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viernes, 6 de agosto de 2021

¿Cómo explico, como cristiano, la pandemia del covid?

Recientemente, editaba un artículo que publiqué en 2015, titulado "¿Por qué enferman los cristianos? ¿y cómo sanar?" , que comprende un estudio bíblico y perspectivas de médicos sobre el origen de las enfermedades en relación a la Biblia, y habla de cómo encontrar la solución o la sanidad a las mismas, cuando me di cuenta de un comentario de una lectora que amablemente me preguntaba:

"¿Cómo explica esta pandemia y el tema de covid? Al principio la gente no creía, pero la realidad es que hay muchos cristianos que se han contagiado incluso algunos han partido con el Señor... Hay cristianos trabajadores de salud que han fallecido también".

Pues, bien, este tratado será mi respuesta a este comentario, y primero que nada, quiero decir que lamento las pérdidas humanas y expreso mi profundo pésame a las familias de cualquier lector, sea cristiano o no, que hayan perdido miembros o seres queridos en la pandemia. Un par de cercanos míos también fallecieron y sé que es duro pero quiero decirles que hay consolación en Dios, y su palabra nos da las respuestas .

Antes de eso, si tú aún no tienes una relación con Jesús o tienes dudas acerca de Dios, pero quieres saber más o conocer cómo puedes estar seguro de ir con Dios, he preparado el artículo: "¿Te estás preparando para lo que viene?" para explicarte el plan de Dios en el contexto de la pandemia. Asimismo, debes saber que, a pesar de lo que hayas pasado o estés pasando, Dios tiene un propósito para tu vida. 

Sin más como preámbulo, te comparto mi punto de vista.

La naturaleza o el génesis del covid

Respecto a la cuestión del origen o naturaleza del covid, y otras pandemias, comenté que hay enfermedades de las cuales, ni la ciencia, ni la teología, ni la experiencia han dado a conocer una respuesta de su causa específica todavía, porque nunca hemos sabido (ni sabemos) todo de todo. En los últimos días, la ciencia va a avanzar mucho pero nunca lo sabrá todo. Por supuesto, el conocimiento biológico y científico avanza, y se dice oficialmente que proviene de patógenos provenientes de animales (probablemente murciélagos) o alguna especie, mientras que otros apoyan la teorías conspirativas, diciendo que quizá fue un invento de laboratorio o algún gobierno para reducir la población.

Ciertamente no todos estaremos de acuerdo, pero independiente de tu postura, eso no resuelve la pregunta sobre el origen en términos teológicos de las infecciones respiratorias en general. Aunque probaras que el covid emergió en un mercado de China, o aunque digas que se creó por el hombre, estamos preguntando porqué resolver la pregunta sobre porqué existen los patógenos o las epidemias infecciosas en primer lugar, y por eso busco desarrollar más este tema. 

Quiero invitarte a que consideres que la Biblia menciona, por ejemplo, la existencia de enfermedades infecciosas causadas por micro-organismos o bacterias (la lepra y las infecciones son descritas en Levíticos y en otras partes de la Biblia), y se menciona también la existencia de plagas, hongos o pestes. Aunque no se especificaba que eran organismos diminutos las que la causaban (cosa que no se descubrió sino hasta el siglo XVII por el científico cristiano Anton Van Leeuenhoek a través de un microscopio), no obstante sí se mencionaban esos males comúnmente. 

Sabemos que muchas bacterias y microbiota juegan un papel benéfico dentro y fuera de nuestros cuerpos, y en la naturaleza en general, pero de todos los microorganismos existentes, solamente un porcentaje pequeño se consideran agente patógenos (es decir, causantes de enfermedades). Nos referimos a bacterias maléficas, parásitos, hongos patológicos y/o virus infecciosos (aunque los médicos se debaten si los virus son organismos vivos, o no, se les suele clasificar dentro de la misma categoría).  

No obstante, una hipótesis teológica (de interpretación) que se poco se ha postulado es que los virus y agentes patógenos sean considerados son lo mismo, similares a, o influidos por lo que los hombres de la antigüedad y la Biblia llamaban demonios. El artículo de Jonathan Wright, M.D. llamado "Demonología and Bacteriología en la Medicina", publicado en 1917 en la revista The Scientific Monthly Vol. 4, No. 6 sugería esta hipótesis que creo que es digna de considerarse. 

Jesucristo dijo a sus discípulos en Mateo 18:10, "Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, echen fuera a los demonios. De gracia recibieron, dad de gracia", y este es el versículo que más de cerca habla al mismo tiempo de lepra y de los demonios, ideas separadas por una sala coma, que podría ser explicativa, y no de enlistado. 

Más de una vez se ha dicho en estudios etimológicos que el término "lepra" en la antigüedad no sólo se aplicaba a la enfermedad causada por el bacilo Mycrobacterium leprae, sino a las enfermedades dermatológicas o infecciones cutáneas en general, mismas que hoy en día sabemos tienen un componente de afección inmutaria y a menudo se relacionan con bacterias. ¿Quizá se hablaba de "lepra" (como sinónimo de "infección") cuando se habla de echar fuera demonios porque las cosas van de la mano? Es una interpretación muy particular, pero el ensayo de Philip Ball, titulado "Small things" en Aeon, hace una recopilación de paralelismos en la historia que exploraron la consideración de la idea del "infra-mundo" en relación a un "infra-tamaño", idea que se llegó a discutir por el mismísimo William Thomson (Lord Kelvin), James Clerk Maxwell, y hasta por Daniel Defoe, aunque en contextos distintos. Otro autor llamado Areon Potter en su libro "From Darkness to Light: Demonic Oppression and the Christian" también estudia el tema de manera más profunda

El artículo que comparto es muy interesante, y quizá lo traduzca del inglés en otra ocasión, pero lo que quiero que consideren es que la medicina moderna con el advenimiento de la microbiología, y tras los descubrimientos de Louis Pasteur (quien, por cierto, también era creyente) ha tenido un sesgo por descartar hablar acerca de demonios, mientras que muchos téologos hoy dejan de lado el asunto bacteriano o "viruliento" de la enfermedad, cuando quizá estemos hablando de un fenómeno que tiene paralelismos terminológicos que se abordan solamente desde dos puntos de vista distintos, pero tratan un mismo asunto. 

Jesucristo habló acerca de demonios en relación a enfermedades en numerosísimas ocasiones a través de los evangelios, pero la iglesia moderna habla generalmente poco acerca de ellos. Sin embargo, ¿será posible que los virus son causados por una clase de demonios, o son en sí mismos una clase de demonios, o huestes que ahora dañan al hombre y a los animales como resultado de la caída original dell pecado? No lo sabemos a ciencia cierta aunque se sugiere esta idea porque (después de todo, los demonios eran llamados "espíritus inmundos" y criaturas malignas que los antiguos pensaban que podían andar rondando en partes de la tierra: en el suelo, en los animales, en los árboles, y en las personas (entre otras). El evangelio de Mateo 8:30-33 habla de demonios que fueron echados a los cerdos, por ejemplo.

La palabra demonio proviene del término "daimōn" (δαίμων) del griego antiguo,  que según Merriam Webster a su vez proviene de "daiesthai" que significa "dividir" o "distribuir". Los agentes patógenos hacen esto: se dividen, dividen células, se distribuyen en el cuerpo, causando enfermedades. Hay más paralelismos de los que pensamos: un demonio en las Escrituras es una especie de ser que habita en un lugar que no podemos ver a simple vista, y son espíritus malignos que afligen de diversos males y causan males. Jesús, el doctor de doctores, liberaba a sus víctimas y los echaba fuera evitando que volvieran, con la medicina de la fe y el poder de Su nombre.

Ahora bien, el coronavirus es una enfermedad infecciosa causada por un virus. Pero ¿qué es un virus? Como dije, hasta el día de hoy la comunidad científica tampoco se pone de acuerdo en cuanto a si es un ser vivo; hay un debate abierto, y no hay una opinión consensuada entre médicos, pero podría tratarse de algo más que relacionado. En Job 2:7, se relata cómo Satanás, con permiso de Dios, "hirió a Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la coronilla de su cabeza". Hoy se sabe que la sarna es causada por diminutos parásitos clasificados como "sarcoptes scabiei", pero lo que el relato bíblico nos muestra es que esa enfermedad cayó sobre Job, no por voluntad, pero con permiso de Dios. 

Incluso si los agentes patógenos no fuesen demonios, al menos la Biblia nos da pistas de que al menos son influidos, movidos o dirigidos por el reino de las tinieblas. "Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza" (Efesios 6:12-13).

¿Quizo Dios la pandemia, o sólo la permitió? ¿y porqué?

También los teólogos están divididos en cuanto a esta interpretación. ¿Fue esta pandemia del Covid causada por Dios y usó él al diablo como su instrumento de castigo, o fue solamente permitida por Dios y se origina en la voluntad del diablo? (hablamos de dos enfoques posibles). Unos niegan una postura, otros la afirman. 

Como ejemplos, el pastor calvinista John Piper en su libro “Coronavirus y Cristo” fundamente asevera que el coronavirus fue enviado por Dios, una idea que a muchos les parece difícil de aceptar.  Por su lado, el apologista John Lennox, en su libro "¿Dónde está Dios en un mundo con coronavirus?", atribuye el coronavirus al sistema natural de cosas caídas y expresa que Dios no es el autor del mal, implicando que, aunque profetizada, no fue causada por él. Lo que sabemos es que Dios no desea la muerte del malvado, pero aún así a veces Él la ordena cuando "ya fue suficiente". 

Yo personalmente me inclino a creer que ambas interpretaciones en mayor o menor medida, y déjame explicar de qué forma: El Covid es sin duda una calamidad tremenda, lo sé, y lamento mucho toda la gente que ha muerto o sufrido por causa de ella. Pero nos enfrentamos a la pregunta esencial de la existencia de mal, y hay varias clases del mal: 1) el mal moral, 2) el mal natural, y 3) el mal que es castigo por el pecado. El mal moral (la maldad, la impiedad, la iniquidad) no es causada por Dios, sino por el diablo, el maligno, los demonios, y, por su puesto, el ser humano. 

