuestro padre, porque sólo uno es vuestro padre: Dios, que está en los cielos”. Jesús vino con muchas otras enseñanzas. Pero la Iglesia Católica cambió todo eso porque ahora tenían un ‘lugar santo’, ahora tenían ‘un templo’, y ahora tenían un papa (la palabra papa se forma a partir de la palabra ‘padre’), y hay muchas, muchísimas personas alrededor del mundo, que de alguna manera le dicen, ‘oh, el papa nuestro padre’, pero esto no es lo que Jesús enseñó, y quiero decirte que muchas cosas cambiaron. Y si ponemos atención a ese cambio, ¿de dónde vino?

En el Libro de los Hechos teníamos a los judíos, y los judíos tenían su día de consagración en el sábado. Jesús vino y para Él no había un día más santo que otro. Ahora, es cierto que había un día de reposo, pero encontramos que Jesucristo habló cosas al respecto y haremos un estudio al respecto en otra ocasión.

Por ahora, estamos viendo que Jesús vino con algo nuevo, pero luego se formó la Iglesia Católica y ellos de alguna manera querían construir una gran religión a partir de ello, y ellos cambiaron muchísimas cosas de lo que Jesús había enseñado. Así que crearon un nuevo día de consagración: el domingo. En inglés se le llama ‘sunday’; ¿y por qué?  Porque el domingo era el día del sol. ‘Sun-’ (sol), ‘-day’ (día): día del dios sol. ¿Y porqué? Porque Constantino en realidad era parte de un culto al dios sol y fue un sumo sacerdote del dios sol hasta el día en que murió. Él hizo muchas cosas basadas en su culto al sol, y en base a esta fundación de pronto se tuvo el domingo como un día de consagración. ¿Por qué? Por Constantino y la adoración al dios sol. Constantino también construyó un gran templo que miraba hacia el este, de manera que el sacerdote que hubiese establecido tuviese al sol en su cabeza y de alguna manera al mismo tiempo adorara al dios sol. Muchísimas han sido cambiadas por la Iglesia Católica hasta el día de hoy en comparación a lo que leemos en la Biblia, y todo esto tuvo un precio.

En el Libro de los Hechos hay un testimonio en el que vemos que Pedro y Juan estaban afuera y estaban de camino a reunirse para orar, y había un hombre que no podía caminar que estaba rogando que le diesen limosnas, y ellos miraron al hombre y le dijeron: “no tenemos ni oro ni plata, pero lo que tenemos de lo damos en el nombre de Jesús: levántate”. Y tomaron al hombre cojo y él sanó. Y leemos esa clase de historias en todo el Libro de los Hechos, sin embargo, durante el periodo de la Iglesia Católica esto cambió.

¿Puede algún sacerdote católico decir el día de hoy, ‘no tenemos ni oro ni plata’? ¡No!, ¿y por qué? Porque ellos tienen muchísimo oro, tienen muchísima plata, porque ahora es una gran organización, una gran máquina como una compañía gigantesca, de manera que no podrían decir ‘no tenemos ni oro ni plata’. Pero tampoco pueden decir “en el nombre de Jesús, levántate y camina”. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo quiere ser libre. Dios no busca bendecir o confirmar nuestras tradiciones humanas. Lo que Él quiere confirmar y bendecir es Su Palabra. Y en el momento que la gente empieza a cambiarle muchas cosas y a hacer una religión en base a ella y a poner a Dios en una caja, ¿qué es lo que pasa? El Espíritu Santo se retira de allí, y el poder se va, ¡y la vida misma se les va! ¿Por qué? Porque construimos en base a una fundación que no es la Palabra de Dios. Pero todavía podemos salir de ese sistema y cambiar, y si lo hacemos, vamos a ver ocurrir cosas como las que leemos en el Libro de los Hechos. 

Muchas cosas cambiaron durante ese período con la Iglesia Católica y luego vino una edad oscurantista, muchos años en los que casi nada pasaba. Por supuesto, siempre ha existido el cristianismo de reavivamiento en distintos lugares, pero en la iglesia mayoritaria, se instituyó la Iglesia Católica y es como si las cosas se hubieran apagado. Muchas cosas cambiaron durante ese período.

1.8. La Reforma Protestante (1500's)

Después, en el 1500, hubo un hombre llamado Martín Lutero en Alemania, y él vino con sus Noventa y cinco tesis el 31 de octubre de 1517, y él las puso sobre la puerta de su iglesia y a partir de allí vimos el comienzo de lo que es llamado la Reforma. Se formó luego Iglesia Luterana.

Así que después de la Iglesia Católica, en el 1517, comenzó una reforma con Martín Lutero y exploramos todo esto en el libro La Reforma Final. Se rescataron los aspectos de la santificación con la verdad y la justificación por medio de la fe. Así que, Martín Lutero llegó con la justificación por la fe (algo que en la Iglesia Católica también se había perdido), pero lo que quiero hacerles entender ahora es que, si bien fue maravilloso lo que Martin Lutero hizo al respecto, y el llamarlo una reforma de alguna manera es una palabra bien aplicad, al mismo tiempo él no reformó la Iglesia de nuevo hasta el punto del Libro de los Hechos.

Hoy en día, hay muchísimas cosas en la iglesia luterana que se parecen a la Iglesia Católica. El sistema entero es aún en base a una reunión los domingos, aún sigue habiendo un sacerdote que se encarga de todo, aún es una iglesia gigantesca, aún se tiene el asunto de la comunión, aún se basa en un poco de pan y un poco de vino. En el libro de los Hechos era como una celebración en la que comían juntos conviviendo y comiendo, pero todo eso fue cambiado y se convirtió en algo religioso en la Iglesia Católica y en la iglesia luterana de alguna manera se hacía lo mismo.