El mal moral es la injusticia, y la injusticia misma causa sufrimiento y dolor en el mundo cuando el hombre la comete; y de principio a fin de la Biblia el Dios de la Biblia está en contra de la maldad moral, contra toda la injusticia, independientemente de quién la causa, porque Él no hace acepción de personas. 

Por otra parte, el mal natural es el que vemos como consecuencia de desastres naturales: terremotos, huracanes, inundaciones, etc. Yo sí creo que Dios está en control de todo en la naturaleza (tesis principalmente afirmada en los Salmos), aunque exploro el tema más a fondo en mi artículo "¿Por qué tiembla la Tierra?". La percepción moderna es que mucho de esto es causado por el calentamiento global, una destrucción de la Tierra causada por el hombre. Pues bien, aunque sí creo que existe el calentamiento global, y estoy en contra de que el hombre destruya la Tierra, pienso que a pesar de todo la naturaleza obedece la voluntad de Dios. Reconozco que en ocasiones la naturaleza se puede revelar o verse afectada, como cuando Jesús calmó la tormenta, pero en general creo que Dios la dirige. 

Hay teólogos que piensan que Dios creó a la naturaleza de forma mecánica y luego la dejó, como si le hubiera dado cuerda a un reloj, que ahora es un mecanismo que actúa sólo. La idea es que era una creación perfecta en su origen, y si ocurre algo malo con ella es porque está algo "averiada", y por eso ocurren las cosas malas en la naturaleza: desastres y enfermedades. Yo no encuentro sustento bíblico para esa postura, y aunque respeto a quienes así lo interpretan, creo que Dios sustenta el funcionamiento de todas las cosas, desde la formación de un feto en el vientre, hasta el movimiento de las estrellas. Sin embargo, lo que me parece claro es que la naturaleza no tiene voluntad, así que, o está descontrolada y sin dirección, o es un mecanismo con algunos "daños" no reparados aún, o hay una voluntad que lo mueve.

El tercer tipo de mal es el que consiste en castigo del pecado. A casi nadie le gusta ser castigado, por eso es que se siente mal. Pero cuando otros nos han causado un mal, sentimos que el castigo es necesario: por ejemplo, un criminal que ha matado a un familiar tuyo. En mi artículo sobre el porqué de la enfermedad, mencionaba el punto 2, que creo es la respuesta principal a esta pregunta. Yo menciono cómo sí creo que es claro que Dios puede enviar males (incluyendo enfermedades) como castigo al pecado. Hay gente que dice que Dios no castiga, pero es claro que no han leído la Biblia, o no conocen a Dios. ¿Qué pensarían de un juez que no castiga? ¿o de un sistema de justicia que deja afuera a los criminales? ¿o de una institución donde no se pone límites a nadie y todos los malechores pueden hacer lo que se les de la gana para siempre y por siempre? ¿Sería justo? No verdad.

Por una parte, la Biblia nos dice que nada escapa de la voluntad de Dios: "Si se toca la trompeta en la ciudad, ¿no temblará el pueblo? Si sucede una calamidad en la ciudad, ¿no la ha causado el SEÑOR?" (Amós 3.6). De principio a fin en la Biblia (especialmente en el libro de Apocalipsis) vemos que Dios sí castiga, o castigará a los malvados, a veces en la Tierra, para darles tiempo de arrepentirse, y si no, en la siguiente vida, en el infierno, y luego en el lago de fuego. La severidad de su castigo para quienes persisten en hacer maldad y no quieren arrepentirse es infalible. A veces toma más tiempo, a veces es en mayor o menor medida, pero siempre llega. 

Pregunten a los de Sodoma y Gomorra, a las ciudades de gigantes antiguos, y a los enemigos de Israel que Dios mandaba aniquilar. "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad" (Romanos 1:18). La ira de Dios, que es el mal enviado por el castigo del pecado que se ha cometido, es al final de los tiempos, buena, porque es justa: es como la sentencia de un juez justo en un sistema de justicia. Es dolorosa para muchos, para la familia, y para las víctimas, pero por todas las cosas (incluso la muerte, incluso una pandemia) resultará para bien de aquellos que aman a Dios y son llamados conforme a su propósito (Romanos 8:28). 

La Biblia también nos dice que Dios castiga a sus hijos, pero esto es para corrección, porque los ama. "Porque Dios corrige y castiga a todo aquel que ama y que considera su hijo" (Hebreos 12:6-11). Dios también es misericordioso y busca que los suyos reconozcan lo que estaban haciendo mal, se aparten del mal, se forme su carácter, y aprendan a poner su confianza plena en Él. El alfarero moldea a su vasija, el herrero pule su instrumento, el fundidor purifica a su plata, y el oro es pasado a veces por fuego para que salgan sus impurezas. Hay a veces pruebas y enseñanzas que nos hacen mejores personas, o nos obligan a poner nuestros asuntos en orden y estar preparados para lo que venga.

Finalmente, la Biblia también enseña que en algunas ocasiones, sus hijos son heridos, sí. El mejor ejemplo es el caso de Jesucristo, que llevó sobre sí mismo todas nuestras enfermedades en la cruz, y también el caso de Job: Dios permitió que un mal (y una infección en todo el cuerpo) le ocurriera en su soberanía, y no había ningún motivo de castigo en contra de Job en absoluto, pero vaya que sí habría una gran enseñanza, para Él mismo, y para toda nuestra generación. Job llegó a sentir que Dios era ajeno a su sufrimiento o que Dios le estaba haciendo sufrir con gusto, pero terminó reconociendo que Dios estaba en control de todo, que su redentor vive y le restauraría, y que Dios sí tenía absoluto conocimiento, interés y también cuidado de Él, A PESAR de lo que le había ocurrido. Job termina diciendo "Hablaba lo que no entendía.... de oidas te había oido, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42). Job termina siendo completamente restaurado y sanado. 

A sus hijos, Dios les dice: "Yo sé los planes que tengo para ustedes”, declara el Señor, “planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza" (Jeremías 29:11). Este versículo, en contexto, es claramente una promesa firme para sus hijos, para quienes están de su lado. Todos los cristianos tendremos que sufrir en mayor o menor medida por causa del Evangelio, para que el mensaje del amor de Dios y las buenas nuevas de Cristo sean compartidas, para dar la luz en la oscuridad, pero debemos saber, reconocer y confiar al mismo tiempo que Él tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra para guardarnos sin caída en medio de todo.

¿Porqué entonces han enfermado creyentes y muerto creyentes?

Pues bien, que sea miembro de una iglesia cristiana o ser cristiano no me excluye de morir algún día. Todos tenemos que morir tarde o temprano, por una u otra razón, incluso los cristianos que son  parte del personal médico? ¿Porqué Pablo tuvo una debilidad física en sus ojos, a manera de prueba, por un tiempo (Gál. 4:13-14), cuando en otra ocasión Dios le había quitado las escamas de sus ojos? ¿Por que los primeros cristianos murieron perseguidos y crucificados, cuando Dios había salvado a los israelitas de sus persecutores de Egipto? ¿Por qué los cristianos del coliseo murieron devorados por leones, cuando Daniel fue salvado al caer en el foso de leones? ¿Por qué los traductores bíblicos y cristianos protestantes eran quemados en la hogera por la inquisición, cuando Dios había salvado a Sadrac, Miscah y Abednego?

No tenemos el control o el conocimiento de todo, y no he conocido a todos los creyentes que murieron, ni conocía sus corazones, ni sus pensamientos, ni su experiencia ni su proceso, pero una cosa sé: Dios tiene la vida de los suyos en sus manos y Él tiene buenos planes para sus hijos. Como está escrito: "Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven" (Ro. 14:8-10). No puedo afirmar porqué han muerto cristianos en medio de la pandemia, pero lo que sé es que Dios me llama a tener una fe inquebrantable e inamovible, y que Jesús me dice que Él es el mismo ayer, hoy y siempre, que nada es imposible para Él y que todo es posible para aquél que cree. Que Él prometió estar con sus seguidores todos los días, hasta el fin. Que cuando pasen por las aguas, Él estará con ellos, y cuando pasen por el fuego, éste no los quemará. Lo que sé es que aún con esos casos y eventos, y el caos que hay afuera, aún así podemos confiar en el poder de Dios de preservar nuestras vidas, porque Él tenía un plan perfecto para cada uno de sus mártires, y porque "estimada a los ojos del Señor es la muerte de sus santos" (Salmo 116:15). A veces, "perece el justo, y no hay quien eche de ver; y los misericordiosos son recogidos, y no hay quien entienda que delante de la aflicción es recogido el justo" (Isaías 57:1). Sabemos que aquél que esté con Cristo no verá la muerte y aunque esté muerto vivirá (Juan 11:25). Con todo, lo que sé es que Él tiene un plan perfecto para cada uno de sus hijos, y que incluso si algunos han perecido, su Palabra y su fidelidad no cambia. 

Desde que comenzó la pandemia, y antes de ella, yo he oído gente e incluso hermanos que han dicho que "ninguno de nosotros está exento", e incluso oí a un pastor decir que "ninguno de nosotros tiene la vida comprada". Pero a nosotros la Biblia nos dice, por el contrario, que hemos "sido comprado por precio" de sangre, por la mismísima sangre de Cristo (1 Corintios 6:20). Dios es fiel, poderoso y tiene en sus manos mi vida, su voluntad es más alta que la mía, y Él cumplirá su propósito en mí. Pero recordemos las palabras de Jesús al ciego: "Conforme a vuestra fe os sea hecho" (Mateo 9:29). ¿Porqué muchas veces limitamos a Dios, pensando que Él sólo quiere preservar nuestra alma y que sólo le importa nuestra salvación espiritual, cuando Él también dice que desea nuestra salud y que busca nuestra libertad de enfermedades y dolencias, porque Él ya las llevó en la cruz? ¿Porqué se nos olvida que la cultura de tener miedo no proviene de Dios, quien mas bien nos infunde un espíritu de aliento y de fe?

Muchas veces en la Biblia, incluso Jesucristo mismo, predijo que habría pestilencias y epidemias en los últimos días (Lc.21:11, Mt. 24:6-8), que sería duro, que habrían tribulaciones, y que habría aflicción; pero está escrito también que que si nos ponemos bajo la sombra de las alas del Altísimo, "El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora" (Salmos 91) y su Palabra no miente. Cuando estás con Dios, "Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará." (Salmo 91:7). Aunque estés en valle de sombra de muerte, no temerás mal alguno porque Él te guiará y te sustentará. Debemos saber que tenemos la victoria en Cristo, y que Dios es fiel para completar la obra que Él ha comenzado en cada uno de nosotros, y que nos puede, y nos quiere preservar como cuando salvó a los hebreos en Egipto de las 10 plagas, y los primogénitos de las casas de los hebreos tampoco murieron porque la sangre del cordero estaba en el atrio de sus puertas.  Por tanto, yo creo que quienes están en Cristo, Dios tiene el poder y la voluntad de hacernos permanecer sin caída, y que incluso "cuando el hombre cayere, no quedará postrado" (Salmos 37:24), y que estas señales seguirán a los creyentes: "tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos sanarán» (Marcos 16:18). "No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). 

martes, 7 de abril de 2020

¿Te estás preparando para lo que viene?

Nunca antes hubo un virus que afectara tanto la vida cotidia­na del mundo moderno como el llamado coronavirus. La pandemia se ha extendido con una rapidez extraordinaria, con más de 2 millones 840 mil infectados y alrededor de 200,000 muertos en el mundo en cerca de cinco meses, y los casos aún van en aumento. Cerca de la mitad de la población mundial está confinada en casa, millones se quedan sin empleo, los mercados internacionales colapsan y las economías del mundo están paralizadas. Según la ONU, es “la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial” y no sabemos cuando acabará.

El miedo al virus es evidente por las probabilidades de contraerlo al ser altamente contagioso y tener el potencial de ser mortal. Además, nuestra tendencia humana es temer a peligros desconocidos fuera de nuestro control y a sus posibles consecuencias. Los medios y redes sociales nos inundan con mensajes de temor y el desconocer la solución a un virus sin precedentes nos hace sentirnos vulnerables y expuestos a la amenaza. Los profesionales de la salud arriesgan sus vidas al trabajar pero aún no han hallado vacuna o medicina como cura definitiva. 

La peor epidemia de la historia

¿Qué dirías ahora si te ofrecen la cura gratuita para un mal que es aún más peligroso, más contagioso y más mortal que el Covid-19 o cualquier otra enfermedad conocida? Es un mal 100% letal que se ha propagado desde el principio de los tiempos aquí y en China y ha causado más daños que cualquier otra enfermedad, guerra o catástrofe en la historia. 

Muchos no reconocen que lo tienen, pero algunos de sus síntomas son los siguientes (¡toma nota de los que has tenido!): orgullo, egoísmo, indiferencia, holgazanería, envidia, arrogancia, avaricia, robos, engaños, chismes, prejuicios, mentiras, hipocresía, rebeldía, injusticias, cobardía, ira, insultos, enemistades, pleitos, peleas, agresiones, rencores, odio, parrandas, borracheras, adicciones, sensualidad, celos, inmoralidad sexual, fornicación, adulterio, homosexualidad, perversiones, incredulidad, idolatría, sectarismos, hechicería, asesinatos y muchas otras cosas similares (Apocalipsis 21:8; 22:15, 1 Corintios 6:9-10; Gálatas 5:20-21.) 

Ese mal es llamado «pecado» en la Biblia y no es otra cosa que la maldad del ser humano, la cual se opone al amor de Dios. Las consecuencias inmediatas del pecado son un dolor profundo en el alma, llanto, aflicción, falta de paz y sufrimiento en distintos grados. 
El pecado nunca fue parte del plan original de Dios, nuestro Creador, pues todo lo que Él hizo en el principio fue bueno (Génesis 1:31) y nos formó a su imagen y semejanza para vivir eternamente con el verdadero amor que proviene de Él (Génesis 1:26-27, Isaías 43:7; Efesios 1:6). La cuestión es que "Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" (Eclesiastés 7:29). Dios nos dio la libertad de decidir entre el bien y el mal (Deuteronomio 30:15-19) pero “todos nosotros nos descarriamos” (Isaías 53:6) y la muerte entró al mundo por causa de la maldad (Romanos 5:12, 1 Corintios 15:21) pues el castigo por nuestros pecados es la muerte (Romanos 5:12; 6:23) y el pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2).

La Biblia afirma que en los últimos tiempos la corrupción moral iría en aumento y “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12, cf. 2 Timoteo 3:1-5, Marcos 13:8-18). Considera el número creciente de robos, suicidios, feminicidios, abortos, narcotráfico, secuestros, trata de personas, entre otros crímenes horribles.
El caos que vemos también fue predicho por Jesucristo, quien anunció que entre las manifestaciones de su regreso estarían el incremento de pestes, plagas o pestilencias en diversos lugares, además de grandes terremotos, guerras mundiales, persecuciones, hambres, calamidades, grandes señales en el cielo y la aparición de falsos salvadores y falsos profetas (Lucas 21:11; Mateo 24:6-8). Ante esto, no es de extrañarse la propagación de epidemias recientes como el SARS-Cov-2, sarampión, influenza, dengue, chikunguña, tuberculosis, malaria, hepatitis, VIH/SIDA, zika, H1N1 y ébola en pleno siglo XXI. Millones de actividades se han cancelado por ellas, pero lo que no se cancela es el pronto regreso de Jesús a la Tierra (Apocalipsis 22:7). La Biblia también indica que otros indicios del fin serían las migraciones masivas, el avance de la ciencia y la predicación del evangelio por todo el mundo (Daniel 12:4; Mateo 24:14). 



Las consecuencias inevitables



Aunque muchos especulan lo que les ocurrirá después de morir, la Biblia dice que habrá un juicio final en el que Dios, a manera de juez justo, juzgará con justicia la maldad de la humanidad y hará que el hombre pague conforme a todas sus obras (Eclesiastés 12:14; Romanos 2:6-10, Colosenses 3:25, Apocalipsis 20:12-13, Hebreos 9:27; Hechos 17:31).

La Biblia afirma que unos irán con Dios y descansarán en completa paz para siempre, con recompensas en un lugar celestial donde no habrá más sufrimiento, y vivirán eternamente en la luz de su presencia con un nuevo cuerpo que no se desgastará (Apocalipsis 21:3-4, 22:3-5, Daniel 12:2-3, Juan 5:29).

Pero otros sufrirán un terrible castigo eterno en un lugar de fuego que arderá y nunca se pagará, en un estado perpetuo de confusión, vergüenza y tormento, sin reposo ni de día ni de noche (Isaías 1:28-31; 34:8-10, 66:24; Mateo 3:12; 25:41, 25:46, Lucas 16:19-31, Apocalipsis 14:9-12; 20:10-15, Marcos 9:44-48). Jesús advirtió que es mucho mejor deshacernos de lo que nos hace pecar, que ser arrojados a ese infierno por causa del pecado (Mateo 5:29-30). A los que temen a la muerte, les dijo: "no teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquél que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno" (Mateo 10:28).



La solución definitiva



A pesar del castigo que se anuncia para los malos, la Biblia afirma que Dios no quiere que pasemos una eternidad sin Él y no es su deseo que ninguno se pierda o sea condenado (Mateo 18:14; Ezequiel 33:11; 2 Pedro 3:9). Lo que Él realmente quiere es que todos se arrepientan, crean en el mensaje de Jesucristo y vivan un vida distinta junto a Él (2 Pedro 2:9, Hechos 2:39, 3:19, Juan 3:3). Esa es la cura para el alma infectada de pecado: el conocer a Dios por medio de Jesucristo (Juan 17:3, 3:16-17). Él era igual a Dios, pero se hizo hombre y habitó entre nosotros (Juan 1:1-14), vivió una vida perfecta, pura y sin mal (Isaías 53:9), se humilló a sí mismo e hizo milagros, enseñando el camino del amor y la justicia, para luego entregar su vida y morir en una cruz en nuestro lugar (Juan 10:16-18; Filipenses 2.7; Tito 2:14).

Aunque nosotros éramos pecadores, Dios nos demostró su amor en el hecho de que Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8); Él llevó el castigo que nos correspondía y cargó con el peso de todas nuestras enfermedades y pecados (Isaías 53:4-6). Él dio su vida por la nuestra y su sangre inocente se derramó a manera de fianza para que seamos perdonados de todo y vivamos con Él eternamente (Efesios 1:7-8; 1 Juan 1:7; Juan 15:13). Él resucitó, apareció con pruebas innegables y ascendió al cielo, todo conforme a más de 300 profecías de escrituras antiguas bíblicas.


La protección ante calamidades

En la antigüedad, cuando una plaga mortal azotó a Egipto, Dios anunció de manera profética que ésta no caería en las casas cuyas puertas tuvieran la sangre del cordero de la Pascua (Éxodo 12:13, 12:22). Jesús es figura de ese cordero de Dios que quita los pecados del mundo y salva a aquellos que plenamente confían en Él (Juan 1:29; 1 Pedro 1:19; 1 Juan 1:9; Apocalipsis 5:12).

Así, las Escrituras prometen que Dios ciertamente librará de “la peste destructora” y del “temor nocturno” a los que viven con la presencia de Dios (Salmo 91). Aunque el mundo tenga temor, "los que buscan a Dios no tendrán falta de ningún bien" (Salmo 34:10). Dios nos llama a aumentar nuestra fe en Él para estar seguros bajo su protección (Salmo 56:3).