Así que, es cierto que Martín Lutero llegó con la justificación por medio de la fe, pero él no reformó el sistema al punto del Libro de los Hechos. Él no hizo que la iglesia cambiara de nuevo hasta el Libro de los Hechos.

Lo que es más: si observamos el Libro de los Hechos (también vamos a revisar esto más tarde), en el Libro de los Hechos Jesús enseñó una especie de sacerdocio en el cual todos somos sacerdotes y todos los creyentes podemos bautizar a cualquiera; todos podemos participar en la comunión; todos podíamos ser parte de todo esto porque todos somos sacerdotes con un solo Sumo Sacerdote: Jesucristo.

Esas cosas cambiaron en la Iglesia Católica y se formó un sistema en el que se tiene a un Papa, y luego del Papa se tiene al sacerdote y a las monjas y a los monjes, y se tiene todo un sistema y luego a la gente común. Esto es algo que Jesús detestaba, porque todos estamos para ser ministros. Vamos a revisar en la próxima lección, pero ahora queremos que vean que todo eso cambió. Vino la reforma protestante y en la iglesia luterana lo que Lutero hizo fue quitar al Papa y sacar al Papa de manera que eso ya no se tuviera. Pero él no cambió de nuevo hacia el sacerdocio de todos los creyentes donde había un ministerio quíntuple que leemos en Efesios 4:11 en el cual la gente estaba equipando a los santos. Lutero no regresó a eso; él solo lanzó al Papa pero todavía tenía a sus sacerdotes y a sus eclesiásticos y otras cosas, pero lo que surgió fue una reforma, pero fue una reforma incompleta.

1.9. El Reavivamiento Bautista

Sólo hubo un comienzo reformista, porque terminó convirtiéndose en otro gran sistema como el de la Iglesia Católica. Así que Dios tuvo que levantar a otros. Él quería que la iglesia regresara de nuevo al principio, por lo que envió otro reavivamiento alguna manera, y vemos que algo inicio en Inglaterra a principios de 1600 con el reavivamiento Bautista. A causa de ello, mucha gente fue perseguida por  su creencia en el bautismo de los creyentes, y esta gente fue perseguida por la Iglesia Católica y por la Iglesia Luterana y hasta por la iglesia calvinista. Así que, ellos fueron perseguidos y huyeron a Holanda y en 1609 formaron la primera iglesia bautista en Holanda (la cual todavía subsiste).

El bautismo bíblico de creyentes es algo a lo que se llegó, y vemos lo mismo. Cada vez que vemos el bautismo en el Libro de los Hechos, vemos siempre que todos se bautizaban ese mismo día en base a su propia fe, y si revisamos el griego, el bautismo significa bajo el agua: era como una sepultura bajo el agua, y era algo realmente importante; tan importante que no ves que nadie en el Libro de los Hechos haya llegado a la fe en Jesús sin ser bautizado. 

Todo eso era muy claro en el Libro de los Hechos, pero, una vez más, son cosas que fueron cambiadas durante la Iglesia Católica, porque esta se había convertido en una religión del Estado, y a causa de que era para todo el mundo en el Estado, ya no se trataba de fe. Así que de alguna manera bautizaron a todo el mundo, a todos los niños y bebés, porque entonces no tenían otra elección.

Y vemos que el bautismo de infantes se originó allí, y luego se dio la reforma protestante, pero ¿qué hay de la Iglesia Luterana? ¿Cambió Lutero, o reformó la cuestión del bautismo de nuevo a lo que leemos en la Biblia? - ¡No!  Porque él continuó haciendo ese bautismo, el bautismo de infantes. De manera que vemos de nuevo que la reforma no fue completa: todavía estaba construida en algo que estaba totalmente equivocado.

Así que luego llegó el reavivamiento bautista y a partir de éste, se llegó a un bautismo bíblico, ¡pero no se detuvo allí! Porque las cosas habían comenzado de buena manera (siempre comenzando afuera de la iglesia como un movimiento de reavivamiento,  siendo siempre así), había algo maravilloso en ese reavivamiento, había una fe, había un fuego, pero de alguna manera eso se extinguió y después se convirtió en un sistema.

Incluso la iglesia luterana de hoy en día no es tan radical como lo era Martin Lutero. Lutero era mucho más celoso que la iglesia luterana de hoy en día. Asimismo, la iglesia Bautista no es bautista en el sentido en que lo era cuando comenzó. Y vemos ese patrón en cada avivamiento: todo empieza de una manera maravillosa, fuera del sistema eclesiástica, donde hay libertad, donde hay vida, o iniciado adentro pero termina deslindándose, porque de alguna manera una caja no puede contener lo que Dios está haciendo. Pero cada vez que se convertía en una nueva religión, cada vez que se convertía en una sociedad con un credo y una red o una organización o como quieran llamarle, terminaba extinguiéndose.

1.10. El reavivamiento metodista

Lo mismo se puede decir acerca de los hermanos metodistas John y Charles Wesley. Ellos regresaron a la santificación de la fe, algo que Martin Lutero no había entendido porque Martín Lutero creía de alguna manera que estábamos bajo el pecado y que no podíamos hacer nada al respecto, pero Charles y su hermano John Wesley vieron que Dios nos había llamado a ser santos (en perfección cristiana) y que Jesús no sólo había venido para perdonar los pecados sino que Él también había venido para liberarnos y para llevarse el pecado lejos. Había algo que ellos en verdad comprendían: una verdad importante de que debemos vivir en santidad siendo santos como Dios es Santo, y a partir de esto se avanzó en esta cuestión.

1.11. Un patrón común

Ahora queremos mostrarte algo, porque lo que es muy interesante es que delante de nosotros vemos el recorrido de muchos cientos de años. Podemos ver a Jesús o Dios de alguna manera restaurando Su iglesia. Muchos de las verdades que se perdía la gente, durante esos momentos Él las estaba restaurando de nuevo conformándolas a lo que leemos de la Palabra de Dios. Porque si leemos el capítulo seis de Hebreos, podrás leer cuál debe ser el fundamento de nosotros como creyentes, y ese fundamento se trata de arrepentimiento por las malas obras, fe en Dios, y bautismo. Esas tres cosas son de alguna manera el inicio: el arrepentimiento, la fe en Dios, y el bautismo.

Si lees en hebreo el capítulo seis, si tan sólo tomas estos tres puntos que leemos en el Libro de los Hechos, son cuestiones que se habían perdido en la Iglesia Católica, pero que Dios comenzó a renovar. Primero llegó con la cuestión de la fe: somos justificados a través de la fe, no por limosnas o por ir a la iglesia o hacer buenas obras, sino sólo por medio de la fe en Jesucristo. Y luego, el bautismo en agua, la santidad y el arrepentimiento. Así que vemos que las cuestiones con las comenzamos en el Libro de los Hechos fueron cambiadas durante esos tiempos pero Dios nos regresaba, y continuó renovando las cosas porque lo siguiente que leemos en el Libro de los Hechos es algo que tiene que ver con cómo cobraron vida siendo guiados por el Espíritu e imponiendo sus manos para que recibieran el Espíritu Santo, y fue lo siguiente que Dios envió a nosotros después de haber empezado.

Se formó a la Iglesia Adventista haciendo un énfasis en la esperanza de la Segunda Venida de Cristo, y después de eso también vino Charles Finney y Dwight L. Moody con el Bautismo del Espíritu Santo como algo que de alguna manera equipa a los santos, no por dones, sino con poder de ser testigos y algo a lo que se llega con Dios usándolos para llevar el Evangelio. Y hubo otras personas en esa época. Cuando todo eso salía a la luz, de alguna manera vimos un nuevo lado de todo, una vez más, porque el Espíritu Santo vino y el poder y la vida comenzaron a ocurrir. Pero aún con ello, si miras a través de esta historia eclesiástica, vemos esto: Justificación por medio de la fe, santificación por fe - ¡sí!; Bautismo bíblico del creyente - ¡sí!; La esperanza en el regreso de Jesús, - ¡sí!; el bautismo en el Espíritu Santo, - ¡sí!; El poder, - ¡sí!;

Pero el don, los dones que leemos en el Libro de los Hechos con respecto a hablar en lenguas, expulsar demonios, sanar a los enfermos, de alguna manera son cosas que se perdieron desde la Iglesia Católica y esas iglesias todavía no terminan de ser construidas. ¿Por qué? Porque la Biblia no es su fundamento. Para ser sinceros, sus fundamentos son tradiciones y no la Escritura. Sé que es provocativo decir cosas como estas, pero esto es para que se den cuenta en donde estamos. Yo mismo fui parte de todo esto; todos han sido parte de esta historia y nos hemos construido en base a un fundamento equivocado muchas veces.  

1.12. El reavivamiento pentecostal y apostólico

El día de hoy, tenemos muchísimas iglesias en las cuales no se ve vida, no se ven los dones y no se tiene la teología correcta. Así que Dios de alguna manera envió un nuevo ‘Pentecostés’ y dones del Espíritu Santo en la calle Azuza en Los Ángeles en 1906, como un movimiento de reavivamiento dirigido por W. J. Seymour. Había un grupo de personas que estaba orando juntas, el Espíritu Santo vino y cayó sobre de ellos, y se renovaron dones dentro de la iglesia, y una vez más, en la misma época, se vivió otro reavivamiento en Gales con Evan Robert; fue una reavivamiento maravilloso en el cual 100,000 personas fueron salvadas en los primerísimos meses y la gente realmente se arrepentía ante Dios, y era radical, y cerraron las cárceles y las tabernas, la gente comenzó a cambiar, dejó de robar, y dejó de jurar, y muchas cosas pasaron durante ese reavivamiento en Gales. También de ello se regresó a una verdad que se había perdido, y esto se trata del ministro quíntuple que leemos en el Libro de los Hechos.

Sin embargo, una vez más, nunca se volvió como en el Libro de los Hechos porque todavía estábamos en esas iglesias, todavía teníamos la caja entera, como dijimos, con el sacerdote. Así que el ministerio quíntuple, de alguna manera, no llegó a tener el lugar correcto de la manera en que lo leemos en el Libro de los Hechos. En otras lecciones regresaremos a este asunto. Pero a partir de ello también se formó la Iglesia Apostólica en Dinamarca, una red de movimiento llamada iglesia apostólica que fue formada a partir de esos fundamentos en el reavivamiento de Gales. 