 No dejes que el miedo al virus te domine. El amor perfecto de Dios eche fuera todo el temor (1 Juan 4:18; 2 Timoteo 1:7-9, 1 Corintios 13), y Él promete:

"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

Ahora Dios nos pide que nos acerquemos a Él para que Él se acerque a nosotros, que limpiemos nuestras manos y purifiquemos nuestros corazones, lamentando el mal que hicimos y haciéndonos humildes ante Él para que Él nos levante (Santiago 4:8-9). 

Una seguridad inquebrantable

La vida es corta, la muerte es segura, el pecado es la causa, pero Jesucristo es la cura, la salvación y el único camino hacia Dios (Juan 14:6). Jesús es el mismo de ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8) y aunque vengan problemas, Él puede darnos  verdadera libertad, pues al poner nuestra fe en Él, podemos ser reconciliados con Dios, adoptados como sus hijos, perdonados de todos nuestros pecados, liberados de todo vicio, regenerados en toda el alma, sanados de toda enfermedad, justificados ante Dios, santificados en el espíritu, liberados de toda carga de culpa y salvados con vida eterna, como un regalo de gracia que Él nos ofrece, no por nuestras obras, sino sólo por Su amor y porque Él da la salvación como un regalo de gracia al poner nuestra fe en Él (Hechos 13:39, Romanos 3:24, 3:28, 4:2-6, 11:6, Gálatas 2:16-17, 3:11-12, Filipenses 3:9, Efesios 2:8-9, 2 Timoteo 1:9, Tito 3:5-7).
Dios siempre está dispuesto a escucharte y responderte en todo momento, pero tienes que ir a Él con sinceridad y humildad de corazón a través de la oración (Proverbios 15:3, Salmos 33:13-15, Jeremías 29:13; 33:3). Si aceptas tener una relación con Dios, Él siempre estará contigo, te dará entendimiento y suplirá todas tus necesidades, pues quiere guiarte a través de su Espíritu para llenarte de amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y auto-control (Gálatas 5:22-23). Él quiere que su amor reine en tu vida en lugar del miedo, y su voluntad es que vivas una vida plena a su lado (Juan 10:10) porque Él tiene planes mejores que los nuestros (Isaías 55:8-9).

“Busca al SEÑOR mientras pueda ser hallado” (Isaías 55:6), pon tu fe en Jesús, y Dios mismo terminará la obra que comience en ti (Filipenses 1:6) porque sus promesas son inquebrantables: el cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras jamás pasarán (Mateo 24:35, Marcos 13:31, Lucas 21.33) y “el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).


martes, 18 de febrero de 2020

La clave de la unidad

LA CLAVE DE LA UNIDAD
¿Han notado cómo la gente puede estar junta físicamente y reunida en un mismo lugar, pero desentendida Y separada de los demás en su corazón? Las ciudades modernas están más sobrepobladas que nunca, pero la gente vive una soledad indescriptible. Las nuevas y antiguas generaciones estamos conectados al Internet, pero desconectados del prójimo. El resultado social es indiferencia, egoísmo, prejuicio, endurecimiento de corazón, rigidez, y desamor.
El dicho de John Donne, también pregonado por el Reverendo Martin Luther King Jr., "Ningún hombre es una isla", es una verdad indiscutible en la historia. Todos somos seres sociales creados por Dios para estar con Él y con otros, porque eso nos fortalece y es parte inseparable de nuestro propósito en la vida. No por nada la unidad es uno de los deseos más destacados de Jesús para sus seguidores, según Juan 17. Ningún grupo, familia, comunidad o iglesia funciona bien si no hay integración o unidad.
La gente es dividida grandemente por pensar distinto, actuar distinto o lucir distinto, y los enemigos utilizan las diferencias para separar a quienes tienen que estar juntos. Se atribuye a Julio César el decir: "Divide y vencerás", mismo lema de los que han causado guerras en el mundo para tomar ventajas y hacerse de poder a la fuerza y por encima de otros. Pero la verdadera unión de un grupo que tiene que estar unido no debe depender de tener los mismos gustos, usar ropa del mismo color, o estar en un mismo lugar, sino de tener el mismo amor en común, en trabajar por una meta u objetivo en común, y el complementarse mutuamente, ayudándose, comprendiéndose y edificándose con empatía en una misma fe, pero reconociendo los límites humanos y el carácter falible de cada uno de sus miembros.
La gente dentro de un lugar puede permanecer dividida a pesar de estar en la misma hora y en el mismo lugar, ser de la misma familia, compartir una misma lengua, un mismo techo y respirar un mismo aire. Pero si vemos los estragos que la falta de unión ha causado en nuestras ciudades, escuelas, comunidades e iglesias, tenemos que preguntarnos cómo cambiar. Y Einstein dijo que si queremos resultados no podemos seguir haciendo lo mismo. La Biblia dice que lo que sembremos es lo que cosecharemos, y como queremos ser tratados, debemos tratar a los demás. Pero hay que cosechar las semillas de la unidad, y tratar a los demás con parte de nosotros, porque de hecho lo son.
Si queremos verdadera «unión», necesitamos «comunicación».
Si queremos «comunicación», aprendamos a «escuchar sin prejuicios».
Si queremos saber «escuchar sin prejuicios», aprendamos a «perdonar».
Si queremos «perdonar», aprendamos a «conocer» a los demás.
Si queremos «conocer» a los demás, aprendamos a «convivir» con ellos.
Si queremos «convivir», aprendamos a «hablar».
Si queremos «hablar», aprendamos a «amar».
Si queremos «amar», aprendamos a «buscar a Dios».

Si tenemos a Dios en el mismo sentir, habrá unanimidad y la sintonía de nuestro grupo estará unido y juntos unos a otros, no sólo en lo físico, sino también en el alma y el espíritu, para estar con la fe de los primeros cristianos que oraban juntos en Hechos 2 y recibieron un amor sobrenatural que les cambió la vida. Ellos tenían bien presente que "Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos" (Efesios 4:5)

Sin el amor de Dios (el amor ágape) todo lo demás es un cero a la izquierda. 1 Corintios 13: 4–6 dice: "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad". Pero con Dios, este amor debe ser posible en el cuerpo de Cristo. "Nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros" (Romanos 12:5). "Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. 13 Pues por[a] un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo" (1 Corintios 12:12-13). Que Dios nos ayude a vivir ese amor, la clave de la unidad.
Les comparto un video que espero refuerce este mensaje y les haga pensar mucho.


jueves, 6 de febrero de 2020

¿Qué significa "buscar el reino de Dios y su justicia"?

"Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas." (Mateo 6:33).
LA JUSTICIA COMO PRINCIPIO VITAL

De principio a fin, la justicia es uno de los fundamentos o pilares principales del mensaje de la Biblia, uno de los temas más recurrentes en todos sus libros, uno de los puntos centrales de las enseñanzas de Jesucristo y una de las claves principales de tener una vida cristiana madura y plena.  El sentido de justicia, por lo tanto, no debería ser visto por el meramente como un valor moral o un ideal utópico, sino como un principio primordial de nuestras vidas cotidianas y un llamado siempre presente de Dios para esta vida y la venidera. 

Sin embargo, ¿qué es la justicia? ¿cómo se practica? y ¿cómo se ve en términos claros y habiéndoselas presentado en oración a Dios, quiero compartir lo que Él me ha permitido ver en las Escrituras al respecto.


MÁS QUE IDEAS COMUNES

Se sabe que usualmente la justicia se entiende como el hacer "lo correcto", hacer "lo que nos corresponde" o "cumplir con nuestros deberes" como personas; la RAE le define como un "principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece", y en otro acepción, como "el conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene". Y, aunque estas definiciones son correctas, el problema es que las ideas humanas acerca de cuáles son los deberes y las acciones correctas en cada situación, suele decirse, dependen del cristal con que se mira y el paradigma o esquema de valores del que se parte. 

Nuestro concepto de justicia puede llegar a ser insuficiente o superficial cuando se parte de una perspectiva equivocada, como el punto de vista humano sabio en sus propios ojos. La Biblia dice: "Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte" (Proverbios 14:12). "Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos, pero el SEÑOR sondea los espíritus" (Proverbios 16:2). "¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él?" (Proverbios 26:12).  


























LA RESPUESTA DE LAS ESCRITURAS 

Un día, al despertar, mi mente meditaba en la pregunta planteada. ¿Qué significa buscar el Reino de Dios y su justicia? Me di cuenta que en ningún otro lugar podría encontrar otra respuesta mejor y más clara que en la Santa Palabra de Dios, así que pedí a Dios su ayuda y empecé a escudriñar las Escrituras y mis ojos fueron abiertos a lo siguiente: 

En un reino hay un orden, una autoridad, un gobierno centrados en la figura del rey. Un rey establece decretos, órdenes, mandatos y estatutos que se deben hacer respetar y obedecer. Puede que no todos estén de acuerdo con lo que dicta el rey, pero a los súbditos del rey que trabajan con lealtad para Él, no les interesa que otros no estén de acuerdo. Ellos proclaman las decisiones del monarca para que se hagan obedecer.

Jesús dijo que sus discípulos debemos orar al Padre celestial para que «venga su reino» y para que así «como en el cielo» sea también en nuestra tierra, en nuestra casa, en nuestra familia y nuestra vida personal. Jesús no nos mandó a orar por algo utópico o irrealizable, sino algo posible y muy real. Él dijo que todo es posible al que cree» (Marcos 9:23). Sin embargo, Él también explicó que el reino de Dios no sería visible o tangible físicamente como lo pensarían los hombres, no diríamos "aquí está" o "allí está", porque desde el reino de Dios ha estado entre nosotros, entre los hombres desde los tiempos en que la luz resplandeció en las tinieblas, el tiempo en que el justo vino entre los injustos, tiempo en que el Rey vino a darse a conocer entre fariseos (Lucas 17:21).