1.13. Una caja no hace discípulos

Con esta poca historia de la iglesia que acabamos de revisar, podemos aprender mucho, ¿pero qué podemos aprender?  - A saber, por qué estamos haciendo las cosas que estamos haciendo el día de hoy. Porque si nos fijamos en el establecimiento entero alrededor de la vida, cuando miramos en el edificio de la iglesia, vemos que los primeros cristianos no tenían una iglesia de la forma en la que la tenemos hoy en día. No tenían una reunión dominical de la manera en la que la tenemos ahora, no tenían un culto dominical de la manera en que lo tenemos, en que todo se ve igual, como si lo pusiéramos en una caja. Ellos no tenían eso y muchísimas cosas cambiaron desde la Iglesia Católica: se consiguió un edificio, se consiguieron sacerdotes, se consiguieron  reuniones dominicales con un itinerario de culto de domingo, y hoy en día tenemos todo eso cambiado, y la Iglesia Luterana de alguna manera se ve como la Iglesia Católica, y todas las demás iglesias se parecen a la iglesia luterana. Reunión del domingo, por supuesto, tienen el sábado, pero la construcción de reunión Domingo reunión Domingo reunión Domingo iglesia reunión Domingo todo de alguna manera tienen el mismo aspecto y si usted viaja en el mundo hoy en día casi todas las iglesias se ve igual. Todo de alguna manera se ve igual y si viajas alrededor del mundo el día de hoy, parecería que casi cada iglesia se ve igual.

Cada vez se tiene a un pastor que se para con la Biblia en nuestra iglesia y dice sólo basarse en la Biblia y nada más que en la Biblia, y es lo que dicen, pero no se dan cuenta de que el fundamento general en el que se están construyendo en cuanto a los asientos, en cuanto a ir al edificio, en cuanto a la jerarquía, en cuanto a la reunión en una iglesia, no es algo que venga de la Biblia si no de la Iglesia Católica desde el año 300 en adelante. Y por causa de ello, de alguna manera ahogan la vida en la gente, porque todos estamos llamados a servir a Dios. Hablaremos al respecto en la siguiente lección, porque: todo estamos llamados a servir a Dios, y si sólo estamos yendo a la iglesia y escuchando y no haciendo nada, de alguna manera, lentamente comenzamos a morir, y esto es lo que estamos viendo el día de hoy, porque ese establecimiento de iglesia no es capaz de hacer discípulos. 

1.14. Sacando el sistema de nosotros. 

Torben comparte un testimonio de su propia vida: “Yo fui salvo en una de esas cajas. Entré a la iglesia, y miré a mi alrededor, y pensé que así era como se veía la vida cristiana normal, y como muchos otros tienen un deseo y anhelan servir a Dios, yo dije, bueno ¿cómo puedo servir a Dios? Y estaba mirando a mi alrededor, pensando ¿cómo puedo servir a Dios?  A ver, no sé cantar, no puedo ser parte del grupo de alabanza porque no puedo entonar ni una nota en mi vida. Pues bien, entonces quiero predicar, pero no puedo hacer eso porque alguien más ya se encarga de eso. Así que volví una especie de portero, y ayudaba con cosas prácticas. No estaba tan mal,  pero, recuerdo que después de haber hecho esto durante algunos años, surgió un anhelo de querer más. Otra vez, quería a predicar porque era la única cosa que veía que se hacía en el interior de esa iglesia, y lo podía hacer. Así que le dije a mi amigo, ¿cómo puedo llegar a predicar, y me dijo que podía empezar por la escuela dominical. Después de algunos años, podría llegar a ser un líder de jóvenes. Después de algunos años como líder de jóvenes, podría  hablar un domingo al año. Mi amigo me dijo eso, y yo conté con mi mano, y me di cuenta de que si hacía todo eso de acuerdo a este sistema, de alguna manera me iba tomar cinco años tener la oportunidad de hablar un domingo una vez al año.  Y de alguna manera, eso me abrió los ojos porque de pronto miré a mi alrededor y me quedé muy sorprendido porque allí habían muchas personas que habían estado en la escuela bíblica, que conocía acerca de Dios, pero ¿dónde estaba la vida? Todo lo que hacían era llegar y sentarse, y no servían, y no pasaba nada". 

Y me di cuenta de que había algo mal allí, y a causa de ello mi esposa y yo nos fuimos a otro pueblo para ayudar a otras personas a construir una iglesia. Y en ese momento éramos jóvenes, teníamos mucho entusiasmo, no había nadie por encima de nosotros, así que eramos libres para hacer exactamente lo que queríamos hacer, y recuerdo también sentir, “Ahora sí somos libres. ¡Sí!” Y recuerdo que íbamos a tener nuestra primera reunión de planificación dominical, y dijimos, ‘¿qué haremos?’ Tú vas a predicar , ¡Oh, va estar muy bien!’, Yo voy a dirigir una reunión, ‘¡Sí!' '¡Muy bien', Pero también queremos recoger las ofrendas. ‘Sí pero no solo podemos quedarnos las ofrendas y luego predicar, no’. ‘¿Y si yo les doy la bienvenida y se tocan algunas canciones y luego damos información, y luego pasamos a las ofrendas, y luego se tocan otras canciones y luego predicas?’ '¡Sí! ¡Vamos a hacerle así!’ Y de alguna manera, yo estaba muy feliz así, hasta miré el papel, y vi que esto no es muy diferente. De hecho esto era exactamente de lo que habíamos salido. Y eso es lo que de alguna manera tenemos que entender. Yo dejé algo porque quería hacer discípulos, quería cambiarlo, pero una cosa fue salir de lo viejo y otra cosa fue conseguir que lo viejo saliera de mí. Como Moisés: no fue difícil para él sacar a los israelitas de Egipto; lo que fue difícil fue sacar a Egipto de ellos. 