Nosotros que hemos puesto nuestra fe en el SEÑOR, reconocemos la autoridad de Dios y reconocemos su rectitud como principio fundamental de nuestras vidas (Salmo 37). Siendo manifestada su rectitud, la injusticia de los hombres y la justicia del reino de Dios coexisten en un mundo donde los impíos y la maldad están a lado de creyentes que han sido justificados en santidad y salvados por la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo y su suficiente sacrificio. Por eso Jesús envió a sus discípulos diciéndoles: "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes, y inocentes como palomas" (Mateo 10:16), pero al mismo tiempo les había dicho "Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos ha llegado" (Mateo 10:7). 

«Buscar» significa hacer lo necesario para llegar a conseguir algo o a hallarse en una determinada situación o estado. Lamentablemente vivimos en un mundo manchado por pecado y lastimados por cosas horribles e indecibles. Pero estas cosas coexistes por ahora con las huellas de Dios en la Creación, cosas hermosas, bendiciones y bondades que aún están a nuestro alrededor. Mientras "la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad" (Romanos 1:18-32), al mismo tiempo, "para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito" (Romanos 8:28) y nuestro Padre Celestial que está en los cielos "hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos" (Mateo 5:45).

Buscar que la bondad de Dios y su amor brillen en un mundo caído está por encima de todos los otros afanes de esta vida, pero no es algo que se separe de nuestro objetivo fundamental de vida. No son dos cosas distintas, son una misma: es buscar que se manifieste Dios en nuestra vida, y extender esa vida a todo lo que hagamos o tengamos que hacer. Colosenses 3:23 dice: "todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres" y 1 Corintios 16.14 nos exhorta: "todo lo que hagan haganlo con amor". 1 Corintios 10:31 dice: "Si coméis, o si bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios", es decir, para su honra, conocimiento y exaltación en público. Un rey es honrado y reconocido abiertamente como la figura de máximo autoridad. No es un asunto privado, por eso Jesús dijo: "todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 10:32). 

Sin embargo, Jesús no es un rey tirano como los del mundo que no saben lo que sufre su pueblo. Por el contrario, Hebreos 4:15 nos recuerda que "porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas; sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado". Mas aún, Él "también intercede por nosotros" (Romanos 8:34), porque nuestro Dios y Salvador "día tras día lleva nuestras cargas" (Salmos 68:19). Nuestro rey es un rey bondadoso y compasivo, lleno de misericordia, aunque severo con aquellos que se aferran en su contra, paciente para con todos los vivientes, y lleno de gracia y ternura para aquellos que confían en Él y le han recibido como el SEÑOR. Él es el Autor de la vida, el amo de la vida, el que todo lo sabe, y tiene todo el poder y dominio por encima de todo. Él conoce nuestras debilidades porque un día Él lo dejó todo y se volvió uno de nosotros, viniendo a servir, a enseñar, a sufrir, a amar y a dar su vida para librarnos de las consecuencias de no estar en su reino: a llamarnos a reconciliación con Dios. 

Nuestro rey también nos adoptó como sus hijos e hijas (aunque no lo éramos=, y nos aceptó y recibió como sus amigos (aunque éramos sus enemigos). Él nos ha dado ejemplo para que, cómo Él ha hecho, poniéndose al servicio amoroso de los demás y viviendo sin engaño, también nosotros vivamos (Juan 13:15; Juan 13:34-35; Efesios 5:1-2; Colosenses 3:13).

Buscar el reino de Dios y su justicia en todo implica "andar como es digno del señor, haciendo todo lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios" (Colosenses 1:10). Como los súbditos de un rey toman por ley la Palabra que Él les da, y así mismo la dan a conocer, nosotros somos llamados "embajadores de Cristo" (2 Corintios 5:20), encargados con la comisión de anunciar las buenas noticias sobre el Reino de Dios y rogar al mundo que se reconcilie con Dios.

Él es que hace que en nuestra vida todo obre para bien, por lo cual podemos confiadamente acercarnos a Él y regocijarnos en la verdad de que Sus caminos son más altos que los nuestros, y Él sabe lo que es mejor para nosotros. Él es el Señor de señores, la autoridad que mueve autoridades en nuestras vidas, el representa el poder por encima de todos los poderes. Nuestra alma haya descanso reconociéndole como el Rey supremo y divino de la creación, honrándole, hablando bien de Él y practicando la justicia que Él manda en público y en privado. 

Todo eso no debe ser visto como una tarea dura o difícil de llevar, ni como una imposición arbitraria. Él, que conoce todo y a todos, nos creó y sabe lo que es mejor siempre. Su yugo, su dirección, es fácil. Al seguirle a Él en su camino, podemos hallar descanso para nuestras almas porque fuimos creados para eso, para adorarle y fuimos hechos en Cristo Jesús para buenas obras, las obras de su reino. 

Lo que es complejo para el hombre es negarse a sí mismo y ceder el control, someter sus deseos y resistir la tentación de querer tener la razón. El espíritu del creyente verdaderamente está dispuesto, pero la carne es débil (Mateo 26:41). El hombre natural quiere saberlo todo, guiarse en su propio entender, pero la Biblia dice: "Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento" (Proverbios 3:5). "Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor" (Salmos 37:5). 

¿Dónde encontramos, entonces, su justicia declarada? Primero que nada, en Aquél que lo ha revelado al mundo: en el Hijo Unigénito que es su Palabra hecha carne, una extensión o persona de sí mismo. Asimismo, la revelación que Él ha dado a través de las Escrituras, desde los patriarcas y profetas como Moisés, hasta los evangelistas y apóstoles de la Biblia, al ser palabras reveladas del Espíritu Santo, constituyen un esquema de vida y carnal magna del reino. Parecería que la monarquía de Dios es constitucional, en este sentido. Ahora bien, aunque la Biblia incluye un Antiguo Pacto (específico para los israelitas antiguos) y un Nuevo Pacto (éste último extendido a toda la humanidad y gentiles), y hay puntos muy distintos entre el Antiguo y el Nuevo, porque Dios mismo dijo que Él haría "un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres" (Jeremías 31:31), no obstante hay principios espirituales y éticos en común que siguen siendo de gran utilidad para "buscar el reino de Dios y su justicia".

Lo importante para el cristiano es entender que la justicia de Dios se cumple en la persona de Cristo, quien nos hizo el llamado a andar como Él anduvo, y a seguir sus pasos por el resto de nuestras vidas (1 Juan 2:6). 



miércoles, 18 de abril de 2018

48 pasajes bíblicos CONTRA la APOSTASÍA

48 pasajes bíblicos contra la apostasía

HOY EN DÍA, mucha gente cree que está mal exponer los errores doctrinales de las personas y mencionar el nombre de personas que están en el error. En un mundo liberal, "no juzgues, para que no seas juzgado" se ha convertido en un lema transgiversado que muchos pecadores usan para callar a los predicadores. No obstante, este versículo es uno de los más malinterpretados y mal-usados por las personas que no quieren admitir ni reconocer su propio pecado. 

Cuando Satanás tentó a Jesús, quedó claro que el diablo puede citar la Biblia fuera de su contexto, con tal de tentar a Dios y hacernos pecar o dejarnos en el pecado (Mateo 4:4). Asímismo, muchos hijos del diablo citan versículos en una situación distinta del contexto, para justificarse a sí mismos y dar pretexto para seguir pecado. Quienes tuercen este versículo, lo citan cómo si dijeran, "¡no me juzguen: déjénme vivir como yo quiero!". Sin embargo, aunque muchos no lo quieran admitir, la realidad es que Dios juzgará a los pecadores y por ello nos manda a apartarnos del pecado

Jesús, al hablar del juicio sobre los demás, estaba diciéndole a los hipócritas que ellos no tienen derecho a juzgar, pues ni siquiera se juzgan a sí mismos. Cuando se lee el contexto completo (en Mateo 7:1-5 y Lucas 6:37-42), se concluye claramente que Jesús se refería a los hipócritas: los hipócritas no deben andar juzgando a otros, porque en lo que a otros juzgan, a sí mismo se condenan, pues practican las mismas cosas (Romanos 2:1-2). La hipocresía es decir que somos algo, cuando no lo somos en realidad; es decir que es bueno hacer algo, pero no hacerlo; o decir que está mal hacer algo, pero seguir haciéndolo uno mismo. Es ser incongruente y predicar algo que no se practica, como los escribas y fariseos (Mateo 23:3)

Un pecador no se hace más santo por señalar el pecado de los demás. Porque Jesús dijo que cualquiera que peca es esclavo del pecado (Juan 8:34), y la Biblia dice que todo el que practica el pecado, no es nacido de nuevo, ni ha visto, ni ha conocido a Dios (1 Juan 3:9). Por ello, el hombre más sabio de la historia escribió: "No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal" (Proverbios 3:7).
I.  "El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios" (1 Juan 3:8-11).
Lo irónico de los hipócritas es que en estos tiempos liberales, cuando alguien se atreve a hablar en contra del pecado, mucho se apresuran a gritar: "¡No juzgues!". A los pecadores liberales les encanta usar este versículo, torciéndolo, para decir: "no hables en contra del pecado". A los pecadores les encanta condenar a los que señalan el pecado, y tacharlos de "intolerantes", "inflexibles", "cuadrados", "conservadores", "molestos", "de mente cerrada" o demás. Pero desde tiempos antiguos es común que el pueblo rebelde rechace y condene a los Jeremías, Isaías, Juanes bautistas y cualquier siervo que se levante en contra de la injusticia y levante la voz en contra del pecado que ofende a Dios. Los pecadores liberales condenan a quienes les muestran su pecado, pero desconocen que Dios nos manda a señalar el pecado en la iglesia y hablar en contra del pecado del mundo (como se muestra en este artículo). 