Ellos siempre miraban hacia atrás a Egipto, y en mi caso, yo fui salvo y llegamos a la iglesia y cuando la dejé, poco tiempo después quería construir algo nuevo, quería hacer discípulos, pero lo que pasó fue que acabé haciendo lo que viejo. Una vez más terminó teniendo una reunión Domingo, donde teníamos como algunas canciones de bienvenida, información, más canciones, entonces la predicación, y luego un poco de comunión. Y todo esto se veía exactamente igual al lugar de donde yo había salido. Se veía muy distante de lo que leemos en la primera iglesia. Ellos no tenían un orden así, pero ahora después de muchos años en Dinamarca, yo seguía ese orden. ¿Por qué? Por mis antecedentes en la Iglesia, por causa de la Iglesia Católica, a la cual, de alguna manera se le ha seguido, y de alguna manera ha continuado, hasta que todos somos parte de esa tradición.

Y mi historia es que nosotros salimos de ese lugar y nos fuimos a otro lugar, pero en cada planificación para la iglesia, cada vez que aprendía un poco más, no era fácil salir de esa caja para romper con la tradición, pero al final Dios me dio un sueño y experimenté la libertad, y cuando experimenté la libertad muchas cosas cambiaron.

Y sólo quiero decir que nos mudamos a otra ciudad y lo que pasó fue que allí Dios de alguna manera nos llevó en medio de un desierto. Perdimos nuestra casa, perdimos nuestro dinero, mi esposa enfermó en esa época y yacía en cama, y yo me quería morir. Cuatro años antes o algo así yo estaba dispuesto a morir porque le estaba diciendo a Dios, ¿dónde estás? Perdimos todo en esa época. Pero cuando perdimos todo, encontramos a Jesús, y yo tuve un periodo de dos años o un año y medio en el que yo no fui parte de ninguna iglesia así que estaba viendo todo desde afuera, y cuando lo vi todo desde afuera, de repente empecé a ver cosas de una nueva manera. Fue como si me hubiese quitado las anteojos de sol y entonces vi las cosas de una manera nueva y se formó una nueva vida en mí, y puedo dar un testimonio de ello.

Yo estuve ayunando en una ocasión como cuarenta días. En ese período, un día Dios me habló y me dijo: ‘Torben, ve a Nat Scow’. Nat Scow es una ciudad en el otro lado de Dinamarca pero yo sólo sabía que había sido Dios, y me fui a casa llorando: 'Oh, vamos a Nat Scow’, y esto fue muy  fuerte para mí y nos fuimos a Nat Scow. Y llegué allí y dije, ‘Dios, ya estoy aquí. ¿Qué quieres que haga’. Y yo estuve caminando y orando por algunos días y esperando en Dios, y luego, un domingo, había una pequeña Iglesia Bautista, y hablé allí; porque tengo un amigo que es pastor allí, y se acercó a mí un joven, y oré por él. Y él tenía un problema en la rodilla e iba a ser operado la semana siguiente. Pero Dios le sanó y pudo caminar subiendo y bajando las escaleras sin ningún problema. Así que después de irse, él dijo: ‘Tom, necesito hablar contigo’. Y yo dije ‘Sí, dime’. Y el dijo: ‘¿Cuándo te habló Dios acerca de venir a Nat Scow?’  Y yo lo miré y le dije: ‘La primera tarde después de haber estado orando en el campo, a las tres. ¿Porqué?’. Y él me dijo: ‘Torben; esto es sorprendente. Encontré con tu sitio electrónico el lunes y también había estuve orando a Dios el lunes, el martes y el miércoles, pidiéndole: Dios, envía a Torben a Nat Scow.. para que puede orar por mí y yo pueda ser sanado’.”. Y yo estaba como atónito. Cuando escuché eso, yo estaba como diciendo, ‘Wooow! Estoy aquí en el otro lado de Dinamarca, orando. Dios me habló diciéndome que fuera para allá, y yo fui para llá, porque este joven había estado orando y él fue sanado’. Y le dije a mi esposa de regreso a casa, ‘¡Esto es lo que queremos! ¡A esta vida nos está guiando el Espíritu!’.  

Ahora tenemos cientos de testimonies como estos, de cómo el Espíritu Santo está dirigiendo, guiándonos cada día de esta vida. Porque, cuando comencé a romper con esas cajas de tradición, de pronto pude ver quién era yo. Era un sacerdote lleno del Espíritu Santo. Era un templo de Dios. Dios puede usarme en mi vida diaria y me ayudó a regresar al Libro de los Hechos, y cada persona con la que he estado trabajando y entrenando desde entonces, y compartiendo esta enseñanza, han experimentado lo mismo cuando rompen con esas tradiciones y esa mentalidad. De pronto empiezan a experimentar la vida que leemos en el Libro de los Hechos, y esta es mi enseñanza. Mucho de mi enseñanza llegó a partir de ese periodo en el que caminamos por ese desierto y vimos cosas de una nueva manera y rompimos con esas tradiciones. 

Y quiero decir que desde el comienzo me amo a la iglesia. No estoy en contra de la iglesia, sino que quiero ver una Reforma. Y como al igual que Lutero con la Iglesia Católica, cuando Lutero comenzó a reformar la Iglesia Católica decían que Martin Lutero había sido enviado por Satanás para destruir la iglesia, pero hoy sabemos no fue enviado para destruir la iglesia sino que él sólo quería verla reformada. Yo tampoco estoy en contra de la iglesia, yo quiero ver la iglesia reformada, pero mi percepción acerca de la iglesia es muy diferente a otros puntos de vista de la iglesia. 