Aunque ciertamente hay mucha gente prejuiciosa que es pronta para señalar los errores de los demás, sin considerar los propios errores, no siempre es el caso. Una vez que nos hemos arrepentido, Jesús no nos prohíbe sacar la paja de los demás: ¡por el contrario! ¡Dios nos llama a denunciar el pecado! Jesús dijo que después de haber sacado la viga de nuestros propios ojos, entonces podremos ver bien para sacar la paja del ojo de nuestros hermanos (Mateo 7:5)

Juan Bautista habló en contra del adulterio, la fornicación, la avaricia, la hipocresía y la mentira. ¿Estaba juzgando ma?  Moisés habló en contra de la infidelidad, ingratitud, queja y deslealtad del pueblo de Israel. ¿Estaba juzgando mal?  Esteban, el mártir, dijo que quienes le acusaban eran tercos y de oídos y corazones paganos. ¿Estaba juzgando mal? En la Biblia hay muchos otros ejemplos de personas aprobadas por Dios que juzgaban el pecado. 

El reto del cristiano es sacar la paja o la viga de la forma en que manda la palabra de Dios. El reto es destapar la verdad de las tinieblas, sin perder el primer amor de Dios (Ap. 2:2-7). El reto es denunciar la maldad, no dando falso testimonio contra nadie, sino siempre hablando toda verdad. El reto es levantarse en contra del pecado, sino condenar a nadie, y dejando que la consciencia misma y el Espíritu Santo convenza de pecado a quienes tengan ojos para ver y oídos para oír. ¿Para difícil no? Sin embargo, es un hecho que la Biblia nos dice que hay que hacerlo. 

Jesús mismo, de forma pública, denunció la hipocresía, la injusticia y la maldad de dos grandes grupos religiosos (los escribas liberales y los fariseos conservadores). Jesús nos llamó a NO seguirlos a ellos ni a los que son como ellos; Él expuso abiertamente el error de estos líderes religiosos y la Biblia nos llama a seguir su ejemplo (pues aquél que dice andar en Él, debe andar como Él anduvo). 

Aunque a nosotros no nos toca hacer el Juicio de Dios, podemos repetir los ayes de Jesús y debemos sacar a la luz lo que debe ser sabido, pues la Biblia enseña que a nosotros nos corresponde advertir del Juicio de Dios. Dios ha establecido un día en el que Él va a juzgar al mundo (Hebreos 9:27) y todos los secretos de los hombres (Rom. 2:16, Ecl. 12:14). 

Dios dejó claro a Ezequiel que a nosotros les debemos advertir a los pecadores impenites cuando están en peligro de condenación. Dios dejó claro que a nosotros también nos corresponde decirles que deben arrepentirse de su pecado y creer de corazón (obedeciendo) lo que manda el Señor, la Palabra Viviente de Dios, o de lo contrario serán condenados en el día de Juicio (2 Tesalonicenses 1:8-9; Romanos 2:8)Pues "agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación" (1 Corintios 1:21). 

Si realmente amamos a los demás, no podemos ignorar las advertencias y hacer caso omiso de la Verdad; si amamos a los demás, les debemos mostrar el error que está en contra de la verdad.  Jesús nos llama a obedecer lo que Él mandó y enseñar a otros a obedecer lo que Él mandó, porque aquél que realmente cree en Él, hace lo que Él dice. Si amamos a los demás, les debemos advertir cuando estén en peligro de condenación. Jesús nos mandó a guardarnos de la levadura de los falsos religiosos, y la Biblia nos dice que es necesario señalár a aquellos que se desvían y exponer las obras de los obreros falsos, para que otros no sigan sus desvíos. En esta entrada, se enlistan más de 30 advertencias bíblicas contra la apostasía, que explican porqué debemos cuidarnos de la apostasía y porqué los cristianos no podemos tener comunión con los apóstatas:

Advertencias contra la apostasía

Los apóstatas son aquellos que se dicen creyentes, pero en realidad se han desviado de la verdad y han adoptado enseñanzas falsas o contrarias al Evangelio. Como lo explica el evangelista Ray Comfortla Biblia habla acerca de falsos hermanos, falsos profetas, falsos maestros y falsas conversiones.

Desde tiempos antiguos, en la ley de Moisés, Dios advirtió al pueblo de Israel: 
II. "Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia una señal o un prodigio, 2 y la señal o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: ''Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvámosles, 3 no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el SEÑOR tu Dios te está probando para ver si amas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. 4 En pos del SEÑOR vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis. Pero a ese profeta o a ese soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto ha aconsejado rebelión contra el SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual el SEÑOR tu Dios te mandó andar" (Deuteronomio 13:1-5). 
Bajo el Nuevo Pacto, Jesús dijo que no se debe juzgar según las apariencias, sino que se debe juzgar con juicio justo (Juan 7:24). El juicio aparente es el de los hombres: cuando los hombres se apresuran a condenar a otros sin siquiera tener pruebas y sin haber considerado la Verdad que hay detrás. Pero el juicio justo es aquél que se pronuncia diciendo la verdad, con una base fundamentada en la Roca; en la palabra de Dios; en las enseñanzas de Jesús. La Biblia nos dice que Dios ha puesto siervos para prevenirnos de doctrinas falsas:
III.  "Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo" (Efesios 4:11-15)"
De esta forma, la Biblia nos dice: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo" (1 Juan 4:1). El Nuevo Testamento también enseña que debemos reprender las obras de las tinieblas, evidenciadas ante la luz: 
IV.  "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. 3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; 4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7 No seáis, pues, partícipes con ellos8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz 9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 10 comprobando lo que es agradable al Señor. 11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas [exponedlas]12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. 13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. 14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. 15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos" (Efesios 5:1-16)
V.   "1 ¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra su prójimo, a ir a juicio ante los incrédulos y no ante los santos? 2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo es juzgado por vosotros, ¿no sois competentes para juzgar los casos más triviales? 3 ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más asuntos de esta vida! 4 Entonces, si tenéis tribunales que juzgan los casos de esta vida, ¿por qué ponéis por jueces a los que nada son en la iglesia? 5 Para vergüenza vuestra lo digo. ¿Acaso no hay entre vosotros algún hombre sabio que pueda juzgar entre sus hermanos, 6 sino que hermano contra hermano litiga, y esto ante incrédulos?  7 Así que, en efecto, es ya un fallo entre vosotros el hecho de que tengáis litigios entre vosotros. ¿Por qué no sufrís mejor la injusticia? ¿Por qué no ser mejor defraudados? 8 Por el contrario, vosotros mismos cometéis injusticias y defraudáis, y esto a los hermanos. 9 ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios" (1 Corintios 6:1-10).   
VI.   "...las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, 20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, 21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios... pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gálatas 5:19-21; 24). 
VII.   "Como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, los entregó Dios a una mente reprobada para hacer lo que no es debido. 29 Se han llenado de toda injusticia, maldad, avaricia y perversidad. Están repletos de envidia, homicidios, contiendas, engaños, mala intención. 30 Son contenciosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de males, desobedientes a sus padres, 31 insensatos, desleales, crueles y sin misericordia. 32 A pesar de que ellos reconocen el justo juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen sino que también se complacen en los que las practican" (Romanos 1:28-32).  
VIII.   "...el tiempo ya pasado os es suficiente para haber hecho lo que agrada a los gentiles, habiendo andado en sensualidad, lujurias, borracheras, orgías, embriagueces y abominables idolatrías. 4 Y en todo esto, se sorprenden de que no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; 5 pero ellos darán cuenta a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos" (1 Pedro 4:2-5).  
IX.   "19. Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. 20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman. 21 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad. 22 No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro. 23 Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. 24 Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después. 25 Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas." (1 Timoteo 5:20-25).
La Biblia nos dice que es necesario estar firmes en sus enseñanzas de Jesús, pues Él nos advirtió de falsos profetas, diciéndo:

X.    "Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. 14 Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. 15 Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis. 21 No todo el que me dice: ''Señor, Señor'', entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: ''Señor, Señor'', ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: ''Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD''(Mateo 7:13-23)
A pesar de Jesús quería la unión de los verdaderos creyentes, Jesús también enseñó que es necesario separarse del pecado a como de lugar, y de distanciarse de quienes perseveran el pecado. Jesús nos mandó a reprender a los hermanos que caen en pecado, a solas, y después, con varios testigos. Jesús dijo que si éstos se rehúsan a aceptar la verdad y no quieren dejar el pecado atrás, es necesario entender dejar de considerarlos hermanos espirituales:
XI.   "¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Y si tu mano o tu pie te es ocasión de pecar, córtatelo y échalo de ti; te es mejor entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasión de pecar, arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego" (Mateo 18:7-9).
XII.   "Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que 'toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos'; 17 Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el publicano18 En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo" (Mateo 18:15-18).   
XIII.  "...Cuando una multitud de miles y miles se había reunido, tanto que se atropellaban unos a otros, Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 2 Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. 3 Por lo cual, todo lo que habéis dicho en la oscuridad se oirá a la luz, y lo que habéis susurrado en las habitaciones interiores, será proclamado desde las azoteas. 4 Y yo os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen nada más que puedan hacer. 5 Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, os digo: a éste, ¡temed!" (Lucas 12:1-5)  
XIV.  "49 Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera encendido! 50 Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! 51 ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división. 52 Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres..." (Lucas 12:49-52)   
XV.   "si alguno os dice: ''Mirad, aquí está el Cristo, o ''Allí está, no le creáis. 24 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos. 25 Ved que os lo he dicho de antemano. 26 Por tanto, si os dicen: ``Mirad, El está en el desierto, no vayáis; o ''Mirad, El está en las habitaciones interiores, no les creáis" (Mateo 24:23-26).     
La Biblia enseña que aquellos que se desvíen y aquellos que no hayan creído en la verdad, creerán en un mensaje apóstata y serán condenados por Dios (2 Tesalonicenses 1:7-8). 


Cuando en la Iglesia de Pablo y Tito se infiltraron "falsos hermanos introducidos secretamente... para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, a fin de someternos a esclavitud" (Gálatas 2:4), Pablo y Tito no cedieron ni por un momento para no someterse a ellos, a fin de que la verdad del Evangelio permaneciera con ellos. Pablo dice que los tales son FALSOS HERMANOS. Él mismo escribió: "He estado en peligro por causa de falsos hermanos" (2 Corintios 11:26); y también escribió: 
XVI.   "6 Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado (desertado) a Aquél que los llamó por la gracia de Cristo (el Mesías), para seguir un evangelio diferente, 7 que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema (maldito). 9 Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguien les anuncia un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema. 10 Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo." (Gálatas 1:6-10, NBLH). 
Aunque el mismo Apóstol Pablo buscaba la unión de los verdaderos cristianos, y les exhortaba a tener un mismo sentir, y una misma mentalidad, Él también reconoció que "es necesario que entre vosotros haya bandos, a fin de que se manifiesten entre vosotros los que son aprobados" (1 Corintios 11:19). En muchas de sus cartas que envió a las primeras iglesias cristianas, dejó claro que Satanás presentará un mensaje falso como si fuera un mensaje que proviniera de Dios; y llamó a distanciarnos de todos aquellos que no perseveran en la doctrina de Cristo que siguieron los Apóstoles de la Biblia:
XVII.  "1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, 2 que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado. 3 Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. 5 ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? 6 Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora, para ser revelado a su debido tiempo. 7 Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio. 8 Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9 inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos, 10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, 12 a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad. 13 Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. 14 Y fue para esto que El os llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15 Así que, hermanos, estad firmes y conservad las doctrinas que os fueron enseñadas, ya de palabra, ya por carta nuestra" (2 Tesalonicenses 2:1-15).
XVIII.   "Finalmente, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor se extienda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también con vosotros; 2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos, porque no todos tienen fe. 3 Pero fiel es el Señor quien os fortalecerá y protegerá del maligno. 4 Y tenemos confianza en el Señor respecto de vosotros, de que hacéis y haréis lo que ordenamos. 5 Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo. Exhortación a una vida útil. 6 Ahora bien, hermanos, os mandamos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la doctrina que recibisteis de nosotros. 7 Pues vosotros mismos sabéis cómo debéis seguir nuestro ejemplo, porque no obramos de manera indisciplinada entre vosotros, 8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que con trabajo y fatiga trabajamos día y noche a fin de no ser carga a ninguno de vosotros; 9 no porque no tengamos derecho a ello , sino para ofrecernos como modelo a vosotros a fin de que sigáis nuestro ejemplo. 10 Porque aun cuando estábamos con vosotros os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. 11 Porque oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente, sin trabajar, pero andan metiéndose en todo. 12 A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan. 13 Pero vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien. 14 Y si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta, señalad al tal y no os asociéis con él, para que se avergüence. 15 Sin embargo, no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a un hermano" (2 Tesalonicenses 3:2-15).
La Biblia nos exorta a apartarnos de aquellos que voluntariamente mutilan la verdad y siguen el dinero y la falsedad: 
XIX.   "Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos. 18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios vientres [apetitos], y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos(Romanos 16:17-18).
XX.   ". . . celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo. 3 Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo. 4 Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado, o recibís un espíritu diferente, que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto, que no habéis aceptado, ¡bien lo toleráis!... 12 Pero lo que hago continuaré haciéndolo, a fin de privar de oportunidad a aquellos que desean una oportunidad de ser considerados iguales a nosotros en aquello en que se glorían. 13 Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14 Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. 15 Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.(2 Corintios 11:2-4).  
XXI.   "3 Si alguno enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia. 6 Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. 7 Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. 8 Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. 9 Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. 10 Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores. 11 Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad. 12 Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. . .  Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, y evita las palabrerías vacías y profanas, y las objeciones de lo que falsamente es llamado conocimiento, 21 la cual profesándola algunos, se han desviado de la fe. La gracia sea con vosotros" (1 Timoteo 6:3-12; 21)
En la 2a carta de Pedro, también se nos enseña que los falsos maestros y falsos hermanos introducirán herejías destructoras, haciendo que muchos se aparten de la verdad:
XXII.     ". . .ante todo sabed esto: que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, 21 pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios. Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. 2 Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado; y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme. 4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio; 5 si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos; 6 si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después; 7 si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos 8 (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos), 9 el Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio, 10 especialmente a los que andan tras la carne en sus deseos corrompidos y desprecian la autoridad. Atrevidos y obstinados, no tiemblan cuando blasfeman de las majestades angélicas, 11 cuando los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio injurioso contra ellos delante del Señor. 12 Pero éstos, como animales irracionales, nacidos como criaturas de instinto para ser capturados y destruidos, blasfemando de lo que ignoran, serán también destruidos con la destrucción de esas criaturas, 13 sufriendo el mal como pago de su iniquidad. Cuentan por deleite andar en placeres disolutos durante el día; son manchas e inmundicias, deleitándose en sus engaños mientras banquetean con vosotros. 14 Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca cesan de pecar; seducen a las almas inestables; tienen un corazón ejercitado en la avaricia; son hijos de maldición. 15 Abandonando el camino recto, se han extraviadosiguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad, 16 pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta. 17 Estos son manantiales sin agua, bruma impulsada por una tormenta, para quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas. 18 Pues hablando con arrogancia y vanidad, seducen mediante deseos carnales, por sensualidad, a los que hace poco escaparon de los que viven en el error. 19 Les prometen libertad, mientras que ellos mismos son esclavos de la corrupción, pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido. 20 Porque si después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condición postrera viene a ser peor que la primera. 21 Pues hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que habiéndolo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado. 22 Les ha sucedido a ellos según el proverbio verdadero: EL PERRO VUELVE A SU PROPIO VOMITO, y: La puerca lavada, vuelve a revolcarse en el cieno" (2 Pedro 1:20; 2 Pedro 2:1-22).
La Biblia también nos instruye a que debemos separarnos, evitar y no tener ninguna relación con tales falsas personas:
XXIII.   "1 Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, 2 mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia(1 Timoteo 4:1-2) 
XXIV.   "1 Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, 3 sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; 5 teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita. 6 Porque entre ellos están los que se meten en las casas y llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, 7 siempre aprendiendo, pero que nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad. 8 Y así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, de la misma manera éstos también se oponen a la verdad; hombres de mente depravada, reprobados en lo que respecta a la fe. 9 Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos, como también sucedió con la de aquellos dos" (2 Timoteo 3:1-9).
XXV.   "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad. 16 Evita las palabrerías vacías y profanas, porque los dados a ellas, conducirán más y más a la impiedad, 17y su palabra se extenderá como gangrena;…" (2 Timoteo 2:15-17).
XXVI.   "REQUIERO yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar á los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino. 2Que prediques la palabra; que instes á tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende; exhorta con toda paciencia y doctrina. 3Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amotonarán maestros conforme á sus concupiscencias, 4Y apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas. 5Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio" (2 Timoteo 4:1-5).
XXVII.   "Porque hay muchos rebeldes, habladores vanos y engañadores, especialmente los de la circuncisión, 11 a quienes es preciso tapar la boca, porque están trastornando familias enteras, enseñando, por ganancias deshonestas, cosas que no deben... 13 Este testimonio es verdadero. Por eso, repréndelos severamente para que sean sanos en la fe, 14 no prestando atención a mitos judaicos y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. 15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas. 16 Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena. Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina(Tito 1:10; 1:13-16; 2:1)
XXVIII.   "3Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos. 4Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo(Judas 1:3-4).
XXIX.   "Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo, 11 sabiendo que el tal es perverso y peca, habiéndose condenado a sí mismo" (Tito 3:10-11). 
XXX.   "29 Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, 30 y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. 31 Por tanto, estad alerta,..." (Hechos 20:29-31)  
La Biblia nos dice que NO debemos tener comunión con los falsos maestros que se han desviado. Así mandó el Apóstol Pablo a la Iglesia de Corintios, y Juan, a la carta que envió a una de las hermanas cristianas de los primeros cristianos:
XXXI.   "1 En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que hay alguien que tiene la mujer de su padre. 2 Y ustedes se han vuelto arrogantes en lugar de haberos entristecido para que el que de entre vosotros ha cometido esta acción fuera expulsado de en medio de vosotros. 3 Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente, ya he juzgado al que cometió tal acción. 4 En el nombre de nuestro Señor Jesús, cuando vosotros estéis reunidos, y yo con vosotros en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, 5 entregad a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que el espíritu de ustedes sea salvo en el día del Señor Jesús. 6 Vuestra jactancia no es buena. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? 7 Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. 8 Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad. 9 En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; 10 no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. 11 Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose (diciéndose) hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis. 12 Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia ? 13 Pero Dios juzga a los que están fuera. EXPULSAD DE ENTRE VOSOTROS AL MALVADO (1 Corintios 5:1-13).
XXXII.  "Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. 6 Y este es el amor: que andemos conforme a sus mandamientos. Este es el mandamiento tal como lo habéis oído desde el principio, para que andéis en él. 7 Pues muchos engañadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo. 8 Tened cuidado para que no perdáis lo que hemos logrado, sino que recibáis abundante recompensa. 9 Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo. 10 Si alguno viene a vosotros y no trae esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni lo saludéis, 11 pues el que lo saluda participa en sus malas obras" (2 Juan 1:5-11).  
Otras advertencias en la Escritura, dicen:  
XXXIII.   "Cuidaos de los perros, cuidaos de los malos obreros, cuidaos de la falsa circuncisión;" (Filipenses 3:2) 
XXXIV.   "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen" (Mateo 7:6).   
XXXV.  "Algunos, a la verdad, predican a Cristo aun por envidia y rivalidad,.." (Filipenses 1:15)
XXXVI.   "18Hijitos, es la última hora, y así como oísteis que el anticristo viene, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora. 19Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros" (1 Juan 18:18-19).  
XXXVII.   "11Y haced todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. 12La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz" (Romanos 13:12-13).
XXXVIII.  "2 para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo, 3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. 4 Esto lo digo para que nadie os engañe con razonamientos persuasivos. 5 Porque aunque estoy ausente en el cuerpo, sin embargo estoy con vosotros en espíritu, regocijándome al ver vuestra buena disciplina y la estabilidad de vuestra fe en Cristo. 6 Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en El; 7 firmemente arraigados y edificados en El y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud. Jesucristo: Dios, salvador y vencedor 8 Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. 9 Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El, 10 y habéis sido hechos completos en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad; (Colosenses 2:2-10).  
XXXIX.   "¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban sus padres a los falsos profetas" (Lucas 6:26)   
XV.    "considerad la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como os escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada. 16Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen--como también tuercen el resto de las Escrituras--para su propia perdición. 17Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza;" (2 Pedro 3:15-17).
Dado que la verdadera profecía siempre profetiza para santidad contra el pecado, Dios ha declarado estar en contra los rebeldes desviados, los falsos profetas y los falsos maestros desde tiempos antiguos: 
XLI.     "24 Porque he llamado y habéis rehusado oír , he extendido mi mano y nadie ha hecho caso; 25 habéis desatendido todo consejo mío, y no habéis deseado mi reprensión; 26 también yo me reiré de vuestra calamidad, me burlaré cuando sobrevenga lo que teméis, 27 cuando venga como tormenta lo que teméis, y vuestra calamidad sobrevenga como torbellino, cuando vengan sobre vosotros tribulación y angustia. 28 Entonces me invocarán, pero no responderé; me buscarán con diligencia, pero no me hallarán; 29 porque odiaron el conocimiento, y no escogieron el temor del SEÑOR, 30 ni quisieron aceptar mi consejo, y despreciaron toda mi reprensión; 31 comerán del fruto de su conducta, y de sus propias artimañas se hartarán. 32 Porque el desvío de los simples los matará, y la complacencia de los necios los destruirá. 33 Pero el que me escucha vivirá seguro, y descansará, sin temor al mal" (Proverbios 1:24-33).
XLII.    "Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda rebelde y se taparon los oídos para no oír. 12Y endurecieron sus corazones como el diamante para no oír la ley ni las palabras que el SEÑOR de los ejércitos había enviado por su Espíritu, por medio de los antiguos profetas; vino, pues, gran enojo de parte del SEÑOR de los ejércitos. 13Y sucedió que, como yo había clamado y ellos no habían querido escuchar, así ellos clamaron y yo no quise escuchar--dice el SEÑOR de los ejércitos" (Zacarías 7:11-13).
XLIII.   "Así dice el SEÑOR acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, los cuales cuando tienen algo que morder, proclaman: Paz. Pero contra aquel que no les pone nada en la boca, declaran guerra santa. 6 Por tanto, para vosotros será noche sin visión, y oscuridad sin adivinación. Se pondrá el sol sobre los profetas, y se oscurecerá el día sobre ellos. 7 Los videntes serán avergonzados, y confundidos los adivinos. Todos ellos se cubrirán la boca porque no hay respuesta de Dios. 8 Yo, en cambio, estoy lleno de poder, del Espíritu del SEÑOR, y de juicio y de valor, para dar a conocer a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado. 9 Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob y gobernantes de la casa de Israel, que aborrecéis la justicia y torcéis todo lo recto, 10 que edificáis a Sion con sangre y a Jerusalén con iniquidad. 11 Sus jefes juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por precio, sus profetas adivinan por dinero, y se apoyan en el SEÑOR, diciendo: ¿No está el SEÑOR en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros mal alguno. 12 Por tanto, a causa de vosotros, Sion será arada como un campo, Jerusalén se convertirá en un montón de ruinas, y el monte del templo será como las alturas de un bosque" (Miqueas 3:5-12).
XLIV
Ay de los hijos rebeldes--declara el SEÑOR--
          que ejecutan planes, pero no los míos,