Yo he hablando en muchas iglesias hoy en día, pentecostales, bautistas, y en diferentes tipos de establecimientos, y puedo ir a hablar allí y de alguna manera respetarlos, pero creo que si realmente queremos ser eficaces en hacer discípulos tenemos que ver desde lo primero y las fundaciones que tenemos; tenemos que cambiar la base de muchas iglesias porque uno no ve si una iglesia es saludable por la cantidad de dinero que tiene; uno no ve lo bueno que es una iglesia por el número de miembros que tiene, o por el número de personas que vienen el domingo; uno no lo ve por el número de actividades que hay en la iglesia, y, especialmente, como se ha visto antes, uno no lo ve en base a lo que está ocurriendo el domingo, porque el domingo todo el mundo está sonriendo y luce bien. Pero no: si se quiere ver si algo es bueno y saludable se ve en base a sus frutos. ¿Están haciendo discípulos para que las personas amen a Jesús y le sigan y obedezcan Su palabra en los hechos? ¿Obedecen a Sus palabras? Estamos hablando de una vida con Jesús, no sólo de ir la mañana del domingo pero no el lunes, martes, miércoles, jueves y así sucesivamente.

Así que, si queremos ver si una iglesia es una buena iglesia ve a ver lo que la gente hace el viernes, ve a ver lo que los jóvenes hacen en la noche del viernes, las cosas que los adultos hablan el miércoles por la tarde, lo que hace la gente hace cuando está junta. ¿Es Jesús, la Palabra de Dios, lo que está saliendo de sus bocas, o son bromas malas?

Yo soy muy atrevido en lo que estoy haciendo porque veo sus frutos. La gente cada vez más se está volviendo discípulos de Jesús y la gente está creciendo y yo quiero ver una Reforma en esto, y creo que también muchos sacerdotes o pastores quieren ver una reforma, porque he conocido a muchos predicadores que de alguna manera mueren dentro de ese sistema. Comienzan en él por su deseo de hacer seguidores, pero terminan con una reunión de domingo, una reunión de domingo, una reunión de miércoles, una reunión de domingo, y así sucesivamente, y la vida se les va, y la gente no crece más, y de alguna manera como que se les quita la vida. Yo mismo he sido un predicador en la forma tradicional también, y mi vida se estaba yendo de mí: fue muy duro. Pero ahora sé que hay que cambiar la manera en la que ocurre un montón de cosas pasan y tengo un libro acerca de ello. Se llama “The Last Reformation” (‘La Reforma Final’) y se puede ver en el sitio web homónimo y si realmente quieren más detalles le sugiero a la gente leer ese libro

1.15. ¿Un falso reavivamiento o un verdadero reavivamiento?

Si hablamos de estas cuestiones, el problema no es sólo el establecimiento. La pregunta es: ¿Por qué hacemos lo que estamos haciendo? El problema por supuesto también es nuestra teología, porque vemos que la Iglesia Católica tiene una teología en la que perdieron muchas cosas y después vino la justificación por la fe y el bautismo de los creyentes, la santificación, el bautismo con el Espíritu Santo, y así sucesivamente, pero Dios no ha creado la verdad para que la gente se siente en una caja con la verdad, y muchos hoy en día, especialmente en un país luterano como Dinamarca, creen que son Luteranos y dicen, “Oh, no necesitamos el Espíritu Santo porque tenemos todo en la Iglesia Luterana”, pero no es así, porque todo lo que es de Dios es una verdad. No estoy diciendo que la última es la mejor, porque la iglesia Bautista realmente puede aprender algo de la metodista cuando se trata de la santificación por fe y santidad. Así que yo no digo que una sea mejor que otra: no. Yo creo que lo que vamos a ver es cada verdad de alguna manera se va a reunir, pero no va a reunirse por medio de estas grandes denominaciones que se unen como una. No, porque no se puede hacer eso. Así que, lo que estamos viendo hoy en día, de alguna manera es un falso avivamiento que sucede donde muchas de las iglesias se están inclinando hacia la Iglesia católica de nuevo, y me sorprende ver cómo un predicador Pentecostal se inclina de pronto hacia la Iglesia Católica y hacia ese período y sacerdote.

No regresemos a esas tradiciones. Vayamos de nuevo a la Biblia, al Libro de los Hechos, en lugar de eso. El ecumenismo que se inclina hacia la Iglesia Católica es un falso avivamiento que está sucediendo ahora mismo.

El verdadero reavivamiento es aquél en que la gente se sale de eso y las cajas se traen abajo. Sólo entonces podremos estar unidos como un Cuerpo. Si te reúnes con la gente en la calle o en sus casas no hay una sola etiqueta en su frente que diga ‘pentecostal’ o ‘bautista’. No. Solo eres un discípulo de Jesús. Creo que esto es lo que Dios quiere que hagamos. Unirnos como un solo pueblo para que podamos aprender todo de la manera correcta, porque puede que alguno tenga alguna verdad, pero si esa persona solo tiene esa verdad solamente, si la otra verdad, se equivocan. Es como esto: sí, eres justificado por medio de la fe, pero Jesús no dijo que fuéramos y justificáramos a la gente. No. Él dijo, ‘vayan y busque a gente que se hagan Mis discípulos para que me obedezcan’. Y para obedecer a Jesús necesitamos enterrar la vida vieja. También necesitamos vivir una vida santa. Necesitamos enfocarnos en la vida eterna. Necesitamos el Espíritu Santo. Necesitamos el don cuando se trata de ser un discípulos y seguir a Jesús.