            y hacen alianza, pero no según mi Espíritu,

            para añadir pecado sobre pecado! . . . 

9 Porque este es un pueblo rebelde, hijos falsos,

      hijos que no quieren escuchar
la instrucción del SEÑOR;

  10 que dicen a los videntes: 'No veáis visiones';            

y a los profetas: 'No nos profeticéis lo que es recto',
            decidnos palabras agradables,
            profetizad ilusiones.  
11 Apartaos del camino, desviaos de la senda,
            no oigamos más acerca del Santo de Israel'.
  12 Por tanto, así dice el Santo de Israel:
            Ya que habéis desechado esta palabra,
            y habéis confiado en la opresión y en el engaño, 
y os habéis apoyado en ellos,  
13 por eso esta iniquidad será para vosotros
            como muro agrietado a punto de caer,
            como abultamiento en una pared alta,            
cuya caída viene de repente, en un instante.  
14 Su caída es como el romper de una vasija de alfarero,
            despedazada sin piedad;            
no se halla entre sus pedazos ni un tiesto 
           para tomar fuego del hogar            
o para sacar agua de una cisterna.  
15 Porque así ha dicho el Señor DIOS, el Santo de Israel:
            En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; 
           en quietud y confianza está vuestro poder.
            Pero no quisisteis,  
16 y dijisteis: No, porque huiremos a caballo.
            Por tanto, huiréis.            
Y: Sobre corceles veloces cabalgaremos.
            Por tanto, serán veloces los que os persiguen. 
(Isaías 30:1; 9-16) 

XLV.
"1 Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan por su propia inspiración: 'Escuchad la palabra del SEÑOR. 3 Así dice el Señor DIOS: '¡Ay de los profetas necios que siguen su propio espíritu y no han visto nada! 4 `Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel. 5 `No habéis subido a las brechas, ni habéis levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el día del SEÑOR. 6 'Han visto falsedad y adivinación mentirosa los que dicen: 'El SEÑOR declara, cuando el SEÑOR no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra. 7 '¿No habéis visto una visión falsa y habéis hablado una adivinación mentirosa cuando decís: 'El SEÑOR declara, y yo no he hablado?' 8 Por tanto, así dice el Señor DIOS: Por cuanto habéis hablado falsedad y habéis visto mentira, por tanto, he aquí, yo estoy contra vosotros--declara el Señor DIOS. 9 Y estará mi mano contra los profetas que ven visiones falsas y hablan adivinaciones mentirosas. No estarán en el consejo de mi pueblo, no serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel; y sabréis que yo soy el Señor DIOS. 10 Sí, porque han engañado a mi pueblo, diciendo: '¡Paz!', cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, he aquí, ellos lo recubren con cal; 11 di, pues, a los que lo recubren con cal, que caerá; vendrá una lluvia torrencial y caeréis vosotras, piedras de granizo, y se desencadenará un viento huracanado. 12 He aquí, cuando el muro haya caído, ¿no se os preguntará: '¿Dónde está la cal con que lo recubristeis?' 13 Por tanto, así dice el Señor DIOS: En mi enojo haré que un viento huracanado se desencadene; también por mi ira vendrá una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furor. 14 Así derribaré el muro que habéis recubierto con cal, lo echaré a tierra y quedará al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, seréis destruidos en medio de él; y sabréis que yo soy el SEÑOR. 15 Desahogaré así mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y os diré: 'No existe el muro ni existen los que lo recubrieron, 16 ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusalén y que veían para ella visiones de paz cuando no había paz' --declara el Señor DIOS" (Ezequiel 13:1-16).
 XLVI.

"16 Así dice el SEÑOR de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Ellos os conducen hacia lo vano; os cuentan la visión de su propia fantasía, no de la boca del SEÑOR. 17 Dicen de continuo a los que me desprecian: 'El SEÑOR ha dicho: `Tendréis paz'; y a todo el que anda en la terquedad de su corazón dicen: 'No vendrá calamidad sobre vosotros'. 18 Pero ¿quién ha estado en el consejo del SEÑOR, y vio y oyó su palabra? ¿Quién ha prestado atención a su palabra y la ha escuchado? 19 He aquí, la tempestad del SEÑOR ha salido con furor, un torbellino impetuoso descargará sobre la cabeza de los impíos. 20 No se apartará la ira del SEÑOR hasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de su corazón. En los postreros días lo entenderéis claramente. 21 Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrieron; no les hablé, mas ellos profetizaron. 22 Pero si ellos hubieran estado en mi consejo, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y les habrían hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras. 23 ¿Soy yo un Dios de cerca--declara el SEÑOR-- y no un Dios de lejos? 24 ¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea?--declara el SEÑOR. ¿No lleno yo los cielos y la tierra?--declara el SEÑOR. 25 He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: ``¡He tenido un sueño, he tenido un sueño! 26 ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas que proclaman el engaño de su corazón, 27 que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal? 28 El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño, pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?--declara el SEÑOR. 29 ¿No es mi palabra como fuego--declara el SEÑOR-- y como martillo que despedaza la roca? 30 Por tanto, he aquí, estoy contra los profetas--declara el SEÑOR-- que se roban mis palabras el uno al otro. 31 He aquí, estoy contra los profetas--declara el SEÑOR-- que usan sus lenguas y dicen: ``El SEÑOR declara. 32 He aquí, estoy contra los que profetizan sueños falsos--declara el SEÑOR-- y los cuentan y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando yo no los envié ni les di órdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo--declara el SEÑOR" (Jeremías 23:16-32).
Estamos llamados a examinar todas las enseñanzas cuidadosamente, para permanecer en las enseñanzas de Jesús. Así como la Iglesia de Tesalónica "recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11). Escuchemos las advertencias y entendamos:
XLVII.    "19 No apaguéis el Espíritu; 20 no menospreciéis las profecías. 21 Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente , retened lo bueno; 22 absteneos de toda forma de mal" (1 Tesalonicenses 5:19-22).    
XLVIII.   "El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo" (1 Juan 2:6)     
XLIX.    "¿Y por qué me llamáis: 'Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? 47 Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en práctica, os mostraré a quién es semejante: 48 es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. 49 Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa(Lucas 6:46-49).

Para otro estudio, pueden visitar el artículo:

¿ES CORRECTO: Juzgar De Acuerdo a La Biblia? Delatar Errores, Decir Nombres, Denunciar Falsas Doctrinas. 
http://www.interbiblia.com/db/juizbibl.htm

IS IT RIGHT:To Judge, To Expose Error, & To Call Names?

http://www.av1611.org/crock/judbynum.html