1.15. Leyendo a través de anteojos religiosos

Tomemos como un ejemplo la teología; lo incorrecta que es. Porque, si uno tomara a un niño de diez niños y le diera una Biblia y le pidiera a esos diez niños que leyeran los Evangelios y el Libro de los Hechos, y luego les preguntara cuando debe bautizarse una persona. ¿El primer domingo después de convertirse, después de un mes, cada vez que reciben una enseñanza en una nueva iglesia, o después de muchos años cuando sientan listos para ser bautizados?

Si esos niños de alguna manera hubiesen leído el Libro de los Hechos, verían a uno y le dirían que  nada de esto, sino que de inmediato, el mismo día. ¿Por qué? porque eso es demasiado claro allí. Es tan claro que diez niños de diez años de edad lo podrían ver: que en el libro de los Hechos, todo el mundo que viene a la fe se bautizó ese mismo día; que todos, absolutamente todos se arrepintieron y fueron bautizados y recibieron el Espíritu Santo. Fue el comienzo en ese momento y sería demasiado claro para los diez niños.

Pero si yo traigo a cinco personas muy sabiondas de cada denominación, que puedan leer griego en hebreo, y que han estado estudiando teología durante muchos años, y les hago la misma pregunta: ¿Cuándo debe bautizarse una persona?, van a darme cinco respuestas absolutamente diferentes dependiendo de donde han estado estudiando, y ninguna de las respuestas será la verdad, porque ¿Quién de ellos está bautizando personas el mismo día? Ninguno de ellos ¿Por qué? Porque eso no encaja en ninguna de sus cajas, de manera que de alguna manera le hemos quitado el poder a la palabra de Dios por causa de nuestra religión y de nuestras tradiciones.

Porque en cierta denominación de la iglesia, no encajan en la caja la de bautizar a las personas el mismo día, porque queremos que eso pase en una iglesia, en una reunión y que esté organizado, y debido a ello, estamos perdiendo poder, estamos perdiendo vida. Pero Dios no confirma nuestras tradiciones, Él confirma Su palabra y por eso tenemos el testimonio de gente con experiencia en la que dicen que ese mismo día el Espíritu Santo se derramó sobre ellas y la gente a su alrededor empezó a hablar en lenguas, sin que nadie hubiese orado por ellos, por qué a Dios le agrada. Dios ama Su palabra. Dios ama cuando obedecemos y lo honramos y hacemos lo que Él nos ha llamado a hacer, y no lo que nuestra tradición nos dice que hagamos.

Así que veríamos que esas grandes personas inteligentes que saben leer en griego y hebreo no pueden ver lo que la Palabra está diciendo, pero diez niños podrían verlo. A menudo creemos que todo se es acerca de tradiciones, acerca de conocimientos, acerca de enseñanza, y mucha gente va a iglesias en todo el mundo hoy en día pensando: ‘Si quiero adorar o servir a Dios, sólo necesito ir a una escuela bíblica”. ¡No es así! Para ser sinceros, ¡no es así! En el Libro de los Hechos, ¿fueron ellos a una escuela bíblica? ¡No! ¿Conocían ellos a Jesús? ¡Sí! ¿Tenían un montón de conocimientos? ¡Sí!, pero eso era porque ellos estaban en comunión con Jesús, no porque hubiesen tenido un estudio de escuela bíblica. No decimos que una escuela bíblica sea necesariamente mala, pero el problema con la escuela bíblica es cuando ha terminado, lees la Biblia con unos lentes diferentes. 

Por ejemplo, si uno encontrara a una persona que ha estado estudiando teología, uno podría casi decir lo que esta persona cree sin hablar con él. Sólo hay que saber dónde ha estado estudiando.  Si ha estado estudiando en la Iglesia Luterana, creerá esto y aquello. Si fue en una Iglesia Metodista, entonces cree esto y aquello. Si fue en una Iglesia Bautista, crees en esto y no cree en aquello.

¿Se dan cuenta? De alguna manera, cuando supimos de Jesús, allí crecimos, y crecimos, y vamos creciendo en torno a la denominación de una iglesia, y a menudo creemos que la forma en que crecimos es la única verdad o el único punto máximo porque todo lo que vemos se parece a lo que ellos hacen, y pensamos que lo que estamos haciendo es la verdad, y por supuesto, tenemos a gente inteligente en nuestro entorno, gente que conoce la Biblia mucho mejor que nosotros, así que por eso asumimos que ellos deben tener la verdad o decir la verdad, pero nos olvidamos de que todas las denominaciones tienen gente que conoce la Biblia y que todos ellos creen que lo que están haciendo es la verdad. Todo esto se debe a que leen a través de esas gafas.

Tenemos amigos que son del ministerio de Lutero, y son muy inteligentes en muchas cuestiones, pero cuando se trata del bautismo en agua, no pueden ver la verdad. Y si leyéramos lo que están diciendo y si estuvieran enseñando en una escuela y convirtiéramos el asunto en una materia que se debe aprobar, ellos obtendrían la nota más baja. ¿Por qué? Porque su teología es muy mala cuando se trata de eso. Tienen puntos muy fuertes en otras cuestiones, pero cuando se trata de eso, su teología es muy mala, y no lo pueden ver porque tienen puestos sus lentes luteranos o tienen miedo de ver, porque si de pronto pudieran ser capaces de verlo, tendrían, por ejemplo, que cambiar su postura sobre el bautismo de infantes y entonces perderían su trabajo, a sus amigos, su dinero, y perderían todo, porque de pronto ya no se encontrarían dentro de esa caja.

Y ese es el problema que a menudo nos esconden cuando se trata de la teología correcta y llegar a conocer bien a Dios: nuestras cajas. ¡Cuán frecuentemente vemos un problema con esas cajas! Lo vemos todo el tiempo. Un predicador cuando lee la Biblia dice, ‘Hey, soy bautista’, o cuando leen sobre el pentecostés dicen ‘Hey, soy pentecostal’. Lo que es más, muy a menudo, o mejor dicho, casi siempre, en el lugar donde llegaron a Jesús por primera vez, el lugar donde fueron salvos, es en el mismo lugar donde van a continuar el resto de su vida. Y piensan que son muy afortunados por haber en la Iglesia o Denominación correcta que tiene la verdad y sólo la verdad.

No creemos que ningún ser humano tenga la verdad solamente como una persona. Creemos que de alguna manera debemos conseguir algo de la verdad de cada cual de ellos antes de que podamos tener la verdad. Así que, queremos dejar claro que no se trata de teología. Se trata de quitarse los anteojos, las gafas o lentes. No queremos discutir de teología con la gente, porque hemos hecho eso antes y ahora no queremos gastar mucho tiempo en eso. Queremos el tiempo para entrenar a discípulos de Jesús y compartir enseñanzas como estas para que la gente pueda quitarse los lentes de encima y sólo empezar a leer por sí mismos de la manera en que el Espíritu Santo les enseñe. Cuando la gente hace esto, ¡de pronto pueden ver con claridad! Cosas qu no habían visto antes. 

El sistema católico debe caer por completo y debemos dejar que Dios nos reúna a todos juntos  antes de Jesús regrese otra vez. Esta reunión la concebimos como La Reforma Final, y es el título del libro de Torben Sondergaard, así como el nombre de su sitio web.
Cremos que estamos de pie frente a La Reforma Final. En los últimos años, Dios ha estado construyendo Su iglesia y Él quiere que se quite los lentes religiosos. Él quiere que quitemos nuestros fundamentos equivocados y volvamos a la vida simple y de gran alcance que leemos en el Libro de los Hechos.

Aquella familia que vino de Holanda quería aprender de alguna forma a sanar a los enfermos y a ellos no se les dio mucha enseñanza. Tan solo tomaron una taza de café con Torben, hablaron de Jesús, y un montón de cosas distintas, y luego fueron a la calle, al igual que muchas otras personas, y en veinte minutos habían orado por enfermos que lograron ser sanados en cuarenta minutos. No fueron necesarios kilos de enseñanza, porque si de alguna manera se muestra la vida de la manera práctica en la manera en que Jesús lo hizo, podremos ser muy eficaces.

Esto es lo que queremos ayudarte a encontrar durante esta escuela bíblica las próximas 19 lecciones. De alguna manera iremos de regreso a esto, paso a paso, a la vida que se lee en el Libro de los Hechos. Sabemos que habrá muchas preguntas: ‘¿qué pasa con esto? ¿y qué vamos a hacer con aquello?’ o ‘¿qué pasa con esto otro?’  Queremos pedirte que 'te relajes' y vayas un paso a la vez y pronto lo vas a comprender mejor.

Pero lo que yo queremos que hagas ahora antes de que tomar la siguiente lección es que tomes la Biblia en el Libro de los Hechos y enseguida empieces a leer el Libro de los Hechos, desde el principio. Y cuando leas el libro de los Hechos, ve a esa iglesia desde adentro, y dite a ti mismo: "Así se ve una vida cristiana normal!" ¡Esta es la vida cristiana normal! Lo que leemos en el Libro de los Hechos. Comprende que eso es la vida cristiana normal y de alguna manera trata de olvidar por un momento el establecimiento en el que estás. Trata de olvidar lo que ves alrededor de ti y no pienses que lo de alrededor es normal. La Palabra de Dios es la vida cristiana normal. Así que toma el Libro de los Hechos y si quieres más información puede buscar el libro The Last Reformation de Torben Sondergaard en Amazon o accesar libremente a la página de internet en español ‘La Última Reforma’. Creemos que puede ser de gran bendición para ti.

Creemos que será bueno si lees mientras llega a ti la siguiente lección de esta escuela bíblica online. En la próxima lección se hablará un poco más sobre el sistema y sobre el sacerdocio de todos los creyentes. Se te ayudará a crear una plataforma en tu vida donde puedas crecer porque, lamentablemente en el Occidente del día de hoy hemos construido un cristianismo donde todo se trata de adquirir conocimiento, pero no se trata del conocimiento: se trata de saber y hacer.

A menudo pensamos que sólo necesitamos más teología, que sólo necesitamos ir a la escuela bíblica, o que necesitamos más educación, pero si nos fijamos en muchas personas que han estado estudiando teología tal vez durante muchos años más, veremos que en ocasiones entre más estudiamos teología, menos útiles se hacen para el reino de Dios a la hora de vivir el crecimiento, echar fuera demonios, sanar enfermos, ser guiados por Dios y dirigidos por el Espíritu Santo. Eso se debe a que la teología de alguna manera ha tomado el lugar de la simple obediencia práctica a la Palabra de Dios. Pero lo que hizo esa pareja de Holanda fue muy radical para reformar sus vidas. Esto es muy maravilloso, y a la ves es muy simple. No se trata de nada cosa nueva sino sólo de hacer lo que dijo Jesús en Lucas 10:8: ‘Vayan, sanen a los enfermos y prediquen el Evangelio’. Así que hagámoslo. No construyamos una teología a partir de estas cosas. En vez de eso, tan sólo hagámoslo.

Sabemos que para que tú y yo lo hagamos necesitamos una plataforma, necesitamos entender que Jesús quiere ser parte de nuestra vida diaria, sí. Y estudiaremos al respecto la siguiente lección. Que Dios te bendiga.